miércoles, marzo 28, 2007

Sin que sirva de precedente

Ya sé que yo soy el primero en criticar la política adoctrinadora de tv3 y sus satélites pero que la Generalitat Valenciana intente impedir su recepción en Valencia me parece un ataque a la pluralidad inaceptable.
Me parece una muy buena idea la propuesta de la Generalitat catalana de permitir la recepción en Catalunya de Canal Nou a cambio de que se continúen las emisiones de tv3 en Valencia. Supongo que no será aceptada, es una pena.

De todas formas esta propuesta me ha hecho caer en la cuenta de una cosa: ¿Cómo es que el Govern de Catalunya no ha formulado ninguna iniciativa para que se puedan recibir en todo el territorio catalán las emisiones de las televisiones de Baleares, Valencia o Andorra? Siempre se han reclamado más medios en catalán pero no se han hecho nunca propuestas en teoría tan sencillas.

A poco que uno piense los motivos de por qué hoy en Catalunya no vemos dichas televisiones se hacen evidentes ¿para qué promover a algo que nos va a hacer la competencia económica pero sobretodo ideológica?
En fin..., política.

Mi total respaldo a esta plataforma,(en las antípodas ideológicas mias), en esta lucha.

jueves, marzo 15, 2007

Crónica desde el "Sète Cel"

Aún ahora oigo a nacionalistas repitir el socorrido argumento de "Que no ens enganyin, PP i Psoe són la mateixa cosa, pensen en tot el mateix, l'única diferència és de formes ". ¿Cómo se puede negar de esta forma la evidencia? Tal como está la actualidad política hoy día es de un cinismo espantoso. Pero claro de esta gente que vive en ese Setè Cel (¡¡Qué bueno eres Sisa!!) que es su Catalunya Imaginaria ¿Qué se puede esperar?
El caso es que la semana pasada lo oí en una tertulia radiofónica y ningún contertulio fue capaz de hacer bajar a la realidad al que lo decía. Todos callan.
Es como lo que decía ayer sobre Oleguer. Son argumentos recurrentes, se repiten continuamente y cuando las circunstancias no son propicias para afirmarlos nadie se retracta. Callan y punto. (Bueno siempre hay algún impertinente que aún así se le escapa). Siempre tendrán tiempo de volver a decirlos, cuando las circunstancias cambien ya que da la sensación de que nunca han sido refutados por los hechos.

miércoles, marzo 14, 2007

Oleguer como ejemplo: Destruir para construir lo mismo

Es curioso como caducan algunas opiniones. El artículo de Oleguer Presas denunciaba que ciertos reclusos gozaban de unos privilegios que no se extendían a otros presos, como los terroristas separatistas de Eta, porque claro, eran separatistas, no porque fuesen terroristas. El ejemplo ilustrativo era De Juana Chaos.
Ahora resulta que el gobierno concede , a pesar de todas las presiones de que era sujeto, la prisión atenuada a De Juana. Pero no queda todo ahí. Ahora resulta que el PP, en su época de gobierno, excarcelaba a etarras a diestro y siniestro. Los argumentos de Oleguer quedaron reducidos a cenizas, pulverizados por los hechos.
El señor Oleguer ponía en cuestión, nada menos, que el Estado de Derecho con su argumento, dejando entrever que este cometía arbitrariedades contra todo lo que no fuese "centralismo puro y duro". ¿Se ha excusado?¿Ha rectificado?.
Bueno, dicen que rectificar es de "sabios"...eso sí, eso le disculpa.

La carne es débil. No quería escribir sobre él. Entiendo que los medios le prestan una atención que no le deben. (De esto no le culpo tanto a él mismo, que sólo aprovecha la situación, como a los mismos medios y su amarillismo, a los más centralistas y a los más nacionalistas).
Hay quién por lo que piensa y escribe se hace un nombre. Y su firma es su prestigio (Nos compramos un libro, antes de leerlo, por la firma, porque otro libro del mismo autor nos sedujo) Hay quien hace un nombre en ámbitos muy alejados del pensamiento, tiene nombre y entonces (a la inversa que los anteriores) escriben. Dar cancha a estos últimos me parece un abuso...(una forma de incurrir en la falacia de la falsa autoridad) ...Bueno después de verle jugar en el "derbi" el sábado...tampoco se entiende muy bien cómo es que se ha hecho un nombre en esto del fútbol...

