jueves, agosto 09, 2007

Laicismo y Neutralidad Nacional

Un Estado ha de ser, para ser justo y no llevar a discriminaciones laico (Laico, no aconfesional como este nuestro). Ser laico ya supone una toma de partido (una identidad si se quiere) pero es precisamente la toma de partido por la neutralidad. Precisamente desde el catolicismo se ha criticado el laicismo por ser ya ideológico, por no ser neutral, asimilándolo a veces, al ateísmo, o como la organización que desearía el ateo. Pero esto es una falacia, el laicismo está pensado para que quepan todos, no es ni ateo, ni agnóstico, islámico ni católico. Es neutral, es el marco, el campo de juego en el que estamos todos y para que esto sea posible la religión ha de pasar de lo público a lo privado. Si nuestra sociedad es plural (en cuanto a creencias) las instituciones no pueden tomar partido.

Pues de igual forma, en cuanto a cultura y sentimiento nacional, si nuestro país es plural (tanto vale para España como para Catalunya) nuestras instituciones no pueden tomar partido.
Esto, según según parece, es ya tomar partido. También el laicismo es tomar partido. Pero es tomar partido por la neutralidad, para que todos quepan, y no por la exclusión. (Por ej. no se excluyen a los católicos, pero tampoco puede excluir a los ateos aunque sea a costa de que el país en sí deje de ser "católico")(si alguna vez un país a profesado religión alguna).

jueves, junio 28, 2007

¿Es Neutral el Nacionalismo?

Anti-Nacionalismo y No-Nacionalismo en la era PostNacional(II)

Aceptemos por un momento la premisa nacionalista de que no es posible ser "no-nacionalista", que todo "no-nacionalista" esconde de hecho a un nacionalista de distinto signo y que por el hecho de nacer se es de una nación. Y por el hecho de ser de una nación se es nacionalista.

Aplicando esta idea a un país como Catalunya el resultado es sorprendente. Equivale a decir que todos los catalanes somos nacionalistas. Pero es obvio que en Catalunya existen dos, llamémoslo, "sensibilidades nacionales" distintas. Aproximadamente la mitad (tirando a lo bajo) no son nacionalistas catalanes, luego -y siguiendo con nuestra premisa hipotética- son nacionalistas españoles.

Dado que uno no puede evitar, entonces, ser nacionalista (se es se quiera o no) es evidente que no hay una culpabilidad en serlo. El hecho de ser nacionalista no es criticable, ni mucho menos condenable.

La conclusión es que los nacionalistas debieran explicar por qué, estando en un país con dos nacionalismos diferentes, sólo es aceptable uno. El nacionalismo catalán debiera explicar por qué se margina y excluye mediáticamente pero sobretodo en su representatividad política al nacionalismo español. Si de verdad quieren un país democrático, debieran favorecer la expresión de este otro nacionalismo y la creación de partidos políticos cuya ideología fuera directamente nacionalista española.

O eso, o llegar al punto paradójico en que los partidos políticos catalanes debieran, para ser representativos de toda la sociedad catalana, ser nacionalistamente neutrales, es decir No-nacionalistas, y dejar el nacionalismo para los ciudadanos particulares.

jueves, junio 21, 2007

Intégrense en la Catalunya donde nacieron.


Diré que he nacido en un pequeño país llamado Catalunya.

Para quien no haya tenido la suerte de visitarlo, añadiré que es un país bilingüe, cosa que no quiere decir, como algunos maliciosamente quieren hacer creer, que toda la población sea bilingüe sino que está mayoritariamente compuesta por dos comunidades lingüísticas diferenciadas, con independencia de las diferentes lenguas que pueda conocer cada individuo (hay quien conoce dos, tres, cuatro lo más lenguas, como en cualquier lugar, cada caso es un mundo)

Prosigo explicando que Catalunya ya era bilingüe cuando llegué yo al mundo, cuando nacieron mis padres... Cuando nacieron todos los catalanes que estamos hoy vivos ya era un país bilingüe, aunque en diferentes proporciones (Por ejemplo, durante la Segunda República se calcula que un 30% de la población tenía el castellano como lengua materna).
Con ello quiero subrayar que nadie hoy puede decir que haya conocido una Catalunya diferente en este aspecto. La Catalunya donde nacieron ya era así.

