martes, mayo 26, 2009

Sobre "alianzas fascistas"

Mucha gente debería revisar la facilidad con que utiliza calificaciones como "fascista", "franquista", etc... Porque, por ejemplo, deberían ser conscientes de qué tipo de gente utiliza estos insultos como recurso habitual.

Por ejemplo para los "demócratas" de ETA y su entorno todo lo que se aparta de su nacionalismo radical es "fascismo". Curioso, siendo el "nacionalismo radical" una de las características fundamentales y definitorias del fascismo. Así en una entrevista publicada ayer por el también muy "democrático" Gara (Por supuesto no los enlazo a ellos) dos miembros de ETA se refirieron a la coalición entre el Partido Socialista y el Partido Popular en Euskadi como
"alianza fascista española" y al nuevo lehendakari vasco Patxi López, lo calificaron como "Caudillo de Vascongadas por la Gracia de Dios" (curioso también, siendo el primer lehendakari que no jura su cargo sobre la biblia).

El hecho coincide con la salida a la luz de unas negociaciones que re-editarían esa "alianza fascista" (según la lógica de ETA, claro) aquí en Catalunya. Aunque me temo que no caerá esa breva, los nacionalistas ya se han echado las manos a la cabeza y algunos se preguntan como esos partidos que discuten por todo se ponen de acuerdo cuando se trata de enfrentarse al nacionalismo. Lo dicen los mismos que piden un "pacte nacional" entre ERC y CiU -partidos que discuten por todo menos cuando de cuestiones "nacionals" se trata. Al parecer sólo son lícitos los acuerdos que aceptan sus tesis.

Montilla planteó una entente al PP catalán para hacer la pinza a CiU

El president presentó la oferta a Alicia Sánchez-Camacho en una cena en la Casa dels Canonges | El día de Sant Jordi, Rajoy se comprometió con Montilla a respetar los acuerdos PSC-PPC | El desacuerdo sobre la Oficina Antifrau enfrió el pacto pero la relación es muy

| 25/05/2009 |

El presidente de la Generalitat, José Montilla, planteó al PP catalán la conveniencia de establecer un relaciones con el Govern el y con el PSC que redundara en beneficio de ambas partes, una suerte de entente política para el resto de la legislatura que, de facto, funcionaría como una pinza política en perjuicio del adversario electoral común, Convergència i Unió.

La iniciativa, estrictamente socialista, viene de lejos y en ella han participado varios dirigentes del PSC, pero los socialistas conceden tanta importancia a este asunto que Montilla tomó personalmente las riendas el pasado mes de febrero convocando a Palau a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho. El encuentro, celebrado discretamente pero con algún detalle de solemnidad, tuvo lugar el 18 de febrero. El presidente de la Generalitat invitó a cenar a la presidenta del PP a la Casa dels Canonges y el encuentro duró varias horas, hasta bien entrada la madrugada. Tan larga fue la reunión y acabó tan tarde que se convirtió en la comidilla del personal subalterno y de seguridad de Palau y de Alicia Sánchez-Camacho.

(...)

La cena de la Casa dels Canonges vino precedida de contactos de los dirigentes socialistas Miquel Iceta y José Zaragoza en los que con menos miramientos el PSC se ofrecía a intercambiar favores con el PP catalán, desde aumentar su presencia en positivo en los medios de comunicación públicos hasta coordinar algunas tácticas que con el tiempo han ido cristalizando. Por ejemplo, al PSC le interesa muchísimo, igual que al PP, centrar el debate político en el dilema izquierda/ derecha en vez de azuzar el conflicto entre Catalunya y España, y en ese contexto, todo lo que sea hablar de un posible pacto CiU-PP al PSC le viene de perlas y al PP le modera y le acerca a la centralidad política catalana.


El miedo al PP ha sido y continúa siendo la coartada principal del mensaje publicitario socialista. En lo que respecta a la política catalana, todo lo que sea relacionar CiU y PP resta votos a los nacionalistas por el flanco más soberanista, por su izquierda y también por la frontera de voto conservador con el PP. Ahí reside el interés socialista en promocionar bajo cuerda al partido de Aznar y Rajoy.

Está claro, pues, que las relaciones PSC-PP son cada vez mejores y más fluidas pese a que del encuentro de la Casa del Canonges no salieron acuerdos concretos.

La entente PSC-PP tuvo un segundo episodio de importancia cuando Mariano Rajoy visitó Catalunya el día de Sant Jordi. Al parecer, el líder del PP no estaba convencido de que fuera el día más oportuno para pasear por Barcelona. Alicia Sánchez-Camacho le convenció utilizando sus buenos oficios con el president Montilla, quien se apresuró a invitarle personalmente a la recepción oficial de Pedralbes, donde se le dispensó un trato exquisito.

Pero, políticamente, lo más relevante fue la conversación privada que mantuvieron el president y el líder del PP en Pedralbes. El presidente de la Generalitat explicó a Rajoy su disposición a ayudar al PP a salir de la marginalidad política en Catalunya, pero le pidió garantías y Rajoy se comprometió firmemente a respetar los acuerdos que estableciera el PP catalán con los socialistas en Catalunya. El resto de la jornada, Rajoy paseó por Barcelona como si fuera una estrella mediática.

La Noticia completa: La Vanguardia

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