Sin embargo escribo. Caigo en esta tentación porque este es un ejemplo gráfico de lo que se ha dicho sobre el caso De Juana en nuestras catalanísimos medios de comunicación. De hecho lo único que hizo Oleguer es recoger esas opiniones y repetirlas como un loro. Ahora todos aquellos callan sobre esta perspectiva del tema. Ya no existe esa supuesta injusticia absoluta, siguen habiendo muchísimas otras que ahora no explicitan. Pero más pronto o más tarde se darán nuevos casos, "pruebas irrefutables" de que el Estado les (nos) persigue. Nadie se acordará de estos anteriores desmentidos (Básicamente porque nadie ha tenido la dignidad de aceptar que se equivocó).

A ninguno de estos justicieros les importa más de lo común el "Estado de derecho", la justicia social, los atropellos laborales o los problemas de la gente de la calle. No les molesta que haya un "Estado opresor". Les molesta que el Estado, opresor o no, no sea Catalunya.

miércoles, marzo 07, 2007

Sobre Patrias y Banderas

Aprecio y sé valorar muchas cosas, pero amar... Acostumbro a no amar aquello que no pueda corresponderme.

lunes, marzo 05, 2007

De Juana Chaos y aquellos que ponen sus intereses por delante de los del estado de derecho

El terrorista De Juana Chaos fue condenado a 3.000 años de prisión por 25 asesinatos. La condena fue ajustada a derecho. En aplicación del Código Penal del 73 la condena quedó reducida a 18 años. A uno le pueden parecer muchos o pocos, pero la resolución está totalmente ajustada a derecho. Hubo quienes buscaron cualquier resquicio legal para evitar su excarcelación. De Juana fue condenado a 12 años por un delito de amenazas. La sentencia fue ajustada a derecho. El Tribunal Supremo redujo la pena de 12 a 3 años en una decisión totalmente ajustada a derecho. Al haber cumplido ya 2 de estos 3 años, y encontrándose el reo en unas circunstancias en que peligraba su salud, el Gobierno decidió la concesión de prisión atenuada. La concesión está totalmente ajustada a derecho.

Cada una de estas vicisitudes sirvió de pretexto para que desde algunos sectores conservadores de la sociedad se denunciasen diferentes agravios y arbitrariedades de forma explícita o más o menos velada. Y cuando digo “conservadores” me estoy refiriendo tanto a los conservadores tradicionales del nacionalismo español (patriotas si lo prefieren, no estoy capacitado yo para distinciones tan sutiles) como a los conservadores tradicionalistas de los nacionalismos periféricos (y de estos últimos tanto a los que se dicen “de derechas” como a los que se dicen “de izquierdas”).

Los conservadores centralistas jugaban a alabar la independencia judicial cuando la decisión la compartían y cuando ésta tropezaba, a culpar al Gobierno e insinuar la subordinación de éste a la voluntad de Eta. No quedaba claro por qué no se podía entender todo al revés, es decir, por qué no se podían entender las resoluciones contrarias a De Juana como síntoma de independencia judicial y las favorables como subordinación a intereses ocultos.

Los conservadores periféricos interpretaban las resoluciones contrarias a De Juana como expresión del centralismo y la falta de libertades en el Estado español. En las favorables callaban o las declaraban insuficientes, todavía injustas. No queda explicado cómo, en una situación de falta de libertades tan acusada, se puedan dar casos de resoluciones favorables y no sean todas desfavorables.