Y sin embargo, hay por aquí algunas gentes (aunque por suerte son minoría) con las que en conversación te pueden decir, (de una forma indirecta a veces, otras veces tienen la cara dura de decírtelo directamente) que hay que “integrarse” al país. Es algo difícil de entender, es como si le dijesen al árbol que se integre al bosque...¡pero si es parte del bosque!.
Lo que entienden estas gentes por “integrarse” es que hables en una de las dos lenguas, el catalán, y dejes el castellano para casa o para los “extranjeros”.

Quiero pedir a estas gentes, catalanes como yo pero que parecen no conocer su país, que se integren. Que hagan turismo por Catalunya pero con los ojos, y los oídos, bien abiertos. Que no se dejen cegar por sus prejuicios, que no crean que sus ensoñaciones son más reales (“más Catalunya”) que la realidad misma.

Si de verdad quieren ser “muy catalanes” deben hacer un esfuerzo de integración y entender que nuestro país es diverso. Que se expresen en catalán, pero que respeten a aquellos otros catalanes que como él desean seguir manteniendo sus señas de identidad intactas, (sean éstas el catalán o el castellano).

Les recordaré, además, que la no aceptación de otras culturas es un síntoma de intolerancia y etnicismo, que se agrava cuando esta discriminación es sobre unos compatriotas con los que se convive en el día a día. Entonces esta no aceptación se convierte en auto-rechazo, porque lo que no se acepta es una parte misma de la cultura catalana.

Háganse un favor, a ustedes y a Catalunya, intégrense en nuestro país.
Gracias.

jueves, mayo 17, 2007

Mi pareja es castellanoparlante, pero no es mala persona.

L'Oracle (Catalunya Radio) de ayer. Invitan a dos inmigrantes "buenos", de esos que hablan català.

Comentario típico de uno de los tertulianos: "Se dará el caso de que habrá inmigrantes recién llegados que hablen catalán mientras los nietos de los inmigrantes españoles seguirán hablando en castellano" (se dará? ¿a caso no hay ya hoy nietos y biznietos de inmigrantes castellanoparlantes?).

Esta gente nunca entenderá que hablamos castellano porque es nuestra cultura, y que no queremos dejar de hacerlo. Que ellos nacieron en un país que ya era así. No entenderán que la "normalitat" de Catalunya es esa, ser un país bilingüe.

La presión del nacionalismo catalán es tal que una invitada inmigrante dice:

"Bé, la meva parella es castellanoparlant, pero no es dolent"

Es increíble...
...seguidamente intenta justificarle.:

"... bé, als fills ja els hi parla en català"
....un pecador pero al menos intenta redimirse..

lunes, mayo 14, 2007

Maragall viajando hacia la derecha

Que el nacionalismo, que pone el acento en la conservación de las tradiciones y las esencias , es una ideología conservadora no debería extrañar a nadie.
Tampoco es extraño , así, que con el tiempo empuje a sus seguidores, a los nacionalistas, a ser coherentes y caminar cada vez más hacia un pensamiento conservador en el resto de aspectos de la vida. Es lógico, todos los aspectos de la vida están enlazados.
Así es normal que Pascual Maragall, en su devenir ideológico, cada vez más nacionalista haya hecho, en paralelo, un viaje hacia la derecha que cada día se hace más evidente. Liberado, por fin, del partido socialista, ahora empieza a tener menos motivos para esconderlo.

