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martes, noviembre 18, 2014

Rajoy en Barcelona ¿Sirve de algo?

Rajoy se ha dignado a tener una respuesta a lo que está pasando en Catalunya. Y la respuesta es venir y dar "datos". ¿De verdad cree que va a convencer a algún independentista con ello?.

Es absurdo, porque lo que pueda decir Rajoy en unos minutos queda ensordecido con la propaganda nacionalista que nos inunda las 24 horas al día. La noticia de su discurso será dada en TV3 o Catalunya Ràdio con la respuesta y contra-argumentación nacionalista, que será inmediata, detrás (como siempre hacen) de forma que el argumento nacionalista quedará como la última palabra. Y luego a volver al raca-raca nacionalista de cada minuto.

Si de verdad pretenden que el independentismo pierda fuerza lo que han de hacer no es un discurso puntual o unas declaraciones cada dos semanas, que inmediatamente tienen réplica. Es dar voz y medios de expresión a ese 2/3 de Catalunya que han dado la espalda al "volem votar". Hasta hoy solo en medios alternativos o muy excepcionalmente se pueden oír los que defienden esa postura. Y lo primordial es acabar con la criminalización que sufre cualquier catalán (individuos o asociaciones o partidos) que en el espacio público defiende la unidad o a España. Lo primordial es que la Catalunya que ahora está silenciosa hable, se exprese en libertad. Hay que conseguir desacomplejar a esa mayoría que no obedece al nacionalismo, pero que se mantiene "silenciosa" e incapaz ya no de movilizarse, sino de expresar sus opiniones en su entorno social.

domingo, octubre 21, 2012

Carta abierta a España de un catalán no-nacionalista .

Hay dos actitudes contrapuestas desde fuera de Catalunya que dan alas al independentismo. Las de aquellos que recurren a la amenaza y la imposición y la de aquellos que desde un falso progresismo piensan que el nacionalismo se frena con "comprensión" al nacionalismo y acaban criminalizando precisamente a aquellos catalanes que se oponen al independentismo. La fuerza que puede frenar al independentismo no está en España, sino en Catalunya, solo que desactivada por esas dos posturas.

Si de verdad se piensa desde España que se va a frenar al independentismo con expresiones más o menos amenazantes o con el recurso a la imposición, del tipo que sea (por muy legal o Constitucional que sea), la independencia es cosa hecha. Con ello lo único que se consigue es activar más al posible independentista, e incluso convencer más a los más tibios, y cargarles de argumentos contra los anti-independentistas. Además con ello se refuerza el presupuesto nacionalista de que existe una dualidad enfrentada entre Catalunya y España.

Pero igual de contraproducente, desde España, es la actitud contraria a la del “recurso a la imposición”, la de la concesión y comprensión con el nacionalismo, que refuerza al independentismo y silencia, aparta y acompleja más al catalán no-independetista. El resto de España no debería ser comprensivo con el nacionalismo, sino con los catalanes, en especial con aquellos a los que el nacionalismo trata de silenciar. Sobretodo no debiera caer en aquello en que se cae tan a menudo desde un falso progresismo, en el rechazar los discursos del anti-nacionalista identificándolos con la ultraderecha, con intereses reaccionarios (nada más reaccionario y anti-progresista que el nacionalismo) o utilizándolo como arma contra el oponente, esta actitud criminaliza y deja desarmada y desamparada la oposición al independentismo.

