viernes, febrero 23, 2007

Nuestras miserias: Banderías

Con el tiempo, a poco que uno vaya dialogando con la gente, acabas por convencerte que las ideologías no existen. Son una farsa. Y no me estoy refiriendo a que, al modo que preconizaba Fukuyama, hayamos llegado a un Final de la Historia, donde sólo nos queda proseguir el desarrollo de la vencedora y única ideología posible. (Dicha tesis ya es ideológica y de una ideología muy, muy antigua: el conservadurismo). Lo que quiero decir no es tanto que las ideologías hayan muerto, sino que no son habituales entre la gente. La gente no tiene ideología, tiene bando.

¿Quiere uno saber a que bando pertenece un interlocutor desconocido? Muy fácil. Inicie uno de los temas en boga de actualidad política y espere respuesta. Una vez sepamos cual es su bando cambie de tema. Da igual si es a un tema al que nuestro amigo no haya dedicado jamás un minuto de reflexión1 o que sea excesivamente técnico para un lego o que requiera un información de la que no disponemos. No importa. Nuestro amigo tiene bando, aún más, puede parecer muchas veces que es él quien porta la bandera. Y claro, la bandera siempre hasta la muerte.
Los del bando adversario no sólo no tienen nunca razón, además -se diga abiertamente o se deje entrever-, todos los que le representan son ineptos, cortos, deshonestos, cobardes. Cualquier defecto les es propio, cualquier virtud es inconcebible en ellos.
Un argumento irrebatible no es motivo para aceptar la tesis que nos contraponen, si hace falta se cambia de tema alegando algo en que los nuestros han sido vejados y en paz, ya tenemos más razón que un santo. Los argumentos utilizados rara vez provienen de reflexiones propias, suelen ser lemas con alguna fuerza retórica, repetidos instintivamente. Es curioso, y digno de investigación, como se difunden estos lemas. Un día oyes un argumento original, que nunca antes habías oído, en una radio. Esperas unos pocos días y ya suena por todas partes, bueno, por todas las partes de una bandería.

Da igual estar o no informado, saber de que se habla o que nos contesten con un argumento irrebatible, los nuestros tienen razón y si parece que no la tienen será por algo oculto a nuestro entendimiento, pero la tienen. Si se cierran los ojos con la suficiente fuerza lo que no nos gusta de la realidad desaparece. Inteligencia humana. Lo que nunca dejamos de ver, ni aún con los ojos cerrados, es nuestra bandera, bien alta al viento, siempre impoluta.
Actúa la gente, actuamos, en esto, como hacen los políticos; que se guían por consignas, les pasan el guión desde la dirección del partido y de ahí nadie se mueve bajo pena de salir al día siguiente en las portadas de la prensa no-afín. Lo de ellos es partidismo, que aún tiene la excusa de estar motivado por el interés. Lo nuestro son banderías, nada ganamos por defender lo que defendemos. Si acaso corremos el riesgo de perder algo, la razón y la calma.

La situación no es anecdótica. Es mucho más grave de lo que pudiera parecer. Porque a la larga las banderías acaban con el espíritu crítico, factor fundamental en el progreso de la sociedad. Si somos incapaces de ser críticos con los nuestros, los nuestros se blindan y no cambian, no mejoran. Para mantenerse les basta con atacar duro a la bandería contraria. Incluso en los casos más evidentes de ineptitud, como por ejemplo en casos de corrupción económica, hay gente que son incapaces de admitir la falta en los suyos. O lo afirmado entonces es una falsedad inventada por la bandería contraria (es que nos odia) o siempre hay sitio para el “vosotros muchísimo más”. No entendemos que nuestros intereses no son los mismos que los de nuestros dirigentes.


Hoy día la política partidista en España pasa por una fase de radicalismo y confrontación hace mucho no vista2. Las banderías fomentan que esta situación se perpetúe y agrave. La reflexión crítica, el no rehuir nunca los razonamientos del otro, el estar dispuesto a exponer nuestras ideas en discusión abierta y el no aceptar las propias certidumbres sin cuestionarlas, son nuestras mejores armas para mejorar estas circunstancias.
Probemos de ser ecuánimes.

