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jueves, diciembre 16, 2010

¿Qué diferencia el "catalanismo" del PSC de un "nacionalismo"?

Desde el PSC nos tendrían que explicar en qué se diferencia su "catalanismo" del "nacionalismo".
Si el PSC acepta el concepto de "Nación" como vinculante jurídico-políticamente, si acepta que Catalunya es una "Nación" que aspira siempre a una mayor soberanía y que frente al "Estado" solo puede pretender "conllevarse", si acepta la idea étnica y esencialista de que la "lengua de Catalunya" es el catalán y todos los catalanes lo que debemos es ir "integrándonos" y tomarla como nuestra primera lengua, si lo que prima es la "nacionalidad" entendida como la participación en una sociedad con unas costumbres, lengua y formas de ser, frente a la libertad individual de costumbres y maneras... entonces...¿qué diferencia hay de todo esto con un "nacionalismo"?.

miércoles, febrero 17, 2010

De ciudadanos a clientes.

Primero fuimos súbditos.
Después, ciudadanos.
Ahora somos clientes.
¿Pero no decían que el "cliente" siempre tiene la razón?...pero claro, eso era cuando éramos ciudadanos...

*A partir de un micropoema de Ajo.

martes, enero 26, 2010

El contrato de integración en el Siglo XV

A partir del asunto de Vic (ejemplo de integración, dicen) tanto PP como CiU han vuelto a sacar a la luz sus respectivos "contratos de integración". Cada uno, por supuesto, entendiendo por "integración" cosas diferentes, a su medida. CiU con su "carnet por puntos", puntos de "catalanidad", entiende por estar integrado usar correctamente los "pronoms febles" y cantar "Els Segadors". El PP con su "contrato de integración" supone que estará más integrado quien conozca las proezas de Don Pelayo.

El error está en entender que estar "integrado" es ser uniformado culturalmente, entender que la integración trata de "costumbres" y no de convivencia entre costumbres, culturas y formas de ser diferentes. De esto último trata la Libertad y el ideal de ciudadanía.

La derecha catalanista o españolista, se pensará muy moderna con estas ideas. Pero hay muchos precedentes de "contratos de integración" en la Historia. Es la vieja idea de
"O te integras (entiéndase 'te asimilas') o te expulsamos". Así no es difícil crear "modelos de integración".

Un conocido contrato de integración fue firmado en 1492 por los Reyes Católicos. El
"Edicto de Granada" suponía la expulsión de los judíos que no se convirtiesen al cristianismo. Conseguían así, "integrar" a aquellos judíos en la "cultura del país" y deshacerse de aquellos que no se querían integrar. La "cohesió" ganó mucho con ello. La Humanidad, bien poco.




"Nosotros ordenamos además en este edicto que los Judíos y Judías cualquiera edad que residan en nuestros dominios o territorios que partan con sus hijos e hijas, sirvientes y familiares pequeños o grandes de todas las edades al fin de Julio de este año y que no se atrevan a regresar a nuestras tierras y que no tomen un paso adelante a traspasar de la manera que si algún Judío que no acepte este edicto si acaso es encontrado en estos dominios o regresa será culpado a muerte y confiscación de sus bienes."

miércoles, noviembre 04, 2009

La estrecha puerta de la "Casa Gran"

¿Pero de dónde proviene esta extraña idea de que pueda haber auténticos catalanes y otros que son "falsos"? (ver). Está claro, del nacionalismo, incluso del moderado. Un ejemplo paradigmático es la "casa gran" de Convergència.

Con este proyecto Artur Mas pretendía conseguir algo que no le estaba permitido. Por eso no contentó a nadie dentro del nacionalismo catalán. Nos dijo que para ser catalán hace falta algo más que ser "administrativamente catalán", esto es, ser ciudadano catalán.

Pero claro, hace falta decir "qué" es ese más. Y si lo dice....pues quedaría a las clara que es una exclusión directa a la mitad de los catalanes. Desvelaría el trasfondo etnicista del nacionalismo ante toda la sociedad catalana y ésta mayoritariamente dejaría de tener ese consentimiento callado que hoy la adormece. Era una puerta muy, muy estrecha, para su "casa grande".

La solución es la que siempre dio el nacionalismo (casi que aquí pondría pujolismo, pues fue el gran paradigma de esto) en estos casos. En lugar de la afirmación clara, la ambigüedad estudiada. Para que así, aquellos que interesa entiendan lo que se quiere no se puede decir, pero que, a un tiempo, nunca se le pueda acusar a ellos de haberlo dicho.

Venía de: Los Catalanes de Mentira.