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martes, junio 11, 2013

El proyecto de la Direcció de Política Lingüística... desde sus orígenes.

Kathryn A. Woolard es profesora en la Universidad de San Diego. Su tesis doctoral fue un estudio sociolingüístico del contacto de lenguas en la Barcelona de 1979-80. El fragmento siguiente está extraído de la traducción (del inglés) del libro al que dio pie dicho trabajo. El trabajo de campo lo realizó cuando en Catalunya se estaba todavía en una fase muy incipiente del proyecto de "normalización" lingüística. Pero ya puede verse claramente qué espíritu iluminaba ese proyecto y cómo sus etapas se han ido desarrollando, con mayor o menor disimulo, pero de forma imparable. 

"(...) Donades aquestes interpretacions contraposades, no és sorprenent que la Generalitat procedís amb relativa cautela a l'hora de desenvolupar la seva política lingüística.

El 1980 es va crear la Direcció General de Política Lingüística, la cap de la qual seria Aina Moll. En l'entrevista que li vaig fer, la directora general afirmava que l'objectiu lingüístic a llarg termini era establir el català com a llengua territorial de Catalunya i, per tant com a única llengua oficial. Esperava que el català es convertís en la llengua normal de comunicació, pública i inter-grupal, per mitjà de canvis voluntaris.

La Direcció va decidir tractar la consecució de l'objectiu últim com un procés que es desenrotllava en diverses etapes de transició, que tindria lloc durant el temps d'una generació i que dependria principalment de les escoles per a la seva execució" 


Identitat i contacte de llengües a Barcelona. (traducción del original en inglés de 1989) Kathryn A. Woolard, Ed. La Magrana, Barcelona 1992, pp107-108.
(Por otro lado todo el libro es altamente recomendable.  Su estudio, aunque relata una realidad que vivimos día a día, por tanto bien conocida, y que en ciertos aspectos está muy desfasado -en especial en el de la aún no desarrollada preponderancia educativa e institucional del catalán- pone en evidencia mucho de lo tácito e innombrado que hay en las actitudes lingüísticas y el contacto de identidades.)
Los subrayados son míos.

Relacionada:  

jueves, enero 17, 2013

¿Basta la dimisión de Duran i Lleida?

La resolución del caso Pallerols, con la aceptación por parte de los acusados y de Unió de que el partido fue financiado con dinero público,dinero que estaba destinado a la formación de parados, ha provocado que todos los partidos, excepto CiU, pidan (con la boca pequeña o a pleno pulmón. según los casos) la dimisión de Duran i Lleida. Y aunque la subvencionadísima prensa catalana ha pasado por el tema lo más de puntillas que ha podido y se empiezan a olvidar de ello lo más rápido que pueden, el hecho de que haya muchos desde el independentismo que se la tienen jurada al líder democristiano (por no secundar claramente la deriva secesionista) no ha contribuido a ese olvido.

La pregunta es si eso, su dimisión, basta o habría que ir más allá. Desde luego usar fondos destinados a parados para lucrar a un partido, cuando los partidos están, en teoría, para beneficio de la colectividad y se les supone ejemplos morales, no puede ser más ruin y desautoriza a sus dirigentes para actuar como representantes de la ciudadanía. Pero aquí hay muchos que aprovechando que el foco está puesto sobre aquel que decía que los parados andaluces se gastaban los subsidios “en el bar” (se supone que por ello él pretendía darle “mejor fin” a esos fondos y vio a su partido como más necesitado), se han apartado discretamente y no están libres, sino de culpabilidad sí de una responsabilidad sospechosa... 

Primero, Unió no es un partido ajeno al gobierno es, quiérase o no, parte de CiU, el partido del gobierno, y que este partido sea o no una coalición es cuestión de ellos y su funcionamiento interno -puesto que no es posible votar a UDC y no a CDC-. La responsabilidad política por lo tanto afecta a toda la coalición, y es la coalición la que ha de dar explicaciones y dirimir responsabilidades por los hechos.