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1 Decía María Zambrano que no nos podíamos responsabilizar de nuestro hablar porque lo hacíamos con la precipitación por escapar a la trampa que nos tendían las circunstancias. Quizás sea eso, pero es que ¡siempre queremos escapar hacia adelante!
2Y es sintomático, además, cómo se lleva a cabo esta confrontación dónde es más importante aparentar de cara a la opinión pública que no mantener las propias convicciones (¿Recordamos “El Príncipe”?). Tendremos que acabar aceptando con Aristóteles que la democracia degenera en demagogia (Si esto nuestro no es acaso una oligarquía)

jueves, febrero 22, 2007

La Bandera de los Catalanes Charnegos


Cuando intentan negarte nada mejor que buscarte un símbolo, algo en lo que puedas sentirse representado. Si algo ha intentado sistemáticamente ser ocultado y negado en Catalunya es la existencia de una cultura castellano-parlante con valor en sí misma. Es algo imposible, pero se intentan "disimular"...si miras los medios de comunicación catalanes (si un extraterrestre recibiera sus emisiones y no tuviese otra forma de vernos) podría pensar que no existe otra cultura que la "catalana de tota la vida"...la cultura "charnega" no existe, salvo para corregirla, para que deje de serlo.
El ejemplo del "xarnego bo" es Montilla, el que hablando bien o mal catalán deja de ser charnego.

Los castellano-parlantes son "catalanes a medio hacer", aquellos que han de "integrarse" en el todo catalán y desaparecer. Los que han de abrazar la cultura "catalana", como si ellos no tuviesen "cultura", o fuese dañina... como si ellos no fuesen plenamente catalanes.

La "senyera" no nos sirve como símbolo identificativo, primero porque nos representa a todos. Catalanes charnegos y catalanes no charnegos...bueno, eso en teoría, pues para algunos un charnego es un "renegat" o un "espanyol" y entonces sólo identificaría al "català de socarrel".
Tampoco nos sirve otro tipos de símbolos como la bandera española o el famoso "toro" que muchos llevan en el coche. Estos últimos no señalan lo que de particular y diferenciado tiene el charnego...ser catalán, pero además un catalán con personalidad propia.

El símbolo no existe, ha de ser creado. Que sea inventado no es un inconveniente...todos los símbolos lo son.La ikurriña es un invento muy reciente, la bandera Española nace de un concurso...no hablemos ya de otro tipos de banderas y símbolos, como los de clubs deportivos, okupas, independentistas, homosexuales...todas creadas y todas intentan reivindicar una forma de ser.


Esta es una propuesta:

El castillo no simbolizaría a “Castilla”, que porcentualmente ha sido poco significativa a la hora de aportar población a Catalunya, sino al “castellano”.
En esto el símbolo puede incluso ser algo tan querido por los nacionalistas como es de querida cualquier “vuelta a los orígenes”. Y hablo del origen –semi-mítico- donde el nacionalismo catalán pone el nacimiento de su constitución como Nación. Porque hay que recordar que el origen del término de la palabra “Catalunya” está en que sus antiguos habitantes, al igual que sucedía en lo que después sería el Reino de Castilla, eran llamados “castellanos” (castlans), es decir; “aquellos que viven en castillos”
“Catalunya” era así, igual que Castilla, “la tierra de los castillos”, de los que viven en castillos. El castillos es pues un símbolo que identificaba a Catalunya antes ya que las cuatro barras. Y esto, en la lógica del esencialismo nacionalista, nos lleva a la ecuación: “Más antiguo = Más puro, más auténtico”
El castillo (el castellano, castellano-parlante) está sobre la senyera. El charnego no es cualquier castellano-parlante, sino aquel que está en Catalunya. Algo muy propio de aquí y que no se da en ningún otro lugar de España.

Lo que es reprobable, inmoral, hacer es negar-deslegitimar identidades. Aún con más gravedad cuando lo hacen los paladines de la identidad (defensores sólo de la suya, claro)
Naturalmente todo esto es una provocación. Pero puede hacer pensar. Los símbolos tienen unos factores muy negativos: Separan y la vez uniformizan. Separan de lo que no incluyen e uniformizan lo que cae dentro de sus redes. Por ello propongo una alternativa mejor. No crear el símbolo, pero también destruir el resto. Banderas españolas, catalanas, deportivas...todas pueden alimentar al fuego.

