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miércoles, febrero 04, 2015

Pero ¿Qué es el fascismo? Características de esta ideología.

Antes de calificar a alguien de fascista deberíamos saber qué es eso del fascismo, y en qué se caracterizaba su pensamiento. Sabiéndolo, cada uno podrá juzgar cuán fascista es, cuánto tiene en común con el fascismo, él o a aquellos a los que acusa/defiende.

El fascismo se caracteriza por:

1- Unidad orgánica

La Sociedad es considerada como una totalidad -el Volk nazi- una unidad orgánica. El individuo no tiene valor por sí mismo, sino en cuanto forma parte de un "pueblo" que le define y le da identidad.

2- Corporativismo

Para el fascismo los individuos sólo cobran sentido a partir de su definición por el Todo (la Patria o Volkisch). El sacrificio personal cuando es en beneficio del todo es por ello considerado un valor positivo.

3- Anti-liberalismo

A partir del corporativismo, las libertades individuales pierden peso, porque siempre están vinculadas y les precede la "libertad colectiva". Es al todo al que los individuos se deben.

4- Nacionalismo

El pueblo se define por unos rasgos propios (una identidad) culturales, raciales, religiosos o de cualquier otro tipo, que te dan o quitan la pertenencia a ese pueblo. El mundo a su vez, se divide en "pueblos", con unas fronteras más o menos definidas, dentro de los cuales subsisten esas identidades.

5- Etnicismo

Hay una distinción clara del propio pueblo, volk, que debe ser favorecido desde las élites de poder y los otros, los que no pertenecen al pueblo, como seres de inferior categoría.

6- Conservadurismo

Aunque el fascismo valida la revolución y la violencia, esto es sólo con objeto de conseguir el poder. Una vez realizada la utopía fascista el ideal es conservador. La tradición y la historia sirven de legitimación de la legislación que ha de imponerse al pueblo.

7- Antisocialismo

Contra el socialismo, el movimiento de la historia no está fundado en la producción-economía sino en el "espíritu de los pueblos". Cada pueblo tiene una manera de ser que es la que producirá el éxito/fracaso de su historia. No hay pues "luchas de clases" sino "lucha de pueblos o identidades".

8- Anti-intelectualismo

El fascismo siente desprecio por los teóricos. Lo importante no son tanto las razones y las teorías, sino los sentimientos del pueblo. El sentimiento legitima a la acción.

9- Esteticismo

Los regímenes fascistas daban una gran importancia de la estética en actos y simbología, como forma de exaltar el sentimiento y reflejar la abstracción de los conceptos (pueblo, identidad, etc...). 

10- Propaganda

El fascismo puso gran empeño en controlar los medios de comunicación, especialmente, los de masas, como forma de inculcar los valores de su ideología. Persecución y exclusión del pensamiento que contrariaba sus fundamentos.

11- Autoritarismo

Sus presupuestos son considerados verdades indubitables, por ello dignas de ser impuestas incluso a los que no creen en ellas. Exaltación de sus líderes que son sacralizados.

12- Violencia

Justificación del uso de la violencia para imponer y defender el régimen fascista.







miércoles, noviembre 12, 2014

9N: ¿Quién dijo que la abstención no se cuenta?

Ya tenemos nueva consigna a difundir por el nacionalismo: “La abstención no se cuenta”. Axioma ad hoc imprescindible para el cinturón protector de toda su cosmovisión. La propia web que ha montado la Generalitat ha asumido el axioma desde el principio. No ofrece porcentajes de participación, pero tampoco se limita a ofrecer los datos brutos. Sí ofrece porcentajes del voto emitido. Lo mismo hizo TV3 y todos los medios de la caverna nacionalista. 

¿Pero, desde cuando la abstención no se cuenta? La abstención no solo se ha contado y se cuenta siempre en cualquier elección o referéndum, sino que es el primer dato que se ofrece al cerrar los colegios electorales. La abstención no sólo no es irrelevante sino que es la medida de la legitimidad de la votación realizada. Una abstención suficientemente elevada puede deslegitimar e incluso anular la votación completamente. Recordemos como votaciones de años pasados con abstenciones del 40% crearon un clima de crisis política. Se cuestionaba a los partidos políticos y se hablaba de la gravedad de la desafección que afectaba al sistema.
Decían que un 80% de catalanes querían votar, pero no debían quererlo mucho cuando solo lo hicieron un 35%. La abstención en el 9N ha sido del 65%. ¿No les sirve eso a nuestro periodismo y propagandismo mediático para cuestionarse nada? Todo lo contrario, es un éxito de participación y una clara expresión de la voluntad catalana.