La idea de Maragall es con su giro a la derecha es fundar una especie de Partido Demócrata americano a la europea.
Para Maragall el modelo ideal a copiar es el bipartidista americano, que a parte de romper con la posibilidad de representar la pluralidad social y de excluir la existencia de un auténtico partido de izquierdas , está aún más alejado de la sociedad como muy bien señala Albert Balada (PSC):
"en las primarias locales americanas, de donde salen los delegados que luego van al congreso del Partido Demócrata para escoger a los candidatos, no votan todos los ciudadanos, sino sólo una elite movilizada (...)El invento vendría a ser como si, por ejemplo, las asociaciones de vecinos de Lleida -que también son una elite movilizada pero no representativa- votasen para elegir a dos alcaldables que serían las únicas opciones entre que los leridanos podrían escoger".
Según Balada: "Maragall tiene problemas con el PSC no porque sea más progresista o más nacionalista, sino porque pretende adelantarlo por la derecha”

Algún día alguien tendría que publicar la historia oculta del Psc, como un partido en el que fueron a converger trabajadores y militantes de diferentes sensibilidades izquierdistas es controlado por unas élites pertenecientes a diferentes familias burguesas catalanas, con una mentalidad progresista en principio, pero a los que la edad y el tiempo a ido llevando a una visión del mundo mucho más conservadora y acorde con su estatus socio-economico.

lunes, mayo 07, 2007

La Lengua Vehicular como factor de exclusión cultural

El argumento que a veces se da para justificar que hay suficiente castellano en la escuela con dar la asignatura de Lengua Castellana es que lo niños catalano-parlantes que han recibido enseñanza sólo en catalán saben, de todas formas, hablar en castellano (pues lo aprenden en la calle y en la televisión).
Y es cierto.

Pero también es cierto que muchísimos castellano-parlantes o incluso extranjeros, hablan catalán sin haber dado nunca ni una sola clase en esta lengua.
De hecho no conozco
a nadie que lleve viviendo en Catalunya unos meses que no entienda perfectamente el catalán.

Lo que se olvida es que la lengua vehicular en la educación no es el idioma que los alumnos deben aprender a hablar porque no saben, sino al revés, el idioma que hablan, el que tienen como propio. Si no fuese así sería absurdo que en Alemania el idioma vehicular fuese el alemán y en Francia el francés cuando precisamente son esos idiomas los que esos niños
ya saben hablar.

Todo lo contrario, el idioma vehicular tiene la función de que el niño se sienta identificado con su colegio, de no sentirse extranjero, de reconocerse en las instituciones que le son propias. Por eso , si aceptamos que Catalunya es un país bilingüe, necesitamos una educación bilingüe, que haga conocer a los niños la realidad plural del país, la importancia de
ambos idiomas y consiga educarlos en la tolerancia y el respeto mutuo aceptando su diversidad cultural.

Entender la lengua vehicular de la educación como se entienden las asignaturas de “idiomas”, es decir, la enseñanza de una lengua a hablantes de otra que la desconocen, no sólo es absurdo, es además inútil cuando de lo que se trata es de que los niños , como si de productos manufactorados se tratase, salgan de esas “factorías” hablando esa lengua vehicular como autómatas. La prueba está en los hechos, las quejas, hoy día continuas, de que niños que han sido sometidos a la inmersión total, hablan en el “patio” sólo en castellano.

Se da el paradójico caso de que muchos castellano-parlantes e incluso inmigrantes extranjeros, que nunca recibieron enseñanza en catalán, lo hablan habitualmente mientras que niños que han sido víctimas de la inmersión no dicen, no dirán nunca una sóla frase en catalán. El motivo es claro, la lengua es un signo de
identidad individual. No es que no sepan, es que no quieren.