Después se ha de explicar el por qué del pacto con el fiscal que pone en libertad a los culpables pagando menos de lo que presumiblemente se ha desviado. Lo cual es asombroso, pues supone que si un ladrón roba, por poner el caso 60.000 euro, pueda ser juzgado 16 años después, sin condena pagando la mitad (es decir, negocio redondo pues uno queda libre con el beneficio de 30.000€). Lo inexplicable es que la propia Generalitat, causa en el proceso, acceda a ese pacto, es decir, a que quede impune el castigo con el simple pretexto de que se devuelve una parte de lo robado. ¿cómo es esto posible? ¿cómo es que no se exigen explicaciones?

Pero la cosa no queda en la Generalitat, porque también ha aceptado el pacto, el Fiscal (nombrado por el Estado) y la Abogacía del Estado ¿cómo es posible? Hay que recordar que el PP ya amnistió el año pasado a los condenados de este mismo partido, Unió, por el “caso Turismo”. 

Generalitat y Estado representan los intereses de los ciudadanos y, en lugar de defenderlos, se han plegado a esta vergonzosa componenda que deja libres a los corruptos y a los beneficiados con el dinero de los parados con gran parte del beneficio. ¿Qué intereses ocultos quedan detrás de esta impunidad que se acepta tanto por parte de la Generalitat como por parte del Estado?

jueves, septiembre 27, 2012

El día en que Artur Mas se acordó del castellano

El camí que Catalunya es disposa a seguir estarà ple d’entrebancs. Hi haurà difamacions, provocacions i amenaces de tot tipus. Es dirà que Catalunya va cap al precipici i s’intentarà utilitzar la llengua i l’origen geogràfic de les persones per enfrontar-les entre elles. Els que tinguin aquesta temptació farien bé de recordar que el castellà també és patrimoni de Catalunya, com el català ho hauria de ser d’Espanya. I a més, un patrimoni estimat. I també haurien de recordar que dividir un poble com Catalunya per l’origen de les persones seria una autèntica aberració, perquè l’ànima de Catalunya s’alimenta de la barreja de persones de procedències ben diverses. 
Del discurso de Artur Mas en el Parlament convocando a elecciones
25 de septiembre de 2012

Es una alegría ver que tras tantos años y discursos y declaraciones, el nacionalismo catalán se acuerda un día de reconocer el castellano como patrimonio de Catalunya. Estaría bien, ya puestos, que se hubiese acordado algún otro día y que formase parte de la naturalidad del día a día con hechos y no solo con una declaración puntual, y ya de paso que no saliese en un contexto negativo, como es el de un aviso provocado por el miedo de que los castellano-parlantes, cuya identidad y catalanidad ha sido sistemáticamente olvidada por las instituciones, puedan rebelarse contra la "hoja de ruta" independentista y "chafarles la bicicleta".
Es muy triste comprobar, además, el nulo talante antidemocrático de nuestro President, que en lugar de fomentar el libre debate de ideas, a favor y en contra de sus propuestas, para que queden bien claros los pros y los contras, condena ya preventivamente toda posible crítica, toda posible postura en contra, criminalizándola.

Es aún más curioso, que después de todos los años que llevamos de fomento del identitarismo lingüístico (de una sola de las lenguas) el nacionalismo e independentismo, ahora se vaya a culpar a quien no trague con sus planes de ruptura como los culpables de romper la "cohesión". Vamos, que o somos sumisos y aceptamos todas sus ideas separatistas o es que somos un peligro para la cohesión. Y lo dice él, que hasta hace dos días cuando le preguntaban sobre el referéndum, respondía que con una sociedad tan dividida en ese tema plantearlo pondría en riesgo la cohesión....