El verdadero punto fuerte del anti-independentismo no está en Madrid, sino en Catalunya y en aquellos catalanes que se sienten españoles (y que son mayoría según las propias encuestas de la Generalitat). Es el apoyo a esta población y la ayuda a la creación de unos discursos producidos dentro de la propia Catalunya (y no “impuestos” desde fuera) y sobre todo la posibilidad de DIFUSIÓN de esos argumentarios, lo que frenaría al nacionalismo y le haría debilitarse. Con ello los partidos de ámbito estatal no solo reducirían al independentismo a su minoritaria base sociológica, sino que sacarían rédito electoral. La situación hoy es la inversa, por ello hay tanto voto oculto a ciertos partidos y ciudadanos que no votan en elecciones autonómicas, por eso no se expresa multitudinariamente ese sentimiento en manifestaciones, como sí lo hace el nacionalismo. El catalán que se autoidentifica con la “españolidad” se avergüenza de expresarlo y es criminalizado si lo hace. Se crean en la ciudadanía hispano-catalana un sentimiento de culpabilidad y auto-rechazo (el “charnego acomplejado”) que en muchos casos acaba en una “conversión identitaria” que le lleva, para demostrarse así mismo y a los demás que la conversión es “auténctica”, a la mayor radicalidad independentista, a la típica de la “fe del converso”.

jueves, marzo 11, 2010

Rosa Díez y la antidemocracia; Criminalización y silencio.

El dogmatismo predominante es excluyente. Hay democracia, uno puede tener diferentes ideas y defenderlas, pero el no-nacionalismo (o el anti-nacionalismo que yo defiendo yendo más allá de lo que van partidos como C's o UPyD) no es una idea respetable. No es "democrática" y por lo tanto se la puede excluir del juego democrático en el mismo sentido en que podemos (y debemos) excluir ideas anti-democráticas como el racismo, el totalitarismo o el fascismo (con el cual el simplismo mental intenta asimilar al no-nacionalismo, incapaz de ver que precisamente se excluyen mutuamente).

El no-nacionalismo
se criminaliza y precisamente quien más lo hace es el nacionalismo. Pura contradicción, porque todo nacionalista es también anti-nacionalista (y por lo tanto no-nacionalista). Un nacionalista catalanista es anti-españolista y un españolista es anti-catalanista. La diferencia es que lo que llamamos "anti-nacionalismo" está contra todo nacionalismo.

La criminalización, a falta de argumentos que demuestren que el no-nacionalismo es anti-democrático viene del dogmatismo, de la mentira, la manipulación o de la simple exageración caricaturesca. Así pasó con el asunto del
"gallego en sentido peyorativo". La expresión de Rosa Díez fue seguramente desafortunada, pero la anécdota que nadie hubiese percibido en boca de otro, ha dado pie a que se digan barbaridades como que Rosa Díez odia a los gallegos o que pretende insultarlos o incluso que es una prueba (irrebatible) de que es "xenófoba"... La circunstancia es tan absurda que debería llevarnos a la risa, si no fuera porque el impulso de tales palabras conduce a la criminalización y lo que verdaderamente prueba es el odio que la posición ideológica de Rosa Díez provoca en algunos. Es tan absurdo como acusar a quien dijese que "nos engañan como a chinos" es en realidad un xenófobo y un racista por usar tal expresión, o que tiene "chinofobia".

Es sólo un ejemplo, es absurdo relacionar el boicot totalitario y anti-democrático (este sí, y de forma evidente) que sufrió la líder de UPyD en la Autónoma de Barcelona al
bombo mediático criminalizante que la nimiedad del "gallego" ha tenido. Pero es a base de estas cosas, de la criminalización continua del no-nacionalismo utilizando a veces la excusa más peregrina, como se llega a lo segundo. Es por ello que la responsabilidad se extiende y va mucho más allá de aquellos que intentan silenciar los argumentos de forma física, impidiendo su expresión material. Están aquellos que los intentan silenciar mediante la manipulación, la deformación o directamente, la minimización en los medios.



El País: Rosa Díez: "Zapatero podría ser gallego en el sentido peyorativo"
Público: El Parlamento gallego condena el tópico peyorativo de Rosa Díez
El blog de Manuel Hernández: La agresión a Rosa Díez en los medios
Vozbcn: Un grupo de independentistas revienta un acto de Rosa Díez en Barcelona
Youtube: Vídeo de la agresión a Rosa Díez en la UAB

miércoles, febrero 24, 2010

Sobre las banderas.



"A mi dadme sábanas, para hacer el amor sobre ellas."

Iván Tubau.