Declaración de Intenciones

Ya sé que me declaro abiertamente anti-nacionalista.
Ya sé que odio las banderas, trapos infames. Todas las banderas.
Pero si hay una bandera que me haga dibujar una sonrisita, esa es esta.
Porque significa a una democracia que nunca debió ser truncada. Porque, como buen anti-nacionalista que soy, fue una bandera abolida por un fascismo nacionalista.
Porque simboliza al sentido común frante al anacronismos como la monarquía hereditaria (Otra bandera, al fin, esto de las monarquías).

Quememos todas las banderas.
Pero, personalmente, quemaré esta la última, cuando no quede ninguna otra.




viernes, enero 05, 2007

No hablen por mí

Pido un favor a los nacionalistas (al menos a los de aquí, los nacionalistas catalanes)
NO HABLEN POR MÍ. No digan Catalunya pide tal, piensa tal o siente tal cosa.

Yo TAMBIÉN soy Catalunya y no me siento representado por vosotros.

jueves, enero 04, 2007

Pensamiento blando (*) de Félix Ovejero Lucas

Pensamiento blando (*)
Félix Ovejero Lucas. España, enero del 2005.

(...) La propia falta de pensamiento medianamente vertebrado, blando conceptualmente, a la vez que dogmático, ha favorecido en nuestra izquierda una disposición a mirar acríticamente todo lo que parecía "nuevo" y "rebelde", aunque, como es el caso de nacionalismo, fuera antiguo y conservador. Lo cierto es que, históricamente, la izquierda, por sólidas razones ideológicas, ha sido antinacionalista, y el nacionalismo, salvo excepciones, pensamiento conservador, cuando no directamente reaccionario. Esto lo han dejado definitivamente claro los historiadores. En el caso vasco, pero también en el catalán. Pienso en los trabajos de Fradera, Marfany o Ucelay Da Cal, historiadores solventes, oreados en el circuito académico internacional. Y eso sucede en el diecinueve, pero también más tarde. No hay que olvidar que los fascistas italianos llegan a contemplar la posibilidad de hacer de Barcelona el origen del movimiento fascista en España aprovechando la existencia de un pensamiento nacionalista.

Pero desde el punto de vista ideológico, que es el que importa, no creo que quepan dudas. Entiéndase: hay que luchar para que los nacionalistas puedan defender sus ideas, pero eso no quiere decir que debamos defender sus ideas. Al revés, una vez asegurado lo primero, debemos examinarlas, discutirlas y criticarlas, empezando por recordarles que ellos son los portavoces de una ideología, no de una nación. Y sucede que cuando las examinamos encontramos pensamiento conservador, cuando no directamente imperial, expansionista, hasta recuperar la frontera máxima del momento del máximo esplendor.

Por lo general, y tratando de reconstruir de un modo inteligible la argumentación de la izquierda cuando se pone en modo nacionalista, se suele apelar a razones no nacionalistas, a preservar la identidad de los individuos, a la posibilidad de aumentar el compromiso cívico entre los ciudadanos o a un marco de referencia en el que cobran significado las elecciones. Eso es lo mismo que decir que lo que importa son otros valores, como la autonomía de los individuos, la igualdad o la libertad. Pero eso ya no es nacionalismo. Piensa, por ejemplo, en el caso de la identidad. Un nacionalista apela a ella por que es "lo nuestro", lo que nos constituye, lo de siempre, el origen que se quiere destino. La identidad es una y por siempre. Un pensamiento de vuelo muy corto. Al cabo, si se trata de defender la identidad, habría que defender el franquismo. O es que cuarenta años de dictadura pasan sin dejar huella, por no hablar de los trescientos años de supuesta dominación españolista. Para el nacionalismo nada de eso afecta a la genuina identidad, que, claro, si no está contaminada por la historia, sólo puede resultar inteligible bajo alguna versión laica del alma como el Rh o una Eva mitocondrial de la propia nación. Alguien de izquierda, o simplemente sensato, empezará por recordar que siempre tenemos identidad, que si a todos nos da por consumir hamburguesas y jugar al béisbol seguiremos teniendo identidad. Después reparará en que lo que importa no es la identidad como tal, que también somos machistas por biografía, pero que lo mejor que podemos hacer en tal caso, desde los valores que importan para la izquierda, es escapar a esa identidad. De hecho, lo que interesa es una comunidad política que nos asegure la posibilidad permanente de revisar y escapar a cualquier cárcel identitaria, a la tiranía de los orígenes. Pues bien, si las cosas se miran de cerca, se ve que la nación y el nacionalismo no son el mejor modo -por no decir que son el peor- de asegurar la igualdad, el compromiso cívico o los marcos de elección de las personas y, mucho más obviamente, la sensibilidad de especie, que es el problema más importante y más olvidado.