La abstención es tan importante que normalmente en referéndums de independencia se ponen unos mínimos de participación previos, que se han de cumplir para dar validez a la consulta. La propia Unión Europea exigió a Montenegro un mínimo del 55% de participación para validar la independencia. Pero es más, apenas hace un año en Convergència decían que para dar legitimidad a una consulta la participación mínima debía ser del 50%. La vicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, iba mucho más allá y consideraba un 68% de participación el umbral mínimo.
“Si hay una participación de un 30%, pues oiga, a mí personalmente me parece que no es suficientemente importante como para legitimar este resultado. [...] A lo mejor habría que volver a replantearlo dentro de unos años, tampoco pasaría nada. [...] El resultado ha de ser suficientemente claro y la participación ha de ser suficientemente alta”.
Pero lo que es más de traca es que se vaya diciendo que la abstención no cuenta y al mismo tiempo estén cifrando la medida del éxito del 9N en la participación. 2.300.000 personas fueron a votar, dicen, y lo repiten una y otra vez. Pero abstención no es una medida diferente a participación, es solo su reverso, y esa medida se la callan. Yo se la digo, porque no la habrán oído en ningún medio. A pesar de que según ellos la actitud del Estado español fomentaba la participación (ahora dicen lo contrario) y que mucha gente no independentista que no votaría lo iba a hacer el 9N como voto de castigo a esa España, a pesar de que era el momento de demostrar que “volem votar” y que tan importante era eso para nosotros, 4.000.000 de catalanes no fuimos a votar.

Dicen que la abstención no se interpreta. No, señores moldeadores de la opinión catalana, la abstención siempre se interpreta y siempre lo habéis hecho. Pero veamos de dónde sacan la falacia. Cuando se hace no un referéndum, sino unas elecciones partidistas, hay quien puede culpar de sus resultados a que sus votantes no se han movilizado. De forma que ellos en realidad representan más al país de lo que muestran los resultados. Esto resta legitimidad a la elección (no sería representativa). Por ello se dice que el voto del que se abstiene no puede ser utilizado por ninguna de las partes. Pero en realidad sí se hace habitualmente. Se dice por ejemplo que la izquierda es más abstencionista o que el partido que propone el cambio siempre moviliza más. Pero la cuestión es aceptar el resultado y no contar a esos potenciales votantes. La abstención en estos casos sí se cuenta para otras cosas, como antes decía, es la medida de legitimidad o de desafección política de la ciudadanía. Y es una medida básica.

Cuando en lugar de unas elecciones partidistas la elección de la que se trata es un referéndum la medida de la participación es básica, tanto como el resultado. Aquí tenemos un ejemplo claro de cómo se desestimo el resultado de la Consulta de la Diagonal por su baja participación (12%) y cómo por ello tuvo que dimitir el Primer Teniente Alcalde y cómo le costó la carrera al propio alcalde Jordi Hereu. En un referéndum las opciones no son una multitud de partidos, sino una cuestión. Si la cuestión no interesa o directamente el referéndum no es aceptado, es un factor tan decisivo o más que la propia respuesta a la cuestión. Pero eso aún se multiplica por 100 si los propios promotores de la consulta, desde el principio pero aún hoy, identifican el éxito del proceso no tanto en el resultado como en la participación. Es tan absurdo que da vergüenza explicitarlo: No es lo mismo acabar una carrera en 5º lugar cuando corren 100 que cuando corren 5 personas.

miércoles, diciembre 11, 2013

La Nación como "ciudadanía" frente a la idea etno-cultural de Nación del nacionalismo.

La idea de Nación como "estado" y "ciudadanía" frente a la idea etno-cultural de Nación (nacionalismo).

miércoles, diciembre 04, 2013

Aprender qué es la Democracia: ¿Son siempre democráticos los referéndums?.

Quizás uno de las principales ventajas con las que juega el independentismo a la hora de promover su "consulta" es la confusión que hay entre el concepto "democracia" y el concepto "sufragio". La mayoría de la población no diferencia ambos conceptos. Y claro, entonces el independentista lo tiene muy fácil para desacreditar a quién se oponga a la consulta llamándolo "anti-demócrata".

La democracia usa las urnas, pero no es las urnas. Y cosas votadas en referéndums pueden ser perfectamente anti-democráticas. 
Por eso es muy importante hacer un poco de pedagogía y explicar a la ciudadanía qué es la democracia y por qué no debe confundirse con el sufragio.