Y es evidente, pues hacer una cuestión de algo que divide en dos una sociedad y plantearlo en referéndum, de forma que gane una u otra parte, en lugar de plantear un proyecto que intente integrar ambas, es hacer volar por los aires la cohesión social y excluir una de las partes, en lugar de crear un edificio compartido.

jueves, septiembre 15, 2011

Inmersión: La Gran manipulación 1. Supresión del catalán

1- Es completamente falso que ni la sentencia reciente del TSJC ni las alternativas serias que se ofrecen a la inmersión, supongan ni la supresión del catalán, ni que el catalán deje de ser vehicular. El TSJC no dice qué sistema se debe o no adoptar, cosa que deja al criterio de la Generalitat, sino que simplemente, sea cual sea el sistema, el castellano debe ser TAMBIÉN -junto al catalán- lengua vehicular

martes, febrero 08, 2011

Discriminación municipal y "Drets lingüístics".



699 ayuntamientos catalanes (el 74% de Catalunya) no tienen opción de "castellano" en su web municipal. (convocatorias de empleo, trámites administrativos, noticias de interés, información sobre plenos, etc...). Ojo, este 74% no tiene en cuenta aquellos ayuntamientos en que la información en castellano es ofrecida por medio de meros traductores automáticos, aquellos donde es incompleta, o donde el acceso no es posible por fallos "técnicos" de la propia web. Sumado lo cuál, la cosa aún podría ser (más) de escándalo.

Se dirá que el uso del catalán en las webs es lógico, para "normalizar" el catalán. Y ahí tienen razón. Lo malo es que eluden con ello que el problema no es el uso del catalán (lógico y "normal") sino la ausencia del castellano. Ausencia, que con la misma lógica, debe estar motivada por un intento de "desnormalizarlo".

Es curioso que medidas coercitivas  como puedan ser las de la obligación a rotular en catalán sean justificadas por la Generalitat (incluso jurídicamente) por un supuesto "Dret lingüístic". Es un derecho que al parecer no tienen los castellanoparlantes, pues incluso los propios ayuntamientos parecen no entender que el castellanoparlante tenga derecho a leer estas webs de instituciones públicas (pagadas por todos, tengamos la lengua que tengamos) en su lengua propia.

Dejando a banda el interés lingüístico (y de reconocimiento) de que las webs estén en las dos lenguas oficiales,  la cosa tiene una especial gravedad por otro tema. Según la propia Generalitat, solo saben leer catalán el 73% de los ciudadanos catalanes. Lo que supone que estos ayuntamientos sencillamente niegan su información al 27% de la ciudadanía. Lo cuál no supone ya el desprecio de la "otra" lengua e identidad catalana, sino la discriminación directa y la desatención de más de una cuarta parte de la población, quizás porque para ellos no son más que "extranjeros"...¡que se adapten!.



PD El estudio va en la misma línea que otro efectuado por Impulso Ciudadano, éste más general (incluye por ejemplo las de la Generalitat, Consells Comarcals o Diputaciones) y que concluía con un 45% de webs exclusivamente en catalán y un 48% en las que, aunque se podía encontrar la opción de castellano, ésta no estaba disponible en todos los contenidos).
El informe, a su vez, examinaba otra discriminación que no nos debe pasar por alto, en sentido inverso, en las webs de los Ministerios, en los cuales muchos de los contenidos no pueden hallarse en catalán.

martes, septiembre 21, 2010

Charnego, Montilla se acuerda de tu voto.


Ahora, casi 4 años después de ser elegido presidente, José/Josep Montilla se ha acordado de dónde saca los votos su partido. 
Montilla, junto a sus socios de ERC, ha llevado el nacionalismo esencialista a cotas ni soñadas por CiU. Ha conseguido que el independentismo y los discursos identitarios (los identitarios catalanistas, claro) sean casi el único debate que llena nuestros medios día tras día. Ha excluido aún más, si cabe, de la vida pública a la otra identidad que compone la realidad catalana, silenciando a la Cataluñya real y criminalizando a quien mínimamente intentase hacerla aparecer. Ha despreciado el bilingüismo, en busca de ese objetivo final de la Catalunya monolingüe.

