Mostrando entradas con la etiqueta "Caso Pretoria". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta "Caso Pretoria". Mostrar todas las entradas

viernes, noviembre 19, 2010

¿Alguien se acuerda de los señores Millet, Alavedra y Prenafeta?

¿Por qué ningún partido político habla en esta campaña de los casos tan evidentes de corrupción como el caso Palau o el Pretoria?
Cuando estalla el “Caso Palau” el interés del establishment fue desvincularse como fuese de una historia que evidenciaba el funcionamiento oligárquico que se esconde bajo la senyera. Lo primero fue una campaña para hacer creer que se trataba de un vulgar caso de “choriceo” sin implicaciones políticas. La empresa parecía imposible, pero nada es imposible si controlas los medios que informan sobre ello. Al final nos vendieron eso, para nada valía la pena recordar que entre los patronos del Palau estaban la flor y nata de nuestros dirigentes, ni las relaciones de Millet, ni recordar el G-16, ni la financiación de la fundación de Convergència, ni el pago de las deudas de Àngel Colom al ingresar en CiU, ni cómo fueron ignorados, por parte del Parlament, los avisos de la Sindicatura de cuentas de las irregularidades...

El caso es que en plena operación disimulo del affaire Millet estalla el “Caso Pretoria”. Las detenciones de altos cargos de CiU junto a otros del PSC en un mismo caso, con un preludio profético de Pujol el día anterior amenazando con “tirar de la manta” y con aquello de que si hablase "tots faríem una mica de ferum" eran ya demasiado. Pero enseguida encontraron respuesta. Hablaron de desafecció de la ciudadanía con la política, montaron el cortafuegos del "no todos somos iguales" y salieron con lo de que no nos preocupásemos, que ya tenían la solución. Y esta era una regeneración política que se iba a demostrar por vía de la "llei electoral".

Catalunya es la única comunidad autónoma que no tiene una ley electoral propia, esto es, que se rige aún por la ley española. El nacionalismo de la diferencia (aquel que hace que para reformar la distribución provincial se busque un nombre propio del medievo, "Vegueria", todo sea por no parecer españoles) tiene estas cosas.

Pero en fin, la "ley electoral" iba a solucionar lo de la "desafección política" y por arte de magia desaparecerían los problemas de la corrupción con ello. No se sabe muy bien por qué. Porque implícitamente, al relacionar ley electoral y corrupción, se está afirmando que la corrupción proviene del "nepotismo" (les traiciona el subconsciente) si no, si la corrupción política no está generalizada, no se ve por qué cambiando la proporcionalidad del voto, ha de disminuir la corrupción. Pero si existe el nepotismo, cosa evidente y que lleva a esta asociación tácita, entonces sólo se puede disminuir si es a través de las listas abiertas. Pero tal alternativa quedó descartada por todos desde un principio.

La cuestión es que, ni siquiera esa reforma de la ley electoral que seguía dejando todo el poder a los aparatos de los partidos, y ninguno a los ciudadanos, se va a llevar a cabo. No hay acuerdo y el proyecto de reforma se abandona. Era algo que muchos ya sabíamos, volver a sacar el tema de la ley electoral no era más que una excusa para tapar los casos de corrupción, para justificar que se estaba haciendo algo al respecto. ¿Qué se estaba haciendo? Nada, hoy lo vemos.

viernes, junio 11, 2010

La "construcció nacional" de la Sociovergència y sus cloacas.

Lo que llaman Sociovergència (PSC+CiU) ya existe, ha existido siempre, como se decía con el Barça, son siempre los mismos que se van pasando el porrón. Unas veces estará en manos de unos, otras en la de otros, pero siempre estará en sus manos. Lo decía hace un par de semanas:

La corrupción política en Catalunya es un caso quizá único en el mundo. Los casos de corrupción son "transversales", es decir, las mismas tramas afectan tanto al partido de gobierno como al de la oposición. Tan transversales como el famoso "Editorial conjunto" o como la unanimidad de la "societat civil" catalana. No es casualidad, es el funcionamiento feudal de la sociedad catalana que se mantiene a través de los siglos cambiando las caras y menos los apellidos.