El problema hoy en Catalunya no está en que falte enseñanza en catalán. Todos los catalanes lo entendemos, igual que todos entendemos el castellano.
El problema está en que las instituciones no se han concienciado de que Catalunya se compone de dos culturas, hermanas, pero dos culturas. Y que ambas necesitan el mismo reconocimiento.
Lo que el colegio debe de fomentar, si no quiere acabar enturbiando nuestra sociedad es, lejos de fomentar una inmersión que genera rechazo de una lengua por parte de niños que sienten que se les impone, que considera “la lengua de las obligaciones” frente a la lengua del ocio y la familia, es fomentar la tolerancia y la comprensión de la diversidad, la aceptación de las elecciones libres del otro, de la libertad del otro, como primer paso para que el Otro nos comprenda mejor.

viernes, abril 27, 2007

Anti-Nacionalismo y No-Nacionalismo

Anti-Nacionalismo y No-Nacionalismo en la era PostNacional.(III)


NO_NACIONALISMO

Un No-Nacionalista intenta huir de las ideas y actitudes nacionalistas pero, en principio, no tiene porqué ver mal al nacionalismo en sí de uno u otro color. Es una forma de abstencionismo nacional, de estar y permanecer al margen. Si a caso de no participar si no es para mediar cuando dos nacionalismos opuestos se enfrentan, y tomar partido sólo cuando uno de ellos es ninguneado por el otro.

ANTI-NACIONALISMO

Hay Anti-Nacionalismos de dos tipos:

Uno burdo y obvio, el Anti-Nacionalismo de todo nacionalista (auto-contradicción interna que tiene que llevar todo nacionalista). Este no es que esté en contra del nacionalismo teórico (al contrario , él es un nacionalista) sino que está en contra de que los nacionalistas de otro color lo sean. El nacionalista sólo soporta su propio nacionalismo. Así todo nacionalista es un Anti-nacionalista de este tipo. Pero esto es una forma tautológica de serlo, que se entiende ya de cualquier nacionalista que lo es. De forma que, por carente de utilidad, esta idea de Anti-nacionalismo puede ser obviada.

El sentido que nos interesa aquí es el de Anti-Nacionalista que además es No-Nacionalista. Este abomina de todo nacionalismo, incluso el que sublima a su propia cultura. Es, en contraposición al Nacionalista, el Anti-Nacionalista por excelencia, el que merece este nombre.
Este Anti-Nacionalismo se caracteriza principalmente porque considera a todo nacionalismo como una ideología perniciosa, no se abstiene ni busca la equidistancia como el simple No-Nacionalista, sino que "milita" o toma partido, pues considera que en la base de todo nacionalismo hay un fondo de discriminación injusto.

El Anti-Nacionalismo no tiene porqué tener una idea preconcebida de como se ha de organizar políticamente la sociedad. En este sentido no es político, aunque siempre sea ideológico, sino más que político su ideal es socio-cultural, defiende que lo político tiene que respetar y reconocer, sea desde el ámbito que sea, las diferencias culturales de los individuos (o sus opciones personales) y que lo importante son las personas concretas y no los conceptos abstractos que sirvieron para engañar y sojuzgar, para mantener explotados, a la gente, como son los de "pueblo", "nación", "bandera",etc...

Ante todo cree que la organización del Estado ha de ser culturalmente neutral para con los ciudadanos que lo componen, cuando se da una diversidad socio-cultural, lingüística, religiosa, étnica...

La cohesión de los pueblos no se puede lograr mediante la promoción del odio al "otro", la unión porque tenemos un enemigo común. Como señala Habermas reivindicando el Estado postnacional, los estados se han de cohesionar en torno a la legislación que se dan a sí mismos, una legislación que ha de garantizar la democracia, la libertad y la igualdad de todos los ciudadanos y no entorno a unas características etno-culturales que no todos comparten.

jueves, abril 26, 2007

¿Es posible No ser Nacionalista?

Anti-Nacionalissmo y No-Nacionalismo en la era PostNacional. (I)

Uno de los tópicos que repiten continuamente los nacionalistas (pero siempre sin argumentar) es el de que no se puede ser No-nacionalista. Que un no-nacionalista esconde a un nacionalista de signo opuesto. En realidad es una versión no muy diferente del concepto chantajista "estás conmigo o contra mí".

