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viernes, octubre 24, 2014

Bárcenas, Rato, Acebes y La Pantoja se han hecho independentistas.

Sencillamente es de psiquiátrico que los mismos que continuamente nos repiten con lo de que "no se ha de mezclar la corrupción política catalana con el Procés, corrupción hay en todos lados" estén bombardeando, a cada noticia que sale, con que si "ahora" se persigue a los Pujol es porque se han hecho independentistas.
Y en los medios de comunicación de la omertà nacionalista lo que está quedando y lo único que causa escándalo es que "los españoles nos persiguen por independentistas" en lugar de escandalizarse de lo verdaderamente material, de como esta gente, ellos sí, robaban Catalunya.

Es de nota cuando además, estos que piden que no se utilicen "casos particulares" (caso particular del exPresidente y exConstructor Nacional, caso particular de Convergència con Ferrovial, caso particular de la financiación ilegal de partidos catalanes...) para atacar el Procés, cuando ellos lo utilizan como argumento para la independencia, diciendo que al hacer un "Nou País" es "farà net" (claro, han de esperar a hacerlo antes de fregar bien, no pueden empezar ya, para esto no hay prisa y por esto no lloramos) o cuando lo utilizan, aún peor, cuando surgen "casos particulares" desde otras partes de España. 


Pues sí, ahora está saliendo el caso Pujol. No porque se haya hecho independentista, porque siempre lo ha sido y hay quien lo hemos denunciado desde hace décadas (¿o a qué pensáis que se refería cuando hablaba de "Construcció Nacional"? ¿A los negocios dudosos de sus hijos con las constructoras?), sólo que entonces electoralmente no le interesaba declararlo y jugaba a la puta y la Ramoneta con eufemismos como "soberanisme".
Ahora está saliendo el caso (los casos) Pujol, como antes salieron los casos Palau, Pallerols, Treball, Pretoria y tantos otros.

O, siguiendo la misma lógica, ¿qué habríamos de entender? ¿Que ahora sale el caso Bárcenas, el Bankia, la Gürtel, etc, porque la cúpula del PP se ha hecho independentista?

martes, abril 19, 2011

Los peligros de negar al 18%.

¡Qué gran error es el menospreciar el independentismo!. Zapatero lo hace declarando que “¿Un alto porcentaje? Bueno, en fin, cada uno valora lo que son 18 de 100. Si fuera un 40% dirían que sería impresionante y si fuera un 60%, ¿cuál sería el adjetivo? Son 18 de 100”. No deja de ser una forma de no querer ver la realidad. Es así como el independentismo ha cogido la fuerza que hoy tiene (hace unos años no eran más que algo marginal y Pujol tenía que esconder su obvio independentismo que hoy muestra con desparpajo, si quería concentrar votos) Y es así como los independentistas han cogido la confianza que les hace un colectivo tremendamente concienciado y activista.

Cerrar los ojos es una forma de autoengaño que permite crecer al independentismo, porque aunque el 18% sea una minoría, el 82% es una mayoría pasiva, silenciosa y que no responde y en la práctica diaria ese 18% existe porque es visible y ese 82% que apenas se oye (y cuando se hace oír es asociado a postura radicales o  derechistas) no existe, porque no existe lo que no tiene difusión mediática.  Es ese 18% el que configura la realidad catalana, ellos se asocian a la "voz de Catalunya" y no hay otra voz que suene como "catalana".

