viernes, febrero 26, 2010

Los hijos de Montilla sólo dan una hora de catalán a la semana.

Las declaraciones son de Anna Hernández, la mujer de Montilla (en la reciente biografía sobre el President, "Descubriendo a Montilla") y no tienen desperdicio;

“Muchos padres están de paso y, como regresarán a Alemania, los niños no reciben clases de catalán. Los otros [los catalanes], una hora a la semana. Mis hijos saben catalán perfectamente, a pesar de que escribiendo hacen muchas faltas de ortografía. Dan poco catalán, ésta es la verdad, una hora a la semana es poquísimo. Pero bueno, ya lo supliré yo más adelante. Prefiero que sepan alemán“.

Realmente increíble.

La inmersión obligatoria, se le busque la justificación ridícula que se le busque, es lo que es. Y esto sólo hace que quede más patente lo que ya era evidente para el mínimamente informado: Ingeniería social. Una forma de desterrar para siempre las identidades que no son la uniforme con la que que sueña el catalanismo. Una forma de acabar (de "normalizar" lo llaman) con la peculiaridad de la Catalunya actual; el bilingüismo social.

La noticia: El Mundo · Vozbcn · La Razón

miércoles, febrero 24, 2010

viernes, febrero 19, 2010

Catalunya, una Nación a medias.

por Ignacio Sotelo.

Se han dado muchos significados a la palabra nación, pero si se la identifica con la posesión de una lengua, la Cataluña bilingüe sólo es una nación a medias. De ahí deriva la presión para que se ‘normalice’ el catalán

(…)


Lo más grave y peliagudo es que el término de
“nación catalana” no constituye tan sólo un problema de encaje jurídico-constitucional -un derecho vivo ha de encontrar siempre la forma de adaptarse a la realidad, y no a la inversa-, sino que la idea herderiana de nación, basada en la posesión de una lengua propia, a la que se remiten los catalanes desde el siglo XIX, no se ajusta a la realidad. Si la nación se identifica por la posesión de una lengua, la Cataluña bilingüe es una nación a medias, al compartir territorio con otra nación, que tiene como lengua materna otra lengua, aunque conozca y se desenvuelva también en catalán.

La idea herderiana de nación se basa en que cada pueblo tiene una lengua propia que expresa su forma de ser. Medida con este criterio Cataluña, más que una nación,
es el afán de llegar a ser una nación -en construir la nación consiste el empeño básico del catalanismo- que lo conseguiría el día en que toda la población tenga el catalán como primera lengua materna, y no sólo vehicular, a la que se añaden las otras lenguas de uso, el castellano y el inglés.

La cuestión de la lengua es así la cuestión central del nacionalismo catalán en la que no puede admitir retrocesos. Todos los habitantes de Cataluña tienen el deber de dominarlo, la Administración comunica con el público sólo en catalán y la enseñanza desde el jardín de infancia hasta la universidad se hace en catalán.
Cataluña será una nación plena cuando tenga una sola lengua con la que se identifiquen todos sus habitantes, aunque se mantengan otras lenguas de uso y comunicación.

Pero por alta que haya sido la presión lingüística bajo el manto de la normalización, y ha ido en aumento, los resultados son bien mediocres. Cataluña sigue dividida en dos comunidades lingüísticas, la castellano y la catalanoparlante.

Si se toma en serio a Herder, Cataluña no sería una nación, sino dos. Si es cierto que hasta ahora conviven pacíficamente, la existencia de dos “naciones” plantea cada vez más problemas a dos minorías, que lo son todavía, pero que crecen con rapidez. La una pretende que se respete el castellano como lengua oficial, sobre todo en la Administración y la enseñanza; pero nada tendría consecuencias más catastróficas que se bifurcase la enseñanza en escuelas catalanas y castellanas para que los padres pudieran elegir. La otra se enfurece cada vez más porque, pese a más de 30 años de “normalización lingüística”, en ciertos ámbitos, como son la prensa y el libro -se venden tres en castellano por cada uno en catalán- el castellano sigue siendo la lengua dominante.

Más grave aún, una buena parte de la población inmigrante, pese a residir largos decenios en Cataluña y dominar el catalán sigue identificándose como aragonesa, gallega, extremeña o andaluza.

Fuente: El término más complejo del Estatut, en El País


miércoles, febrero 17, 2010

De ciudadanos a clientes.

Primero fuimos súbditos.
Después, ciudadanos.
Ahora somos clientes.
¿Pero no decían que el "cliente" siempre tiene la razón?...pero claro, eso era cuando éramos ciudadanos...

*A partir de un micropoema de Ajo.

sábado, febrero 13, 2010

Catalán de cine.

No diré que estoy a favor de la nueva ley del cine que impondrá unas cuotas de doblaje al catalán del 50%. No sería cierto porque pienso que tal y como está, puede ser muy nociva para el sector, y que buscando garantizar una “libertad de elección” pueda ser que se consiga lo contrario, que acaben llegando menos películas a nuestros cines, e incluso acelerando el cierre de muchas salas.