Yo también creo que nuestro estado de derecho es muy imperfecto. Aún más, yo creo que la Justicia no trata a todos los ciudadanos por igual.
Un ejemplo concreto; he participado en un juicio recientemente y he podido comprobar como el veredicto dictaminaba como “hechos probados” hechos que yo, testigo directo, sé que no pueden ser probados porque sencillamente no sucedieron así. Detrás de esta sentencia no había intereses ocultos, ni centralismos ni cesiones a Eta. Sencillamente la suficiencia de un juez que cree poder discernir la verdad de la mentira. La falta de dedicación de unos abogados para los que no es más que un caso rutinario. La inexistencia de grupos de poder que defiendan las posiciones ante la mirada atenta de la opinión (las opiniones) pública.

Queda mucho por mejorar.

Anexo

Tal como ha concluido el caso supongo, que aquellos que por esta causa pusieron en cuestión el “estado de derecho” correrán a rectificar. (Si es que no lo hicieron de “mala fe”, por intereses de Bando). Correrán a escribir sus artículos, o radiar sus opiniones felicitándose por la resolución. Y a disculparse por algo tan grave como haber sembrado la desconfianza en las instituciones entre la sociedad.
...estoy hecho un lío. Demasiado a menudo las opiniones de muchos tienen partes oscuras que me hacen dudar. Todo esto apesta a hipocresía...pero, al menos, yo, espero conservar la buena fe.
Espero no molestar a nadie parafraseando a un Gran Pensador de nuestra época, el Senyor Oleguer Presas.

viernes, febrero 23, 2007

Nuestras miserias: Banderías

Con el tiempo, a poco que uno vaya dialogando con la gente, acabas por convencerte que las ideologías no existen. Son una farsa. Y no me estoy refiriendo a que, al modo que preconizaba Fukuyama, hayamos llegado a un Final de la Historia, donde sólo nos queda proseguir el desarrollo de la vencedora y única ideología posible. (Dicha tesis ya es ideológica y de una ideología muy, muy antigua: el conservadurismo). Lo que quiero decir no es tanto que las ideologías hayan muerto, sino que no son habituales entre la gente. La gente no tiene ideología, tiene bando.

¿Quiere uno saber a que bando pertenece un interlocutor desconocido? Muy fácil. Inicie uno de los temas en boga de actualidad política y espere respuesta. Una vez sepamos cual es su bando cambie de tema. Da igual si es a un tema al que nuestro amigo no haya dedicado jamás un minuto de reflexión1 o que sea excesivamente técnico para un lego o que requiera un información de la que no disponemos. No importa. Nuestro amigo tiene bando, aún más, puede parecer muchas veces que es él quien porta la bandera. Y claro, la bandera siempre hasta la muerte.
Los del bando adversario no sólo no tienen nunca razón, además -se diga abiertamente o se deje entrever-, todos los que le representan son ineptos, cortos, deshonestos, cobardes. Cualquier defecto les es propio, cualquier virtud es inconcebible en ellos.
Un argumento irrebatible no es motivo para aceptar la tesis que nos contraponen, si hace falta se cambia de tema alegando algo en que los nuestros han sido vejados y en paz, ya tenemos más razón que un santo. Los argumentos utilizados rara vez provienen de reflexiones propias, suelen ser lemas con alguna fuerza retórica, repetidos instintivamente. Es curioso, y digno de investigación, como se difunden estos lemas. Un día oyes un argumento original, que nunca antes habías oído, en una radio. Esperas unos pocos días y ya suena por todas partes, bueno, por todas las partes de una bandería.

Da igual estar o no informado, saber de que se habla o que nos contesten con un argumento irrebatible, los nuestros tienen razón y si parece que no la tienen será por algo oculto a nuestro entendimiento, pero la tienen. Si se cierran los ojos con la suficiente fuerza lo que no nos gusta de la realidad desaparece. Inteligencia humana. Lo que nunca dejamos de ver, ni aún con los ojos cerrados, es nuestra bandera, bien alta al viento, siempre impoluta.
Actúa la gente, actuamos, en esto, como hacen los políticos; que se guían por consignas, les pasan el guión desde la dirección del partido y de ahí nadie se mueve bajo pena de salir al día siguiente en las portadas de la prensa no-afín. Lo de ellos es partidismo, que aún tiene la excusa de estar motivado por el interés. Lo nuestro son banderías, nada ganamos por defender lo que defendemos. Si acaso corremos el riesgo de perder algo, la razón y la calma.