No es sólo el "caso Pretoria" el que involucra tanto a CiU como a PSC, como si se tratase de un sólo partido, también el "caso Palau". En realidad, ambos casos no son más que ramificaciones de un único caso. Todo ello no quiere decir que haya una unanimidad de intereses, todo lo contrario, como en toda gran familia, en su intimidad hay unas luchas de poder y desacuerdos terribles, que incluso pueden llegar a amenazar su estabilidad, pero al final, la ropa sucia se lava en casa. Es lo que pasó con el asunto del "tres por ciento" o con las amenazas de Colominas o Pujol de "tirar de la manta". Ahora, el que se está viendo especialmente con el culo al aire en el caso Millet es el también enredado en el caso Pretoria, Antoni Castells. Dos procesos, por cierto, que se descubren, a pesar de todos los indicios, desde "Madrit".

Resumen de La Voz de Barcelona:

El texto especifica que Millet y Montull hicieron valer ‘de manera especial e intensa, la posición que sus cargos les otorgaban’, así como su posición dentro de la sociedad civil y política catalana, para llegar a los altos responsables del Gobierno autonómico y conseguir la permuta de la calificación entre dos terrenos necesaria para construir el hotel, que finalmente se paralizó.

Castells firmó el convenio de permuta


La operación se remite a finales de 2003, cuando Millet y Montull firmaron una escritura con el Institut de Germans de les Escoles Cristianes por la que la Fundación recibía la propiedad de las fincas adyacentes al Palacio a cambio de realizar obras de restauración en la escuela La Salle Condal de Barcelona. Las fincas del instituto religioso tenían una calificación urbanística que no permitía llevar a cabo el proyecto hotelero, ya que, según el Plan General Metropolitano, eran equipamiento educativo, por lo que era necesaria una recalificación.

Según la querella, Millet y Montull contactaron con Antoni Castells, consejero de Economía y Finanzas, que firmó en marzo de 2006 un convenio administrativo entre la Consejería y la Fundación Orfeón Catalán-Palacio de la Música, en el que se aceptaba una permuta de calificaciones a través de la que los terrenos anexos al Palacio adquirían la condición de uso residencial, mientras que una finca propiedad de la Generalidad situada en las calles Ciudad y Fernando pasaba a calificación de equipamiento.

Según la Fiscalía, antes de la firma del convenio no se realizó el informe jurídico previo y preceptivo por la Asesoría Jurídica de la Consejería para valorar la utilidad de la operación de transferencia de calificaciones. Tampoco consta que se realizara algún informe técnico del departamento autonómico en el que se hiciera referencia a la valoración de la posible pérdida patrimonial que implicaba la permuta. Además, dejaba a cargo de la entidad el establecer la cuantificación de la compensación que recibiría la Generalidad por la pérdida de patrimonio en la permuta.

(...)Fiscalía pedirá que Castells sea citado a declarar como testigo, además de representantes del gobierno municipal de Barcelona ya que, según la Fiscalía, el convenio no era suficiente para conseguir el objetivo de Millet y Montull, y así ‘obtener el beneficio económico que buscaban los querellantes’, por lo que buscaron entonces un convenio a tres bandas, firmado en octubre de 2006 entre Castells, el entonces primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Casas, y Millet para modificar el Plan General Metropolitano y así hacer efectiva la recalificación.
Según e-noticies:
El Ayuntamiento de Barcelona cerró los ojos
El consistorio únicamente reclamó después de estallar el caso
El Ayuntamiento de Barcelona reaccionó y planteó reclamaciones al Palau de la Música en agosto de 2009, después de que ya había estallado el caso Millet, a pesar de que representantes municipales habían participado en el proceso de recalificación urbanística de la zona del Palau, como mínimo desde el 24 de octubre de 2006.
(...)Añade que Millet y Montull, "a través de contactos directos e indirectos con aquellos [funcionarios y autoridades municipales], consiguieron que finalmente, debido a esta presión (...), el día 10 de abril de 2008 la comisión de urbanismo, infraestructuras y vivienda del Ayuntamiento de Barcelona acordase la aprobación inicial de aquella modificación en los términos de la propuesta que interesaba a los querellados [Fèlix Millet y Jordi Montull]".