Naturalmente Montilla era consciente del coste electoral de todo ello, la imagen que refleja a los ojos del pueblo es la de un charnego intentando ser una copia de un Jordi Pujol de segunda. Un converso en busca del agrado de sus jefes, que se reúnen más en el Palau de la Música que en el Palau de la Generalitat. Pero ahora pretende cambiar esa imagen, con la cual sólo puede gustar a los electores de CiU, que por supuesto, no van a votarle nunca a él.

Ahora, el mayor promotor del independentismo de los últimos 40 años, alza la bandera del miedo al independentismo (o sea, a sus socios de gobierno) como lanzaron otras veces la del "miedo al PP". Ahora, Montilla se trae a Corbacho, que tiene buena imagen de "español" -hay que resucitar la guardia del Baix Llobregat, que parezca que pintan algo-. Ahora Montilla se trae a Zapatero a dar discursitos sobre la cohesión con España.

Pero la última es la mejor, Montilla ha intentado reiteradamente y como un loco "fichar" a Josep Borrell, con un pedigrí de españolista impuesto por la caverna nacionalista, envidiable para el caso. Borrell, que apasionaba a las bases catalanas del PSC y que era odiado por ese supuesto "españolismo" que consiste, en realidad, en no tragar con todo lo que mande el nacionalismo. Lo de "jacobino" era la acusación que se puso de moda. Precisamente las altas esferas del PSC, junto con las de Madrid del PSOE, fueron quienes defenestraron a Borrell.

Borrell, por supuestísimo, ha dicho que NO. Ahí se las compongan los socioconvergentes...

El Confidencial

La Vanguardia

lunes, febrero 01, 2010

La Generalidad desaparece de la Generalitat.

El otro día, casualmente, noté un sutil cambio en Gencat, la web de la Generalitat de Catalunya (de nuestro gobierno, en teoría, del gobierno de todos los catalanes).

Hasta ahora en la versión en castellano el término usado era
"Generalidad de Cataluña" por el "Generalitat de Catalunya" de la versión original catalana (V.O.S.E). No me parece una cosa importante, de hecho mi costumbre (y así lo hago siempre en este blog, o en el uso habitual) es referirme a nuestro gobierno como "Generalitat". Pero no deja de ser curiosa la desaparición repentina del término "Generalidad", un paso más en el progresivo arrinconamiento del castellano, unos meses después de que la "caverna nacionalista" (que en todas partes pueden encontrarse cavernas) denunciase el uso del término en unos folletos.

Curioso porque "Generalidad" era el término habitual utilizado en las traducciones de Gencat, y además era recogido como forma correcta por el mismo "libro de estilo" de la Generalitat (
"Criteris de traducció de noms, denominacions i topònims").

"La forma Generalidad és la forma emprada habitualment en la versió castellana de textos oficials, com els textos i les lleis del Parlament de Catalunya, el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya i els textos del Tribunal Constitucional. També està documentada com a equivalent castellà de les antigues corts catalanes i dels governs autònoms de Catalunya i València en obres lexicogràfiques (Diccionario de la lengua española, Diccionario de uso del español de María Moliner i Gran enciclopedia Larousse).
Per raons d’estil, també és habitual mantenir en català el nom de Generalitat de Catalunya en textos en castellà, com fan alguns mitjans de comunicació amb aquest nom i amb altres noms de departaments i organismes administratius."

Relacionadas:
El 86% de las páginas de la Generalitat se ofrecen sólo en catalán.
'Només català' en el Ayuntamiento de Barcelona.



jueves, junio 18, 2009

Soy quien soy, que no soy yo.