Realmente lo que más me asombra en todos estos casos es el desarme ideológico de la izquierda, la incapacidad para mirar limpiamente las ideas y discutirlas, ese trato "comprensivo" con el nacionalismo cuando es lo que es. ¿Qué quiere decir respetar o comprender una ideología? ¿Hay que respetar el machismo o el fascismo? Se respetan las personas, se puede hasta comprender que tengan una ideología: pero eso no corrige un milímetro que las ideas se discutan, que por cierto es el único modo de respetarlas, de tomarlas en serio. En esto la actitud del nacionalismo es particularmente tramposa con su reclamación de respeto. Cualquier crítica hiere su sensibilidad. La trampa es que pretenden hacer pasar la crítica a su ideología como la crítica al pueblo en nombre del cual pretenden hablar en exclusiva. Como si ese pueblo no fuese el resultado de flujos de gentes. Y es que, al cabo, como decía uno de los protagonistas del jorobado de Notre Dame: "unos llegamos ayer y otros anteayer". Pero, ¡por Dios, cómo no vamos a poder criticar radicalmente a alguien que sostiene ideas tan profundamente reaccionarias! Lo verdaderamente inaudito es que la izquierda radical haya suscrito sin discusión alguna los puntos de vista del nacionalismo.
(*) Fragmento de "Izquierda y nacionalismo" (I) y (II)

viernes, diciembre 29, 2006

Civilizaciones; Entre choques y alianzas

Si miedo dan los filósofos cuando les da por ejercitarse en la praxis política, cuando un político se mete a filósofo y empieza a teorizar es para echar a correr directamente.
El caso reciente es el de Zapatero y su "Alianza de civilizaciones". Ya sé, no soy tan ingenuo como para creer que cualquier idea que expresa un político la ha pensado él (la mitad salen de un gabinete de teóricos). Pero si la idea no es originalmente suya, o de otro político práctico, desde luego hace toda la pinta. Y esto sobretodo, porque más que de concepto tiene forma de titular periodístico, que es como suelen "argumentar" los políticos.

Se nos propone la idea de "Alianza de civilizaciones" como defensa ante el "Choque de civilizaciones" de Huntington. La idea queda muy progre (titular periodístico perfecto). Pero así, formulada sin más, no sólo descuida explicar cómo, si existen Civilizaciones y son como Huntington las describe, será posible conseguir y sobretodo mantener alianzas duraderas entre ellas (y no simples pactos coyunturales). Es que además acepta como presupuesto implícito la tesis más débil del teórico del "choque", a saber: Que las dichosas Civilizaciones tienen una existencia material y no se trata de nebulosos entes teóricos con una realidad más o menos vaga.
La presunción es doblemente peligrosa. Primero porque, como digo, no debilita sino refuerza las tesis de Huntington.
Segundo, porque el término "civilización" margina a todos aquellos individuos que no respondan a los aspectos que las definan.
No se dan civilizaciones como masas homogéneas de hombres. Primero porque aunque se imaginan unas formas puras estas nunca responden a la diversidad de darse cada cultura. Hablamos de "mundo islámico" sin más, pero no es lo mismo un islamista de Indonesia, uno del Chad, Bangladesh, Malasia o del Líbano... Pero estas diferencias, grupales, son lo de menos. El mundo no se organiza en siete u ocho "civilizaciones",(puedan o no pactar entre ellas) pero tampoco en veinte ni treinta. La diversidad cultural es indeterminable.
Y los individuos que conforman esta diversidad tampoco son uniformes. La composición de cada grupo, por pequeño que este sea, es siempre mucho más plural de lo que una simple definición de rasgos pueda dar a entender. La distinción de Deleuze entre lo molar y lo molecular puede iluminar este aspecto.
Se dice; en Occidente hay una importante descreencia religiosa, pero se ha de entender que también hay miles de personas con un gran fervor religioso. Se dice; en los países islámicos tienen fe en el profeta Mahoma, y sin embargo también hay miles de agnósticos y ateos.
Son sólo ejemplos, esto vale para cualquier característica que utilicemos como definidora de una "civilización".
Si se da una "Alianza" será favorecedora de los atributos distintivos que sean privilegiados por los representantes de cada parte. Los aspectos más "laicos" o neutrales de cada cultura serán relegados o perderán peso.
Además cada negociador, cada parte, participará en el diálogo en defensa de sus intereses culturales y no por constituir una esfera común a todos para facilitar la convivencia de las diferencias. El "Otro", el diferente, el disidente, el disconforme es de nuevo expulsado a los márgenes.
"Alianza" es un eufemismo, de lo que se trata es de un "Pacto".