La situación no es anecdótica. Es mucho más grave de lo que pudiera parecer. Porque a la larga las banderías acaban con el espíritu crítico, factor fundamental en el progreso de la sociedad. Si somos incapaces de ser críticos con los nuestros, los nuestros se blindan y no cambian, no mejoran. Para mantenerse les basta con atacar duro a la bandería contraria. Incluso en los casos más evidentes de ineptitud, como por ejemplo en casos de corrupción económica, hay gente que son incapaces de admitir la falta en los suyos. O lo afirmado entonces es una falsedad inventada por la bandería contraria (es que nos odia) o siempre hay sitio para el “vosotros muchísimo más”. No entendemos que nuestros intereses no son los mismos que los de nuestros dirigentes.


Hoy día la política partidista en España pasa por una fase de radicalismo y confrontación hace mucho no vista2. Las banderías fomentan que esta situación se perpetúe y agrave. La reflexión crítica, el no rehuir nunca los razonamientos del otro, el estar dispuesto a exponer nuestras ideas en discusión abierta y el no aceptar las propias certidumbres sin cuestionarlas, son nuestras mejores armas para mejorar estas circunstancias.
Probemos de ser ecuánimes.

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1 Decía María Zambrano que no nos podíamos responsabilizar de nuestro hablar porque lo hacíamos con la precipitación por escapar a la trampa que nos tendían las circunstancias. Quizás sea eso, pero es que ¡siempre queremos escapar hacia adelante!
2Y es sintomático, además, cómo se lleva a cabo esta confrontación dónde es más importante aparentar de cara a la opinión pública que no mantener las propias convicciones (¿Recordamos “El Príncipe”?). Tendremos que acabar aceptando con Aristóteles que la democracia degenera en demagogia (Si esto nuestro no es acaso una oligarquía)

jueves, febrero 22, 2007

La Bandera de los Catalanes Charnegos


Cuando intentan negarte nada mejor que buscarte un símbolo, algo en lo que puedas sentirse representado. Si algo ha intentado sistemáticamente ser ocultado y negado en Catalunya es la existencia de una cultura castellano-parlante con valor en sí misma. Es algo imposible, pero se intentan "disimular"...si miras los medios de comunicación catalanes (si un extraterrestre recibiera sus emisiones y no tuviese otra forma de vernos) podría pensar que no existe otra cultura que la "catalana de tota la vida"...la cultura "charnega" no existe, salvo para corregirla, para que deje de serlo.
El ejemplo del "xarnego bo" es Montilla, el que hablando bien o mal catalán deja de ser charnego.

Los castellano-parlantes son "catalanes a medio hacer", aquellos que han de "integrarse" en el todo catalán y desaparecer. Los que han de abrazar la cultura "catalana", como si ellos no tuviesen "cultura", o fuese dañina... como si ellos no fuesen plenamente catalanes.

La "senyera" no nos sirve como símbolo identificativo, primero porque nos representa a todos. Catalanes charnegos y catalanes no charnegos...bueno, eso en teoría, pues para algunos un charnego es un "renegat" o un "espanyol" y entonces sólo identificaría al "català de socarrel".
Tampoco nos sirve otro tipos de símbolos como la bandera española o el famoso "toro" que muchos llevan en el coche. Estos últimos no señalan lo que de particular y diferenciado tiene el charnego...ser catalán, pero además un catalán con personalidad propia.

El símbolo no existe, ha de ser creado. Que sea inventado no es un inconveniente...todos los símbolos lo son.La ikurriña es un invento muy reciente, la bandera Española nace de un concurso...no hablemos ya de otro tipos de banderas y símbolos, como los de clubs deportivos, okupas, independentistas, homosexuales...todas creadas y todas intentan reivindicar una forma de ser.