'Sóc qui sóc que no sóc jo'
por Félix Ovejero Lucas, El País, 6 de marzo de 2006


Yo no sé muy bien cuál es la lengua de Cataluña. Lo que sí resulta más fácil determinar es la lengua de los catalanes. Según recordaba este mismo periódico en un informe reciente, el castellano, además de la lengua común, es la lengua materna de la mayor parte de los catalanes. Exactamente, mientras el 53,5% de los catalanes tiene como lengua materna el castellano, el 40,4% tiene el catalán. Una diferencia apreciable: 13,1%. Todo eso es conocido y no hay que darle más vueltas, o sólo unas pocas cuando esa realidad bilingüe es negada por las instituciones. Cuando, por ejemplo, en los hospitales la información está exclusivamente en catalán, lo que no es una broma para la población de mayor edad y más pobre, la más necesitada de asistencia médica pública. Claro que se podría aplicar el criterio de Artur Mas cuando, a propósito de la enseñanza, recomienda: "Que monten un colegio privado en castellano para el que lo quiera pagar, igual que se montó uno en japonés en su momento". Pues eso, que se editen ellos los folletos.

Pero el resultado más llamativo del informe es otro: un 48,8% de los entrevistados cree que su lengua propia es el catalán. Es decir, hay catalanes que consideran que su propia lengua no es su lengua propia. La anomalía no es importante en número pero sí en naturaleza. Todos consideraríamos que ha perdido el juicio un individuo chaparro y cetrino que dijera de sí mismo que, en realidad, como en la copla, él era "hermoso y rubio como la cerveza". Esto es, que no se parece a su propia identidad. Una idea rara. Por definición uno es idéntico a sí mismo. Casi todas las acepciones de las muchas de la palabra "alienación" están recogidas en un comportamiento como éste.

¿Cómo ha podido suceder esta anomalía? No se me ocurre otra explicación que la labor de una clase política que se ha inventado un país que no existe y, sistemáticamente, a costa de lo que sea, se empecina en encajar la realidad en el mito para después reclamar en nombre del mito. Es la historia común de los nacionalismos según la eficaz fórmula de Hobsbawm: la invención de una tradición. En este caso la operación es bastante precisable: una lengua dota de identidad, una identidad sirve de cimiento a una nación y una nación requiere un Estado. Más doméstico y cercanamente, el proceso estatutario es un ejemplo espléndido de cómo se ceba la ficción. La reforma del Estatuto no respondía a ninguna demanda social. Los catalanes estaban muy satisfechos con su grado de autogobierno e, indiferentes a la agitación mediática y a las atosigantes presiones políticas, consideraban la reforma del Estatuto la menor de sus inquietudes. Así lo mostraron sucesivas encuestas que no se ven replicadas por el argumento de que el nuevo Estatuto (¿cuál?) viene respaldado por el 90 % del Parlamento catalán. Un argumento con muchas costuras que, en cualquier caso, no es de recibo cuando procede de quienes forman parte de ese 90%. En particular: si el PSOE apoya un proceso, no puede después alegar que hay que tomárselo en serio porque cuenta con muchos apoyos. Eso es como el jayán que, después de animar a la gamberrada, pillado en falta, alega "es que los otros hacen lo mismo".

Entiéndase, la novedad no radica exclusivamente en que la clase política apenas se parezca a la sociedad catalana. Eso, en principio, no es excepcional. La sociología radical anglosajona de los sesenta mostró convincentemente los muchos abismos sociales que separan a los ciudadanos de sus representantes. Y también que tales abismos no salen gratis. Las redes familiares e informales de quienes comparten colegios, universidades, despachos y parentela deciden el inventario de los problemas relevantes y las soluciones aceptables. No es un problema de mala fe, de que gobiernen al dictado del comité central de la burguesía; es peor, es que, honestamente, los problemas, las "preocupaciones de la sociedad" que reconocen son los de los suyos. Sencillamente, no saben que existen otros. El núcleo cabal de las medidas de discriminación positiva en las instituciones representativas es un intento de responder a esa anomalía democrática.