Resultado: El triunfo de un mundo donde lo que prevalece es la "Racionalidad estratégica" frente a una comunidad habermasiana de diálogo.
Una vez más, frente a la fuerza del mejor argumento, avanza el argumento del más fuerte.

Que los dioses, si es que existen, nos protejan de las alianzas de los humanos.

miércoles, diciembre 27, 2006

Orwell y el nacionalismo

George Orwell:
"Al nacionalista le obsesiona la creencia de que el pasado puede ser alterado. Malgasta parte de su tiempo en un mundo de fantasía en el que los hechos ocurren tal como deberían haber ocurrido […] e intenta trasplantar los hechos desde ese mundo a los libros de historia cuanto antes. Sucesos sobre los que se piensa que no deberían haber sucedido se silencian y en última instancia se niegan […]. Se alienta la indiferencia ante la verdad objetiva, separando un mundo de otro, haciendo así más difícil el poder descubrir lo que está pasando actualmente[...]. Cuando se alberga un odio o una lealtad nacionalista, algunos hechos son inadmisibles aunque se sepa que son ciertos."
“Entiendo por “nacionalismo” el hábito de suponer que los seres humanos pueden ser clasificados como los insectos”.

viernes, diciembre 22, 2006

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El problema es que estas nacionalidades que piden reconocimiento al Estado NO RECONOCEN SU PLURALIDAD INTERNA. Y eso que porcentualmente son muchísimo más plurales internamente que no lo es España en su totalidad.
Soy catalán y aquí el nacionalismo ignora sistemáticamente mi identidad "charnega".
¿Tiene sentido dudar de la identidad de "España" por su pluralidad y no hacerlo en comunidades cuyo 50% tienen una cultura diferente?
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¿Qué ha tenido que hacer Montilla para llegar a president? (Bueno, en realidad que tuvo que hacer hace mucho para ser alguien en política): Renunciar a su identidad como castellano-parlante. Apenas sabe hablar catalán y no puede hablar castellano más que para los medios de España ¿de qué se avergüenza? ¿Qué extraño tabú hay para que deje de hablarlo? Porque podría alternarlos. Pero no,. Puede ser president siendo "charnego" al precio de no serlo culturalmente.
Si según el nacionalismo es tan importante la identidad y la cultura ¿por qué no lo es también la de los castellano-parlantes? Es que lo nuestro no es cultura? ¿No vale? ¿es de segunda?¿es una cultura inferior?
¿A qué precio dejamos de estar perseguidos? ¡¡¡Al de dejar de ser lo que somos I!!

Es como si un judío expulsado acusase a los reyes católicos de intolerancia religiosa y estos respondiesen :

"¿Intolerancia de qué? ¡¡Si sólo te expulsamos si no te conviertes al catolicismo!!!"

martes, diciembre 19, 2006

Una injusticia más otra de sentido inverso es igual a dos injusticias.

Es una obviedad: Una injusticia de sentido opuesto no corrige una injusticia, produce dos injusticias. Y sin embargo es algo que no tenemos claro en Catalunya. (Bueno, quizá en ningún sitio);
Que la educación da al castellano tratamiento de lengua extranjera..., pues que no hay cine en catalán. Que los políticos catalanes no utilizan el castellano..., pues en el Congreso el catalán está directamente prohibido. Que tv3 ignora la cultura de la mitad de los catalanes..., pues que la mayoría de televisiones emiten sólo en castellano, etc, etc...
Lo peor del caso es que tanto las victimas de unas como las de las otras para nada son responsables de que se cometan tales injusticias.
Se da un caso parecido al de aquel hombre que saliendo de un local con un abrigo robado se justificaba: "Es que a mí me han quitado el mío".