Y no solo es eso. Ese 18% será el que hay entre la población general, pero en el establishment el porcentaje se invierte. Y el establishment son los dueños de la opinión pública (y de las normas y leyes que se han de cumplir). Solo hay que ver como ese porcentaje minoritario es el que monopoliza la temática de las tertulias o columnas de opinión en prensa y radio catalanas. Solo hay que ver como los políticos, a escondidas o a bombo y platillo, y tanto de ERC como de SI, CiU o PSC fueron a votar (Artur Mas, Jordi Pujol, Antoni Castells, Joan Rigol, Xavier Trias, Oriol Pujol, Ricard Gomà, Jordi Carbonell, Joana Ortega, Ferran Mascarell, Andreu Mas Colell, Heribert Barrera, Boi Ruiz, Pilar Fernández Boza, Antoni Castellà, etc, etc...). Y son estas élites las que se encargan de trasmitir cuál es la "realidad catalana" y cuál no es más que la excepción que puede ser, en el fondo, un 82%, pero que puede sentirse como un "bicho raro" que, si quiere dejar de serlo, ha de "adaptarse".

miércoles, noviembre 11, 2009

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya (I).

La importancia de los casos de corrupción en Catalunya va mucho más allá de unos casos "particulares" de choriceo como los que se pueden dar en cualquier otro lugar (como pretenden hacernos creer desde el establishment político-mediático). A través de ellos se desvela el funcionamiento "diferencial" de Catalunya respecto a otras comunidades. Lo que queda al desnudo es la connivencia de toda la esfera de poder en Catalunya, la existencia de esa oligarquía de las "400 personas" que más allá de disputas de familia (en los resquicios de las cuales se evidencia la realidad) tienen unos grandes acuerdos de fondo, un gran fin común, que pasa por el control y construcción de la "Nació catalana" a su imagen y semejanza.

Qué la élite dirigente catalana se parece bien poco a la sociedad en la que se halla tampoco necesitaba de esas nuevas evidencias. Basta con preguntar la opinión de algún vecino, primo, o del panadero de la esquina, sobre los
temas nacional-identitarios que se discuten tan axiomáticamente entre nuestros políticos y periodistas, para que uno pueda creer que se trata de gentes pertenecientes a un país diferente del de sus representantes. Lo mismo se puede decir si miramos los apellidos de la gente que se sienta en el Parlament, donde los más comunes en Catalunya resultan ser los excepcionales. O igualmente si hablamos de la lengua propia de estos parlamentarios, que resulta ser el castellano en un 7% (y eso que hay que contar a Diputats de Ciutadans y el PP) frente al 53% de catalanes que tenemos el castellano como lengua materna.

Pero la explicación de cómo es posible tal situación queda mucho más a las claras cuando uno conoce el funcionamiento de esta oligarquía disfrazada de democracia en que los catalanes vivimos.

Mientras que, en el resto del Estado, cuando surge una situación de corrupción en un partido político (muchas veces propiciada por el partido contrario), la oposición se frota las manos, y junto a la prensa intentar excarvar y sacar a la luz lo máximo de ella, aquí el partido oponente tapa y disimula las vergüenzas del vecino. En el resto del Estado cada partido tiene sus (más o menos lícitas) fuentes de financiación completamente ocultas, y sería muy celebrado por el rival conseguir desvelar y denunciar cuales son, aquí resulta que todo eso es compartido y conocido por todos. Las mismas familias los alimentan a todos, el caso Millet ya fue paradigmático, involucraba tanto al PSC como a CiU o incluso al PP (de la época Piqué, cuando pactaban con CiU) queda explicada así la pasividad del PP ante el nacionalismo, por más que tengan que hacer vacíos gestos para mantener a su electorado.

Lo del Caso Pretoria es una evidencia más. Una red organizada por los más altos cargos de CiU, en la que están igual de involucrados diferentes cargos del PSC (y el caso de Bartomeu Muñoz es un ejemplo, quizá no tan conocido como Alavedra o Prenafeta, pero no es un "cualquiera" en el PSC, recordemos que era el vicepresidente de la Diputación de Barcelona -desde que la presidía Corbacho- o que fue colocado como alcalde por Manuela de Madre, o era cercano y gran amigo de Carme Chacón).

¿Es imaginable siquiera un caso de corrupción a nivel español, que involucrase juntos a altos cargos del PP y del PSOE?

(continuará...)

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