La particularidad de la clase política catalana es que ese abismo se superpone a una reivindicación identitaria. Al final de todas las intervenciones de los políticos catalanes hay una apelación a una identidad propia. El problema, claro, es que la identidad de la sociedad catalana no se parece a la de los políticos. Para decirlo brevemente, Maragall no es Evo Morales. No forma parte de los excluidos. Más bien al contrario. La evidencia empírica es abrumadoramente elocuente. Por ejemplo, la recogida en la tesis doctoral de Thomas Jeffrey Miley presentada en la Universidad de Yale sobre The Politics of Language and Nation: the Case of the Catalans in Contemporary Spain. Los datos, y son legión, resultan inequívocos: mientras el 43% de la población reconocía que su "identidad lingüística" era el castellano, entre los parlamentarios, cuando se les preguntaba si se consideran castellanohablantes, la cifra se queda en 7,1%. Y algún otro más: mientras, entre la población de origen inmigrante, la tasa de "abandono" de la propia lengua resultaba inapreciable, ese porcentaje era extremadamente alto entre maestros, parlamentarios y políticos locales. En breve, si querían entrar en el club de las almendritas saladas tenían que dejar "la identidad" en la puerta. Y ello sin garantías de atravesar el dintel. Porque la sociedad catalana, en contra de los tópicos, muestra una porosidad feudal a la hora de admitir nuevos invitados: la movilidad social de los últimos veinticinco años ha disminuido respecto a los veinticinco anteriores. Sobre esto también hay solventes investigaciones. Por cierto, también en inglés.

La clase política se ha esmerado en crear un paisaje social a su imagen y semejanza. El empeño ha sido tenaz, se han gastado muchos dineros, se ha tutelado durante años y, aunque magros, los resultados van llegando. No es difícil. La realidad resulta irrelevante para que prendan los mitos tribales. Un conocido experimento psicológico muestra que si en un grupo de personas pedimos que se identifiquen aquellos cuyo número de DNI termina en 7, al rato, los del 7 encuentran que se parecen, que son distintos a los demás. Nada hay más sencillo que fabricar una identidad. Sobre todo cuando se reboza de algunas cuentas trucadas sobre balanzas fiscales, que, por supuesto, siempre se echan entre nosotros, los del 7, y los otros, nunca comparando a los del 7 entre sí.

La tarea ha sido realizada con paciencia mineral durante años. Sin cejar y sin reparar en la pulcritud democrática de los procedimientos, pero discretamente. La novedad es que ahora, con el nuevo Estatuto, se ha dejado por escrito en letras grandes y con los focos iluminando. Absortos en su propia burbuja, los políticos catalanes creían que su mundo era el mundo, y de pronto se sorprenden cuando "en Madrid" se quedan estupefactos ante el nuevo texto y, no menos, ante la escenificación con la que se presenta en el Parlamento español. No es que "en Madrid" estuvieran más cerca de la realidad de Cataluña, es que no estaban tan lejos del planeta Tierra.

Un texto legal no es un inventario de almacén. No tiene que describir el mundo, si los ciudadanos son bajitos, morenos o divertidos. No tienen que decirnos cuál es nuestra lengua apropiada. La verdad es que, si se trata de proclamar simpatía a los textos legales sobre estos asuntos, yo me quedo con la Constitución y el Estatut de la República. Pero, en fin, si resulta obligado jugar a la contabilidad, por lo menos que se cumpla con la exigencia primera del género: la veracidad. El proyecto de Estatuto salido del Parlamento catalán parecía un manual de historia natural. Pero de los del siglo XVI, trufados de animales fantásticos. Lo peor es que ahora, desde los laboratorios, se empeñarán en que los ciudadanos nos parezcamos a centauros, unicornios y quimeras.

jueves, mayo 28, 2009

Niegan a los profesores de autoescuela de Cataluña evaluarse en castellano.