viernes, diciembre 15, 2006

El Fascismo y Ciutadans

El siguiente texto debiera ser prescindible. Lo que desarrolla son sólo obviedades. Sin embargo es posible que no esté de más explicitarlas dado la gran cantidad de demagogia empleada en la práctica política y los medios de comunicación de masas actuales que puede repercutir muy negativamente en segmentos de población poco informados.
···
La irrupción de Ciutadans en la política ha sido recibida con una avalancha de descalificaciones por parte de las cúpulas de poder. Entre las falacias descalificatorias está la de que son un partido de derechas o, incluso, de la ultra-derecha. Se intenta transmitir a la sociedad, de forma más o menos velada, la idea disparatada de que hay una cierta similitud con el ideario fascista. Esto se ve facilitado porque en Catalunya se ha popularizado la expresión “fatxa” para todo aquello que sea expresado en castellano y porque interesadamente se recuerda que el fascismo se presentaba, al igual que Ciutadans, como una ideología que no era ni de derechas ni de izquierdas. Respecto a esto último no se entra a considerar el sentido que tenía para el fascismo esta indefinición, que indicaba básicamente que estaban en contra tanto del liberalismo, por la derecha, como del socialismo, por la izquierda y el sentido que tiene para Ciutadans; el no entrar en el juego retórico y partitocrático de la política actual, que con esta dialéctica, deja de lado los auténticos intereses de la ciudadanía.
Ante esta situación (y a la vista del desconocimiento que parece haber entre ciertos grupos de lo que es, o ha sido, el fascismo) paso a enumerar sus principales características definitorias, comparándolas en cada caso con la postura que toma Ciutadans, para que cada uno juzgue qué actitudes están más cerca y cuáles más lejos del fascismo como ideología.

El fascismo se caracteriza por:

1- Una oposición frontal al liberalismo y en especial a su tesis básica de defensa de las libertades individuales. Frente a ello Ciutadans justamente se presentan como liberales (en su sentido social) y su compromiso primordial está en la defensa de las libertades de los ciudadanos.

2- El fascismo es corporativista, los individuos sólo cobran sentido a partir de su definición por el Todo (la Patria) en el que se engloban (Volkisch). Ciutadans; defensa de las libertades individuales frente a un corporativismo y dirigismo social cada vez más pronunciado en las instituciones públicas. (Hasta el punto que tratan de dictar cual debe ser la “identitat” general, se habla de “integració”, “inmersió”... )

3- Oposición frontal al Socialismo. Frente a ello Ciutadans se definen como Socialdemócratas. Las instituciones han de corregir las injusticias sociales provocadas por el desigual reparto de la riqueza.

4- Autoritarismo. Desprecio por los valores de la democracia. Repito; Ciutadans, Socialdemocracia y libertades individuales. Su proyecto es acercar al máximo la democracia al pueblo, listas abiertas, limitación de mandatos...

5- El fascismo es anti-intelectualista siente desprecio por los teóricos. Precisamente se acusa repetidamente a Ciutadans de estar fundado por intelectuales. Todavía no entiendo en que sentido esto es una objeción.

6- Justificación del uso de la violencia para imponer y defender el régimen fascista. Ciutadans, en algunos casos, han sido víctimas de actitudes violentas por defender públicamente sus ideas.

7- El fascismo tiene una base racista o etnicista. Hay una distinción clara del propio pueblo, volk, que debe ser favorecido desde las élites de poder y los otros, los que no pertenecen al pueblo, como seres de inferior categoría. Ciutadans defiende la igualdad de todos los ciudadanos, hace suyo el lema revolucionario “Libertad, Igualdad, Fraternidad”

8- La Sociedad es considerada como una totalidad, el Volk nazi, una unidad orgánica. Ciutadans defiende la pluralidad de la sociedad.
9- Prevalencia de los derechos colectivos sobre los individuales. Sacrificio del individuo en beneficio del todo. Para Ciutadans el ciudadano es un fin en si mismo, los derechos básicos no son los abstractos de los territorios sino los concretos de sus habitantes.

10- El fascismo es radicalmente nacionalista. Definición fundacional de Ciutadans como “No-nacionalista”.

11- Conservadurismo. Aunque el fascismo valida la revolución y la violencia, esto es sólo con objeto de conseguir el poder. Una vez realizada la utopía fascista el ideal es conservador. Ciutadans se definen como partido progresista que rechaza el conservadurismo. Ni la tradición ni la historia pueden servir de justificación para mermar derechos de ningún ciudadano.

Espero con esta aclaración contribuir en algún grado a la eliminación de discursos demagógicos y la promoción de discusiones políticas realmente productivos.