Pondré un ejemplo de actualidad para ilustrarlo:

Croacia prohíbe en referéndum las bodas de homosexuales
Lo croatas han decidido en referendo que su Constitución limite el matrimonio a la unión de un hombre y una mujer, según los primeros resultados de la votación. La consulta, tachada de discriminatoria por el colectivo homosexual, ha sido impulsada por una asociación católica que ha reunido 740.000 firmas.
La reforma constitucional que restringe el matrimonio a los heterosexuales salió adelante con un 64,8% de los votos a favor y un 35,5% en contra, según datos oficiales con una cuarta parte de las papeletas escrutadas.
La Comisión Electoral estima que la participación de la población ha sido inferior a un 40%. La legislación actual establece que basta reunir una mayoría simple de votos a favor, independientemente del índice de participación. 

¿Es democrática esa decisión croata?
Veámoslo; cogeré como ejemplo la definición de Democracia que da el diccionario de Filosofía dirigido por Jacobo Muñoz (pero sirve cualquier otra):

Se entiende por democracia el régimen político en el que el poder descansa en el pueblo, comprendido como CONJUNTO de individuos libres e iguales. Por su propia naturaleza, el ideal democrático posee una particular conexión con el origen y la práctica de la filosofía, en tanto que hace suyas las premisas de racionalidad, la deliberación y la mediación conceptual, así como el respeto a la dignidad de los individuos.

Por el hecho que en occidente la democracia se ha apoyado  fundamentalmente en el sufragio, se ha llegado a confundir con él, y aún peor con la mayoría obtenida tras él (puesto que el sufragio en sí mismo no da un único resultado homogéneo, sino una multiplicidad como mínima binaria).

Que en nuestras democracias, en las que votamos muy frecuentemente, la percepción por parte de quienes ostentan el poder, el pueblo (demos-cracia) sea de que no hay democracia en absoluto o que está mu limitada debería hacernos sospechar de que algo no va bien en esa idea de identidad sufragio=democracia. El surgimiento de un movimiento con un nombre tan significativo como "Democracia REAL" debería habernos puesto aún más sobre la pista.

El problema de la democracia es cómo llevar a la práctica el "poder del pueblo". E históricamente no solo se ha intentado llevar a la práctica mediante sufragio o plebiscito. En la misma cuna de la democracia, Grecia, por ejemplo se hacía uso con frecuencia de la democracia por sorteo. Y hay quien ha defendido que este método en realidad es mucho más democrático que el de la elección, porque no está mediado (lo que hace que al poder lleguen las personas con más medios para expresarse o hacerse votar, por más que en teoría todo el mundo tenga derecho a presentarse). Y realmente cuando uno ve a la "clase política" y luego se va a tomar a un cortado a un bar, se da cuenta de que quien manda poco tiene que ver con "el pueblo" que es quien debería mandar según la propia definición de "demo-cracia".

¿Entonces no hay democracia posible? Pues no, no la hay en sentido puro. La democracia es un tipo-ideal inalcanzable. Aranguren llamaba a ese ideal "democracia como moral" contrapuesta a la democracia formal o realmente existente. Pero eso no le hacía llamar a la democracia formal "antidemocrática". Las democracias materiales existentes son (o deberían ser) intentos de acercarnos a ese tipo-ideal, que para eso sirve, para ser un modelo con el cuál cuestionarnos cuán democrática es nuestra democracia, a sabiendas de que nunca lo será del todo.

La democracia es una cuestión de grado. No es algo que se arregle con un SÍ o un NO, sino que se puede ser más o menos democrático sin dejar de serlo o sin serlo en absoluto.

Habermas ha señalado algunas de las condiciones necesarias para acercarnos a ese ideal (distribución simétrica de la información socialmente relevante, constitución de instancias de formación de una opinión pública políticamente interesada, establecimiento de vías de representatividad, creación de espacios públicos de discusión, separación entre los ámbitos de la justicia y la moral...) y si algo deja claro es que lo que no es democrático es el uso de las instituciones democráticas (y con ellas el sufragio) para alentar o defender INTERESES PARTICULARES convirtiendo a la racionalidad democrática en mera "razón instrumental".

Por eso una votación, aunque sea con una mayoría absolutísima, no es democrática en sí, si no tiene en cuenta las pre-condiciones que  la hacen posible.

jueves, julio 25, 2013

Hannah Arendt: "Gleichschaltung" y lengua materna.

Hannah Arendt, judía alemana, sufrió la represión nazi y tuvo que escapar de un campo de concentración y refugiarse en los Estados Unidos. Años después,al escribir sobre el juicio al nazi Adolf Eichmann (analizando la estructura de lo que debía ser el "mal radical" y en la que ella encontró solo la "banalidad del mal") fue acusada de antisemita, de nazi y repudiada y marginada incluso por muchos de los que, dentro de la comunidad judía, eran sus mejores amigos.

Arendt es un ejemplo de integridad intelectual al librarse de muchos de los dogmas que sostienen al nacionalismo, poniendo siempre la identidad individual por encima de las identidades (o maniqueos juicios) de pueblos/colectivos.