Parte de la premisa de que todos formamos parte de alguna Cultura y, querámoslo o no, aún sin darnos cuenta, la privilegiamos. Pero de la misma forma se podría afirmar entonces que todos somos racistas, pues todos pertenecemos a una raza concreta y sin quererlo discriminamos a los de otras razas.
Bien es cierto que es imposible, cuando conviven diferentes razas o diferentes sexos, no caer en algún momento en alguna discriminación inconsciente (aunque sea positiva, como cuando se cede el paso a una mujer por el hecho de serlo). La ecuanimidad absoluta es un imposible. Pero la diferencia entre un machista y alguien que no lo es no consiste tanto en que uno en un momento concreto pueda realizar un acto sexista (machista o feminista) sino en que, cuando a alguien que pretende no ser sexista se le hace ver que su actitud en ese caso lo es, se avergüence de ello y procure corregir dicha actitud. (lo mismo vale para el racismo).

El Nacionalismo en principio es una ideología. Se ha de distinguir a quien se auto-proclama nacionalista, que sin complejos obra en consecuencia (como quien se auto-proclama racista) de quien se proclama No-Nacionalista, aunque en un momento dado este último pueda tener, en casos concretos y sin ser consciente de ello, actitudes nacionalistas.

Naturalmente, cuando las actitudes nacionalistas son muy repetidas, habituales, en un individuo concreto y a pesar de ello, si no se reconoce como nacionalista, también puede ser que nos encontremos ante alguien que oculte su condición o ante alguien que se auto-engaña o se confunde.

Es decir, se puede ser nacionalista sin reconocerlo (hasta cierto punto), pero como el machista, no es machista aquel que en un momento dado cometa un acto machista, sino aquel que incluso aceptando que dicha actitud es machista, persiste en ella sin complejos.

Así, de la misma forma que uno puede pertenecer a una raza y no ser racista con el resto, y además encontrar denigrante el racismo, uno puede pertenecer a una cultura y no ser nacionalista, Es decir, ser un NO-NACIONALISTA.

martes, abril 17, 2007

La dualidad lingüística, mediática y política catalana

por Vicenç Navarro





Una constante en la vida política de Cataluña desde que existe democracia en nuestro país ha sido que la población catalana participa en porcentajes menores en las elecciones al Parlament de Catalunya que en las elecciones legislativas a las Cortes españolas. En las últimas elecciones autonómicas catalanas, la abstención alcanzó un 44% del electorado, una de las abstenciones autonómicas más elevadas en España. Según una encuesta sobre Participación Política en Cataluña, publicada recientemente por la Generalitat de Catalunya, esta abstención es particularmente acentuada entre aquellos sectores de las clases populares que utilizan preferentemente el idioma castellano, y entre los jóvenes. La mayoría son personas de clase trabajadora que tienen ingresos mensuales familiares netos inferiores a 2.000 euros al mes.

La mayoría de los análisis que se han hecho para explicar esta abstención electoral diferencial (de menor participación en las autonómicas que en las legislativas españolas) se han centrado en el estudio de las características de los abstencionistas lo cual es necesario pero insuficiente puesto que esta abstención autonómica es el síntoma de un problema más profundo que suele ignorarse en aquellos estudios y en los medios de información, a saber, la existencia en Cataluña de una polarización lingüística cultural y social. En general, la vida política en Cataluña (tanto su temática, y narrativa como su lenguaje) se ha centrado en la cultura de habla catalana, tomando como medios prefenciales de su debate político televisivo y radiofónico (la televisión y la radio son las fuentes más importantes de información para la población) los medios públicos de la Generalitat de Catalunya, a saber TV3 y Catalunya Radio. Ambas utilizan casi exclusivamente el catalán y hasta hace poco en su cultura temática predominaba (y, con notables excepciones, continua todavía predominando) una cultura identitaria y nacionalista. Es en tales medios donde los grandes debates políticos del establishment político-mediático de Cataluña tienen lugar y donde se da mayor visibilidad a la campaña electoral autonómica.