Una muestra más del bilingüísmo que defiende nuestra Generalitat:

Unos cien aspirantes a profesor de autoescuela en Cataluña se manifestarán ante la Consejería de Interior, dirigida por Joan Saura, para mostrar su total rechazo a la prueba que realizaron el pasado 25 de abril.

El examen únicamente podía realizarse en catalán. En este sentido, uno de los afectados, August Caballero dijo que
"cuando nos dimos cuenta, hubo compañeros que pidieron una copia en castellano, pero les fue denegada".

(...)

Por ello, los afectados
"pedimos que se repitan las pruebas en condiciones, con un redactado adecuado y con la posibilidad de hacer el examen en castellano".

Fuente Original: Niegan a los profesores de autoescuela de Cataluña evaluarse en castellano

martes, marzo 10, 2009

La Cataluña virtual de Thierry Henry. (I)

por Antonio Robles.

"La desafección de los ciudadanos a la política o, si quieren, su sensación de que los políticos no son consecuentes con sus promesas (66,6%, según el CEO, cree que «los políticos buscan el beneficio propio»), es un problema de cualquier democracia, también de la española.

En Cataluña, además, se añade al rosario de incumplimientos, la obsesión por sustituir la realidad común de los mortales por otra virtual, impuesta por una hegemonía parlamentaria, gubernamental y cultural, y transmitida por sus medios de comunicación públicos y buena parte de los privados subvencionados. El resultado es una falsificación de la percepción de la realidad por parte del ciudadano. Me explico: cualquiera que se pierda por el Parlament, por TV3 o por alguna de las consejerías del Gobierno, lo primero que percibe es que todo parece gestionarse como si fuéramos un Estado frustrado. España flota como un cuerpo extraño del que nos hemos de desembarazar. Nadie parece sentir apego, cercanía o simpatía por ella. E incide sobre la realidad. Thierry Henry la ha retratado fielmente: «Cataluña no es España»; y ha añadido al día siguiente: «No es una opinión, lo he visto». No miente, ni manipula, transmite lo que percibe en el ambiente publicado o forzado en el entorno del Barça, de Joan Laporta.

Sin embargo, más allá de esa atmósfera forzada y superficial, cuando las encuestan (CEO) nos acercan a la realidad corriente de la calle, vemos que sólo existe un 17,5% de ciudadanos que se sienten únicamente catalanes, e incluso no todos ellos pretenden un Estado propio (un 16,1%).

En Cataluña, la acción política y los medios de comunicación como correa de transmisión de aquélla, recrean las quimeras nacionalistas para hacerlas pasar por reales. No le va mal el negocio: El Parlament es un fiel reflejo de esa realidad virtual. Si hiciéramos una encuesta entre los parlamentarios, ese porcentaje del 17,5% que se sienten únicamente catalanes se quintuplicaría. En TV3 no haría falta ni hacerla."

Primera parte de un artículo publicado por Antonio Robles, El Mundo 1 de marzo de 2009

domingo, marzo 08, 2009

Tenemos derecho a escoger el idioma en que vemos el cine...

Es de traca el argumento que ha formulado el Conseller de Cultura de la Generalitat, Tresserras, para defender la nueva Ley del Cine que prevé la obligatoriedad de que el 50% de las películas que se exhiban sean dobladas al catalán;

Los catalanes tienen derecho 'a escoger el idioma en qué quieren ver cine'.

De acuerdo, si esto va en beneficio de la libertad de elección. Pero algo más fundamental que ver cine, digo yo, es la educación de nuestros hijos. Y ahora debería explicar el sr. Tresserras, que si los catalanes tenemos derecho a escoger el idioma de las películas que vemos...