Esta es una propuesta:

El castillo no simbolizaría a “Castilla”, que porcentualmente ha sido poco significativa a la hora de aportar población a Catalunya, sino al “castellano”.
En esto el símbolo puede incluso ser algo tan querido por los nacionalistas como es de querida cualquier “vuelta a los orígenes”. Y hablo del origen –semi-mítico- donde el nacionalismo catalán pone el nacimiento de su constitución como Nación. Porque hay que recordar que el origen del término de la palabra “Catalunya” está en que sus antiguos habitantes, al igual que sucedía en lo que después sería el Reino de Castilla, eran llamados “castellanos” (castlans), es decir; “aquellos que viven en castillos”
“Catalunya” era así, igual que Castilla, “la tierra de los castillos”, de los que viven en castillos. El castillos es pues un símbolo que identificaba a Catalunya antes ya que las cuatro barras. Y esto, en la lógica del esencialismo nacionalista, nos lleva a la ecuación: “Más antiguo = Más puro, más auténtico”
El castillo (el castellano, castellano-parlante) está sobre la senyera. El charnego no es cualquier castellano-parlante, sino aquel que está en Catalunya. Algo muy propio de aquí y que no se da en ningún otro lugar de España.

Lo que es reprobable, inmoral, hacer es negar-deslegitimar identidades. Aún con más gravedad cuando lo hacen los paladines de la identidad (defensores sólo de la suya, claro)
Naturalmente todo esto es una provocación. Pero puede hacer pensar. Los símbolos tienen unos factores muy negativos: Separan y la vez uniformizan. Separan de lo que no incluyen e uniformizan lo que cae dentro de sus redes. Por ello propongo una alternativa mejor. No crear el símbolo, pero también destruir el resto. Banderas españolas, catalanas, deportivas...todas pueden alimentar al fuego.

Declaración de Intenciones

Ya sé que me declaro abiertamente anti-nacionalista.
Ya sé que odio las banderas, trapos infames. Todas las banderas.
Pero si hay una bandera que me haga dibujar una sonrisita, esa es esta.
Porque significa a una democracia que nunca debió ser truncada. Porque, como buen anti-nacionalista que soy, fue una bandera abolida por un fascismo nacionalista.
Porque simboliza al sentido común frante al anacronismos como la monarquía hereditaria (Otra bandera, al fin, esto de las monarquías).

Quememos todas las banderas.
Pero, personalmente, quemaré esta la última, cuando no quede ninguna otra.




viernes, enero 05, 2007

No hablen por mí

Pido un favor a los nacionalistas (al menos a los de aquí, los nacionalistas catalanes)
NO HABLEN POR MÍ. No digan Catalunya pide tal, piensa tal o siente tal cosa.

Yo TAMBIÉN soy Catalunya y no me siento representado por vosotros.

jueves, enero 04, 2007

Pensamiento blando (*) de Félix Ovejero Lucas

Pensamiento blando (*)
Félix Ovejero Lucas. España, enero del 2005.

(...) La propia falta de pensamiento medianamente vertebrado, blando conceptualmente, a la vez que dogmático, ha favorecido en nuestra izquierda una disposición a mirar acríticamente todo lo que parecía "nuevo" y "rebelde", aunque, como es el caso de nacionalismo, fuera antiguo y conservador. Lo cierto es que, históricamente, la izquierda, por sólidas razones ideológicas, ha sido antinacionalista, y el nacionalismo, salvo excepciones, pensamiento conservador, cuando no directamente reaccionario. Esto lo han dejado definitivamente claro los historiadores. En el caso vasco, pero también en el catalán. Pienso en los trabajos de Fradera, Marfany o Ucelay Da Cal, historiadores solventes, oreados en el circuito académico internacional. Y eso sucede en el diecinueve, pero también más tarde. No hay que olvidar que los fascistas italianos llegan a contemplar la posibilidad de hacer de Barcelona el origen del movimiento fascista en España aprovechando la existencia de un pensamiento nacionalista.