Aunque tales medios son los medios que dan mayor atención a la política catalana, su concepción de la política reduce esta al politiqueo –al dime y direte de los líderes políticos- con escasa atención a las propuestas programáticas de los partidos políticos excepto en los temas identitarios, dando poca visibilidad a los temas de la vida cotidiana de las clases populares. Ello da pie a una falsa uniformidad programática en que las diferencias entre los líderes políticos se atribuyen a características personales. Ello explica que incluso los programas de humor y sátira (como Polònia) se centren en estos líderes políticos, confundiendo la política con lo que dicen los dirigentes políticos. Todo ello contribuye a un descrédito de lo que se ha llamado la clases política, descrédito que queda confirmado por las encuestas que señalan que los partidos políticos están entre las instituciones menos valoradas por la población, descrédito incluso más acentuado entre las clases populares.

Ahora bien, a pesar de la indudable importancia e influencia política de tales medios (que se han convertido en el cuarto poder del Estado en Cataluña, muy poco receptivos a la crítica), tales medios no son utilizados por la mayoría de la población en Cataluña (sólo el 33% de la población recibe la información a través de Catalunya Radio, la supuesta radio nacional catalana) o por un poco más de la mitad de la ciudadanía (TV3 informativos no es seguida por un 45% de la población). La gran mayoría de catalanes de habla castellana no escuchan regularmente tales medios. Esta otra Cataluña de habla castellana ve televisiones, con sede en Madrid, cuya temática no se centra en la realidad catalana y que no cubre con detalle la situación política en Cataluña. Este sector de la población conoce la información sobre Cataluña a partir de medios de habla castellana centrados en Madrid y que dan una visión de Cataluña desde la perspectiva del resto de España. En estas televisiones y en estas radios, la realidad catalana es poco conocida, cuando no sesgada. La visibilidad de la política catalana en tales medios es, además de escasa, españolizada. Los temas de la cotidianidad ciudadana apenas aparecen en tales medios. Viendo tales televisiones no es de extrañar que grandes sectores populares ignoren incluso que la sanidad (entre otros servicios públicos) esté gestionada desde Cataluña. Su reportaje político aduce de las mismas (cuando no mayores) deficiencias que TV3 y Catalunya Radio. La ausencia de un canal televisivo basado en Cataluña de habla castellana o bilingüe refuerza esta situación.

De esta lectura se deriva el acierto de la propuesta que se hizo en su momento de que se hicieran debates electorales en las elecciones autonómicas en catalán y en castellano. En realidad, según el Barómetro de Opinión Política de la Generalitat de Catalunya, la mayoría de votantes socialistas no ven TV3 ni escuchan Catalunya Radio. Los votantes del partido nacionalista CIU están entre los que siguen TV3 y Catalunya Radio con mayor asiduidad.

Las izquierdas debieran presionar para que tales medios públicos fueran auténticamente plurales, expresando las diversas sensibilidades existentes en la población (tratando los temas que afectan e importan más a las clases populares), puesto que la situación actual que favorece esta polarización lingüística, cultural y mediática les está perjudicando electoralmente. Son las izquierdas las más afectadas por la abstención en las elecciones autonómicas. La falta de medios televisivos y radiofónicos en Cataluña que sean bilingües, el excesivo énfasis identitario en los medios informativos públicos de la Generalitat y la falta de bilingüismo en los medios televisivos y radiofónicos españoles (con un uniformismo centralista) reproduce la polarización lingüística y cultural en Catalunya, la cual favorece no sólo la abstención de las clases populares en las elecciones autonómicas (abstención favorecida por muchos años por el partido nacionalista gobernante) sino también estimula el establecimiento de posturas anticatalanas, como está ocurriendo con el PP (la emisora ultraderechista COPE es la más escuchada por los votantes del PP) y la aparición de nuevos partidos que intentan utilizar en beneficio propio tal polarización cultural.