...por qué los catalanes NO tienen derecho 'a escoger el idioma en que se educan sus hijos'.

jueves, febrero 26, 2009

La agonía del Fet Diferencial Català

Es una tontería pensar que el catalán es el hecho diferencial de Catalunya. Tener un idioma no diferencia a ningún territorio de otro. En todos los territorios tienen alguno. Mucho más “diferencial” es el hecho de que Catalunya sea un país bilingüe.

Pero si hay algo realmente “diferencial” en Catalunya es cómo se da ese bilingüísmo. Realmente es muy poco frecuente que en una población bilingüe, se pueda dar un diálogo con normalidad en el que cada hablante utilice su lengua sin ningún problema y la comprensión sea total.

Contra esta circunstancias excepcional es contra la que va la campaña de la Generalitat “encomana el català”. Al parecer que cada hablante use su lengua materna es una anomalía que hay que normalizar. El castellano-hablante ha de ser “contagiado”, y dejar de usar su lengua propia, para pasar a usar sólo el catalán.

No hay que ser muy avispado para reparar en que eso supone en la práctica el final del bilingüísmo. Primero de ese “hecho diferencial” excepcional que es el que dos hablantes se comuniquen entre sí en dos lenguas distintas. Pero a la larga (de conseguir sus objetivos) supone la desaparición de Catalunya de entre los países bilingües y, por lo tanto, la instauración definitiva del monolingüísmo en la sociedad catalana. A eso llaman algunos “Normalització”. También se podría llamar “Uniformització”.

viernes, agosto 22, 2008

Nuestros responsables lingüísticos; Castellano...¿para qué?

Aquí dejo unas declaraciones del máximo responsable de la política lingüística de la Generalitat (obviamente, la política lingüística de la Generalitat refiere, única y exclusivamente, a la política lingüística del catalán. Al parecer no hay otra lengua aquí.)

Refiriéndose a la propuesta de Til Stegmann que defendió que en Cataluña no había ninguna necesidad de dar clases de castellano, pues se aprende en la calle, Bernat Joan (Secretario de Política Lingüística de la Generalitat, ERC) ha afirmado que el problema está en que no lo permite la ley actual:

"Pero las consideraciones de Stegmann tienen un problema, y es que el actual sistema legal lo hace imposible" Pero que con otra ley, el castellano podría dejar de ser obligatorio.

"Clases de castellano es obvio que deben haber, pero no sé hasta qué punto deben ser universalmente obligatorias"

En cambio si es necesario el inglés y lo bueno es el motivo, porque abre "la puerta al mundo sin necesidad de intermediarios". Es decir, sin necesidad del castellano.

"Quizás algún día deberíamos abrir un debate sobre qué lenguas internacionales nos interesan más a los catalanes y de qué manera deberíamos promoverlas”

"Es obvio que la gente sabría castellano aunque no se enseñara en el sistema educativo, por pura inmersión en el medio, aunque quizás lo escribiría y hablaría peor, la calidad lingüística bajaría, pero se conocería”

Fuente: El Mundo

viernes, junio 06, 2008

Cumplir con la palabra dada

El TSJC ha sentenciado que la Generalitat está obligada a habilitar una casilla en las hojas de preinscripción escolar para que los padres puedan elegir el idioma de escolarización de sus hijos.

Que nadie se altere. Es la tercera vez que pasa, y sistemáticamente la Generalitat ha hecho caso omiso de estas sentencias. O sea, todo sigue igual.

¿O esta vez no? Confiamos en que esta es una perfecta oportunidad para que Zapatero, el Presidente del Gobierno, cumpla una de sus promesas electorales. (Y recordemos que este es el Presidente al que votó una mayoría de los catalanes).

"Yo le aseguro..., tiene mi compromiso y mi apoyo de que haría todo lo posible, todo lo que mis competencias me permitieran para que su hijo tenga el derecho a tener el apoyo necesario para estudiar EN CASTELLANO".


11 de Febrero de 2008 (Periodo electoral de las Elecciones Generales 08)


Fuente