La situación se mantuvo hasta que estalló el escándalo, y después, el 13 de agosto de 2009, el gerente de urbanismo del Ayuntamiento ya planteó reclamaciones a la nueva presidenta de la Fundación Orfeò Català-Palau de la Música.

Por otra parte, la fiscalía citará como testigos a Antoni Castells, Ramon García-Bragado, Ramon Massaguer, Carles Martí y Xavier Trias, en este último caso, para que explique si los imputados intentaron contactar con él durante todo este proceso.
Relacionadas: 
Caso Pretoria en "La gran corrupción"

viernes, mayo 28, 2010

Caso Pretoria, editoriales conjuntos, "societats civils" y demás ocupaciones de la oligarquía catalanista.

Los nuevos indicios que surgen del "Caso Pretoria" relacionando a los consellers del PSC Castells y Nadal (precisamente los más destacados de los nois de Sant Gervasi) dejan aún más en evidencia lo que explicaba en "El fet diferencial de la corrupción en Catalunya". El cómo la corrupción política en Catalunya es un caso quizá único en el mundo. Los casos de corrupción son "transversales", es decir, las mismas tramas afectan tanto al partido de gobierno como al de la oposición. Tan transversales como el famoso "Editorial conjunto" o cómo la unanimidad de la "societat civil" catalana. No es casualidad, es el funcionamiento feudal de la sociedad catalana que se mantiene a través de los siglos cambiando las caras y menos los apellidos (aunque haya excepciones de gente que se ha sabido enquistar en el sistema).

En el resto del mundo, España, por poner un ejemplo lejano (para ellos) los casos de financiación ilegal de un partido son un enigma para el otro, que intenta averiguarlos y denunciarlos, para sacar réditos electorales. Aquí eso no pasa, todos se conocen a todos y saben lo que hacen, - lo dijo Pujol,- porque sólo nos gobierna un reducido número de familias que lo controlan todo (
"societats civils" y "editoriales conjuntas" incluidas) y denunciar supone denunciarse a sí mismos. Son los mismos que por medio de una ingeniería social pretenden modificar la realidad social catalana, haciendo desaparecer la "charneguía" para finalizar su soñada "construcció nacional".


Algunos enlaces:

El rastro tóxico de 'Luigi'

Rivera: Que Castells y Nadal den explicaciones

Nadal y Castells, "los únicos que responden"
¿Qué sabe Artur Mas del ‘caso Pretoria’?

viernes, noviembre 13, 2009

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya. (II)

Señalábamos el otro día como la corrupción en Catalunya tiene unas características "diferenciales" impensables en ningún otro lugar democrático del mundo. Ya decíamos que era impensable que uno y el mismo caso de corrupción envolviese en España a altos cargos tanto del PP como del PSOE. (como sucede aquí con CiU y PSC).

El caso se da, porque el poder en Catalunya lo ostenta una casta (y la prueba está en que la lengua propia de los parlamentarios es el catalán en un 93% mientras entre la sociedad los es sólo de un 47%). Por ello es normal que posturas que no tienen unanimidad entre la sociedad (el 44% dice que Catalunya no es una Nación o la mayoría de la población considera que la educación tendría que ser en las dos lenguas frente a la inmersión), no sólo sean unánimes en el Parlament sino que la discrepancia está completamente criminalizada. Esa criminalización se traspasa a la sociedad a través de unos medios que son mera cadena de trasmisión de ese paradigma.