Pero lo que no estoy es en contra de ella por “principios”.
Es decir,
no veo mal las cuotas en el cine ni creo que supongan una imposición, ni vayan contra la libertad. El intervencionismo no es malo en sí. El intervencionismo malo es aquel que se inmiscuye en las costumbres, es decir, lo intolerable es el atentado contra las libertades individuales, las libertades de la persona. Pero las grandes multinacionales no son personas, y es lícito controlarlas por el bien de las personas.

No veo lo de las cuotas en el cine para nada comparable a otras medidas, como la de rotulaciones en los comercios que no se imponen a multinacionales sino básicamente a autónomos, a individuos libres y además no buscan una equiparación al 50% sino una primacía completa y absoluta de una sola de las lenguas. Ni desde luego es comparable al hecho de la inmersión en las escuelas, donde tampoco parece valerles a algunos lo de buscar el equilibrio (50%) ni la libertad de elección que tanto proclaman respecto al cine.

En este país, parece que sea más importante poder elegir una película en tu idioma que no que tu lengua materna pueda ser excluida de las instituciones y la enseñanza.

miércoles, febrero 10, 2010

La importancia de las lenguas está en su diversidad... yo estudio inglés.

Es curioso que haya esta gente tan combativa en la cuestión de las lenguas, justificando cualquier exceso en que lo importante (por encima de los hablantes) es la conservación de las lenguas, y defendiendo que las lenguas son importantes no porque sirvan para comunicarnos, sino porque su diversidad es una "riqueza" y luego, a la hora de estudiar idiomas, se ponen a estudiar inglés, que no es precisamente una lengua en peligro de extinción.

Por supuesto, la predilección por el inglés en estos "defensores a ultranza de la diversidad" está indicando cuál es la principal función de las lenguas. La comunicación. Y que una lengua que nos permita comunicarnos con cuanto más gente mejor y llegar a cuanta más información mejor, será considerada por nosotros como más importante y útil.

miércoles, febrero 03, 2010

Catalunya, una provincia de España.

Siempre me ha llamado la atención cómo en foros, blogs y discusiones en general, el nacionalista sugiere como prueba concluyente de que "Catalunya es una Nació" algunas de las acepciones ofrecidas por la Real Academia de la Lengua. Dejando de lado lo burdo de la defensa (¿sabrán diferenciar entre lo que son las definiciones de "uso habitual" que ofrece la RAE de las que ofrece cualquier estudioso de las ciencias políticas?) las contradicciones a las que se llega entonces son más bien risibles.

Así dicen;

Nación:(Del lat. natĭo, -ōnis).

3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Lo mismo les sirve para "País":

País:(Del fr. pays).

1. m. Nación, región, provincia o territorio.

Claro, tampoco caen en que, con tales definiciones, un País o una Nación es casi cualquier cosa, pongamos Burgos o Extremadura.

El caso es que, con los mismos criterios, se podría decir de Catalunya que es una "provincia" (de hecho así ha sido denominada históricamente, y cuando digo "históricamente" hablo de mucho antes del 1714):

Provincia:(Del lat. provincĭa).

1. f. Cada una de las grandes divisiones de un territorio o Estado, sujeta por lo común a una autoridad administrativa.

Viene todo esto acuento porque precisamente Artur Mas se nos ha destapado diciendo que "No aceptaremos nunca que Cataluña sea sólo una provincia". Pues bien, según la RAE, señor Mas, Catalunya es una "provincia".

lunes, febrero 01, 2010

La Generalidad desaparece de la Generalitat.

El otro día, casualmente, noté un sutil cambio en Gencat, la web de la Generalitat de Catalunya (de nuestro gobierno, en teoría, del gobierno de todos los catalanes).

Hasta ahora en la versión en castellano el término usado era
"Generalidad de Cataluña" por el "Generalitat de Catalunya" de la versión original catalana (V.O.S.E). No me parece una cosa importante, de hecho mi costumbre (y así lo hago siempre en este blog, o en el uso habitual) es referirme a nuestro gobierno como "Generalitat". Pero no deja de ser curiosa la desaparición repentina del término "Generalidad", un paso más en el progresivo arrinconamiento del castellano, unos meses después de que la "caverna nacionalista" (que en todas partes pueden encontrarse cavernas) denunciase el uso del término en unos folletos.

Curioso porque "Generalidad" era el término habitual utilizado en las traducciones de Gencat, y además era recogido como forma correcta por el mismo "libro de estilo" de la Generalitat (
"Criteris de traducció de noms, denominacions i topònims").

"La forma Generalidad és la forma emprada habitualment en la versió castellana de textos oficials, com els textos i les lleis del Parlament de Catalunya, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya i els textos del Tribunal Constitucional. També està documentada com a equivalent castellà de les antigues corts catalanes i dels governs autònoms de Catalunya i València en obres lexicogràfiques (Diccionario de la lengua española, Diccionario de uso del español de María Moliner i Gran enciclopedia Larousse).
Per raons d’estil, també és habitual mantenir en català el nom de Generalitat de Catalunya en textos en castellà, com fan alguns mitjans de comunicació amb aquest nom i amb altres noms de departaments i organismes administratius."

Relacionadas:
El 86% de las páginas de la Generalitat se ofrecen sólo en catalán.
'Només català' en el Ayuntamiento de Barcelona.