Pero desde el punto de vista ideológico, que es el que importa, no creo que quepan dudas. Entiéndase: hay que luchar para que los nacionalistas puedan defender sus ideas, pero eso no quiere decir que debamos defender sus ideas. Al revés, una vez asegurado lo primero, debemos examinarlas, discutirlas y criticarlas, empezando por recordarles que ellos son los portavoces de una ideología, no de una nación. Y sucede que cuando las examinamos encontramos pensamiento conservador, cuando no directamente imperial, expansionista, hasta recuperar la frontera máxima del momento del máximo esplendor.

Por lo general, y tratando de reconstruir de un modo inteligible la argumentación de la izquierda cuando se pone en modo nacionalista, se suele apelar a razones no nacionalistas, a preservar la identidad de los individuos, a la posibilidad de aumentar el compromiso cívico entre los ciudadanos o a un marco de referencia en el que cobran significado las elecciones. Eso es lo mismo que decir que lo que importa son otros valores, como la autonomía de los individuos, la igualdad o la libertad. Pero eso ya no es nacionalismo. Piensa, por ejemplo, en el caso de la identidad. Un nacionalista apela a ella por que es "lo nuestro", lo que nos constituye, lo de siempre, el origen que se quiere destino. La identidad es una y por siempre. Un pensamiento de vuelo muy corto. Al cabo, si se trata de defender la identidad, habría que defender el franquismo. O es que cuarenta años de dictadura pasan sin dejar huella, por no hablar de los trescientos años de supuesta dominación españolista. Para el nacionalismo nada de eso afecta a la genuina identidad, que, claro, si no está contaminada por la historia, sólo puede resultar inteligible bajo alguna versión laica del alma como el Rh o una Eva mitocondrial de la propia nación. Alguien de izquierda, o simplemente sensato, empezará por recordar que siempre tenemos identidad, que si a todos nos da por consumir hamburguesas y jugar al béisbol seguiremos teniendo identidad. Después reparará en que lo que importa no es la identidad como tal, que también somos machistas por biografía, pero que lo mejor que podemos hacer en tal caso, desde los valores que importan para la izquierda, es escapar a esa identidad. De hecho, lo que interesa es una comunidad política que nos asegure la posibilidad permanente de revisar y escapar a cualquier cárcel identitaria, a la tiranía de los orígenes. Pues bien, si las cosas se miran de cerca, se ve que la nación y el nacionalismo no son el mejor modo -por no decir que son el peor- de asegurar la igualdad, el compromiso cívico o los marcos de elección de las personas y, mucho más obviamente, la sensibilidad de especie, que es el problema más importante y más olvidado.

Realmente lo que más me asombra en todos estos casos es el desarme ideológico de la izquierda, la incapacidad para mirar limpiamente las ideas y discutirlas, ese trato "comprensivo" con el nacionalismo cuando es lo que es. ¿Qué quiere decir respetar o comprender una ideología? ¿Hay que respetar el machismo o el fascismo? Se respetan las personas, se puede hasta comprender que tengan una ideología: pero eso no corrige un milímetro que las ideas se discutan, que por cierto es el único modo de respetarlas, de tomarlas en serio. En esto la actitud del nacionalismo es particularmente tramposa con su reclamación de respeto. Cualquier crítica hiere su sensibilidad. La trampa es que pretenden hacer pasar la crítica a su ideología como la crítica al pueblo en nombre del cual pretenden hablar en exclusiva. Como si ese pueblo no fuese el resultado de flujos de gentes. Y es que, al cabo, como decía uno de los protagonistas del jorobado de Notre Dame: "unos llegamos ayer y otros anteayer". Pero, ¡por Dios, cómo no vamos a poder criticar radicalmente a alguien que sostiene ideas tan profundamente reaccionarias! Lo verdaderamente inaudito es que la izquierda radical haya suscrito sin discusión alguna los puntos de vista del nacionalismo.
(*) Fragmento de "Izquierda y nacionalismo" (I) y (II)