Por ello, al contrario de lo que pasa en las democracias "normales" los partidos políticos no se fiscalizan los unos a los otros en casos de corrupción, y ésta sólo se utiliza una vez descubierta (desde Madrid, o desde algún proceso judicial independiente, pero nunca desde el propio sistema). Y aún así, ese "uso" (en las "peleas de familia") es comprometedor, y se ha de andar con pies de plomo...En las democracias del mundo se dan casos de corrupción en que uno de los encausados puede amenazar con "tirar de la manta". La amenaza, por supuesto, siempre va contra gente de su propio partido (que les dan de lado una vez descubierto el pastel). Pero aquí no, aquí, caso único en el mundo, como todos en el fondo forman parte de un mismo partido, las amenazas van contra el resto de partidos. Así Agustí Colomines, el Presidente de la Fundación Trias Fargas (de Convergència) tras destaparse la financiación por parte de Millet, declara: "Si nos van presionando, al final lo contaremos todo. Extenderemos las sospechas por todas partes y meteremos el sistema en crisis y esto será Italia". Por supuesto, en seguida sale Artur Mas por TV3 a matizar "seguramente el señor Colomines tenía sus razones para decir lo que dijo, pero se pasó un poco de frenada." Y a continuación Colomines se desdice afirmando que "no amenazó a nadie". Las aguas del Oasis vuelven a su calma.

Al descubrirse que Àngel Colom recibió 72.000€ al pasarse a CiU para pagar las deudas de su Partit per la Independència, Colom declaraba; "Hay gente en Catalunya que quiere poner fin al catalanismo, gente interesada en ensuciar a todo el mundo, sea la burguesía, sean mecenas, sean dirigentes o luchadores del catalanismo. (...)Si los socialistas quieren, porque de ahí viene el ataque, matarme políticamente, que hagan cola." y se refirió al PSC como "esos que están pringando a gente para sacarse la mierda que llevan en su propio zapato". Pero al día siguiente (y tras una conversación entre Oriol Pujol e Iceta) Convergència desautoriza esas declaraciones de Colom, eso sí, sin tomar ninguna medida contra él y declarándolo "victima" del caso. Vuelve la calma al Oasis.

Pero eso no era nada. El mismísimo Jordi Pujol se descuelga con la amenaza, al resto de partidos de tirar de la manta; "si entramos aquí nos haremos mucho daño, porque yo tendré una respuesta fácil. Yo también le podría decir: 'estos dieron tanto a tanto, este dió tanto a tanto..'(...) todos haríamos un poco de hedor". "No entremos, pero, ei! si hace falta entrar, entraremos, yo me parece que no tengo que entrar, pero si tengo que entrar personalmente, entraré". Posteriormente matizaría que "se expresó mal" (aunque bien claro que fue), tras lo que Artur Mas apostilla "Creo que se equivocó al decirlo así". Volvía la calma al Oasis.Pero todo esto viene de lejos ¿no nos suena ya? ¿recuerdan como se desarrolló el caso del 3 per cent? Exactamente siguiendo el mismo esquema. Aquí los diferentes partidos políticos se comportan entre ellos de la misma forma en que lo hacen en un único partido internamente. Las rencillas que salen a la luz, siempre tapadas con un posterior "aquí no pasa nada" son idénticas a las que vemos, por ejemplo, en la lucha de pode dentro del PP entre Rajoy, Gallardón y Aguirre.

Dejo para más adelante la exposición de las relaciones entre los "400" que decía Millet, el cómo unas familias ya poderosas antes de la llegada del franquismo, y que mantienen su poder durante este, se reparten entre el espectro político catalán durante la transición, para seguir monopolizando el destino de Catalunya (ahora ya con un control más absoluto y un freno desde Madrid mucho más ligero).


Relacionadas:

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya (I).
¿Por qué lo llaman "sociedad civil" cuando quieren decir "oligarquías catalanas"?.
Peligro público número uno: LA INFORMACIÓN.