jueves, enero 17, 2013
¿Basta la dimisión de Duran i Lleida?
jueves, enero 20, 2011
El no-nacionalismo en el Senado.
El catalán se hace oír en el Senado por primera vez en democracia
CiU y PNV dicen que el gasto por usar el catalán, el vasco y el gallego en el Senado es "poco importante"
viernes, enero 30, 2009
Democracia y votaciones.
Hay que ser muy poco lúcido para pensar que el hecho de que un sistema se haya sometido a votación lo convierte automáticamente en más democrático.
Un sistema es más democrático en cuanto permita convivir diferentes sensibilidades juntas y las pueda estructurar con mayor o menor aceptación general.
Un Estado que margina a la mitad de la población no es democrático, por mucho que haya estado refrendado por las urnas. De hecho, "democracia" significa "poder del pueblo" -de todo el pueblo, se supone- y no "poder del voto". La votación es sólo un método necesario para la democracia (la "expresión" del pueblo), pero en absoluto es lo que la define.
Así, si ahora en un referéndum se decidiese por una mayoría católica, la obligatoriedad de la religión católica en todos los ámbitos, sería por "una mayoría" pero no sería algo democrático. Y lo digo porque hay países "democráticos" donde esto sucede, donde son discriminados legalmente personas por su religión, lengua, orientación sexual, o simplemente por nacer mujer.
También es curioso que muchos "nacionalistas" defiendan con tanto ímpetu esta "libertad" la posibilidad de elegir, (que al ser así decide una mayoría por todos) y en cambio tengan tanta alergia a que los padres decidan si la lengua vehicular de sus hijos es el catalán, el castellano o ambas (sin perjuicio, claro, de que la "llengua catalana" y la "lengua española" en cuanto materias sigan siendo obligatorias) cuando en esta decisión cada uno decide por sí mismo, y la decisión del vecino no le afecta a uno.
Son democráticos sólo para lo que les interesa.
Después de todo el "Referéndum" no deja de ser el método de votación favorito de las dictaduras. Y lo es por un motivo. El poder está en quién formula la pregunta. Si tienes el poder para formularla, no hace falta ser muy hábil, para acabar dictando hacia dónde debe ir la sociedad.
lunes, enero 12, 2009
Defender al Estado no es nacionalismo.
Defender al Estado no es nacionalismo. El Estado es la institución o conjunto de ellas que nos habilita como ciudadanos. El Estado es la representación de la sociedad civil.
Defender un modelo de Estado concreto no es tampoco nacionalismo, es lo lógico en una sociedad democrática. Uno puede creer que la mejor forma de organización para una sociedad concreta es una u otra. No es nacionalismo defender una concepción del Estado republicana, o monárquica, liberal, conservadora, comunista o capitalista, federal o incluso la creación de nuevos Estados (independentismo) a partir de uno pre-existente.
Apelar al Estado o a sus instituciones (Generalitat incluida), al que existe hoy, al Estado español, que es el que nos da la igualdad y la libertad, no es nacionalismo, es apelar a que nos defienda la Ley ante la desigualdad y la injusticia. Es apelar el Estado de Derecho.
El Estado, cuando acepta la diversidad de sus ciudadanos y se define como institución fuente de derecho y no se define etnico-culturalmente, no supone nacionalismo, al contrario, lo anula.
El nacionalismo se define por la identidad, no nos hace a todos "iguales" ante la ley. Sólo a los que coinciden con la "identidad" que "ellos" dictan. Y si tu identidad personal es otra o la cambias o quedas excluido.
La desigualdad identitaria es una de las desigualdades ante las que podemos pedir la defensa de las instituciones y esa desigualdad identitaria, sí es Nacionalismo venga desde entidades estatales o infra-estatales.
Por todo ello se puede ser independentista y no ser nacionalista, sólo que eso aquí, en Catalunya, no se da. Los que quieren la independencia lo justifican por motivos identitarios o étnicos, cosa que es radicalmente nacionalista, mientras que el no-nacionalismo defiende que un ciudadano lo es porque es un derecho que le da la ley, tenga la identidad que tenga.
Así ser español más que un deber, es un derecho. El derecho a la ciudadanía. Si alguien quiere renunciar a esa ciudadanía puede hacerlo, pero no nos puede obligar al resto (de catalanes o vascos que queremos seguir teniendo ese derecho) a renunciar a él. En todo caso sólo si nos convencen de que otra conformación Estatal es mejor y fundamos un nuevo Estado Independiente que nos defienda, pero esto por el camino identitario lo tienen difícil en una sociedad con identidades plurales como la catalana.
lunes, septiembre 08, 2008
Lo que nos debe dar la cohesión es la Ley.
A vueltas con la "cohesión", y contra aquellos que ven necesario la "uniformización" para conseguirla. Es decir, que piensan que para que Catalunya sea un pueblo se ha de acabar con su diversidad, no está de más recordar lo que decía Habermas, en el celebre debate Ratzinger-Habermas.···
“¿Cómo podrían vivir pueblos estatalmente unidos, cómo podrían vivir, digo, sólo de la garantía de la libertad de los particulares, sin un vínculo unificador que anteceda a esa libertad?”
La respuesta es que el Estado de Derecho, articulado en términos de constitución democrática, garantiza no sólo libertades negativas para los miembros de la sociedad que, como tales, de lo que se preocupan es de su propio bienestar, sino que ese Estado, al desatar las libertades comunicativas, moviliza también la participación de los ciudadanos en una disputa pública acerca de temas que conciernen a todos en común.
El “lazo unificador” que Böckenförde echa en falta es el proceso democrático mismo, en el que, en última instancia, lo que queda a discusión es la comprensión correcta de la propia constitución.
Jürgen Habermas“Las bases morales prepolíticas del Estado liberal”