El texto siguiente (sacado de una entrevista que puede encontrarse íntegra en youtube) es fantástico ejemplo, además, de cómo fueron los inicios del nazismo y cómo se extiende y triunfa una ideología en especial cuando es percibida como ideología predominante, incluso entre los propios excluidos por ella.


 "La toma del poder [por parte de Hitler] era naturalmente un desastre, pero era una cuestión política, no personal. Para saber que los nazis eran nuestros enemigos no necesitábamos que Hitler se hiciese con el poder, por favor! Y también sabíamos que una gran parte del pueblo alemán estaba con ellos. (...) bueno ya sabe usted lo que era la "Gleichschaltung" ("uniformización") ¡y quiero decir que los amigos se "uniformizaron"! El problema, el verdadero problema personal, no fue lo que hicieron nuestros enemigos, sino lo que hicieron nuestros amigos. Esa marea de la "Gleichschaltung", que en buena medida era voluntaria, o que, en todo caso, no estaba aún bajo la presión del terror: fue como si en torno a nosotros se abriese un espacio vacío. Yo vivía en un medio intelectual, pero conocía también otras gentes. Y pude comprobar que la "Gleichschaltung" se convertía, por así decir, en regla entre los intelectuales; no así en los otros medios. (...) 


¿Qué queda? Queda la lengua. Me he negado siempre, de manera consciente, a perder mi lengua materna. Siempre he mantenido ciertas distancias tanto del francés, que llegué a hablar muy bien, como del inglés, la lengua en la que hoy escribo. Hay una diferencia abismal entre tu lengua materna y todas las demás."

martes, julio 16, 2013

Hannah Arendt y el mal radical de...¿Pueblos o personas?.

Hannah Arendt judía alemana Hay en las pantallas una muy recomendable película sobre una de las pensadoras más fundamentales del siglo XX, Hannah Arendt. La película, de Margarethe von Trotta relata el proceso en Israel al nazi Adolf Eichmann, que le sirvió para escribir uno de sus libros más importantes, y sin duda el más famoso.

Una virtud de la película es hacernos ver, con Arendt, dos importantes cosas. Primero que, incluso en un ejemplo tan radical como es el nazismo, no se puede hablar de grupos (pueblos, naciones, culturas, etc...) buenos y grupos malos. No se trata de que los alemanes fuesen malos y los judíos buenos. Cualquiera puede comportarse mal (o bien) si las circunstancias le dan la oportunidad, es la condición humana y son personas concretas las "culpables" o las "heroicas" en las respuestas a dichas circunstancias. Después, que el maniqueísmo del grupo (nacionalismo) es tal, que denunciar algo así puede lanzar contra ti todas las presiones del mundo, incluso de los que creías tus amigos. Es mucho más fácil y confortable tener la explicación del blanco y negro de que "el otro" es el malvado, y "nosotros" estamos justificados a todo y legitimados, como víctimas, por ello.

Hannah Arendt, judía que sufrió la represión nazi y tuvo que escapar de un campo de concentración, fue acusada de antisemita, de nazi y repudiada y marginada por muchos. Su postura no puede ser más actual y "posnacional":

"Nunca en mi vida he 'amado' a ningún pueblo o colectivo, ni al pueblo alemán, ni al francés ni al americano, ni a la clase trabajadora ni a nada de este orden. En realidad yo solo 'amo' a mis amigos, y soy incapaz de cualquier otro amor. Pero es que además, este amor a los judíos, siendo como soy judía, a mí me resultaría sospechoso" (Hannah Arendt)




jueves, febrero 28, 2013

¿No defender la independencia es ser "nacionalista español"?

El nacionalismo catalán intenta confundir con la idea de que cualquiera que defienda un Estado en concreto es nacionalista. Es más, la única forma entonces de no ser nacionalista sería defender la supresión de ese Estado (España) y la creación de otro nuevo (Catalunya). Entonces claro, quien esto defiende es nacionalista, pero de ese futuro Estado (aunque para ellos no es futuro sino presente, porque el Estado pre-existe, aunque "administrativamente" no lo sea, en lo que ellos llaman "Nación"). Luego, en la práctica, no ser nacionalista es imposible. Todo el mundo es nacionalista.

El argumento es absurdo. Según ese argumento si somos Europeos es porque hay un nacionalismo europeo y si somos barceloneses es porque hay un nacionalismo barcelonés. Pero es evidente que se puede defender la Unión Europea y no ser un "nacionalista". Es más, la UE es justo la puesta en práctica del ideal habermasiano de que puede existir un estado libre de nacionalismo. La defensa entonces de que Europa sea más Estado (yo personalmente defiendo que la actual Europa como Estado Confederal pase a ser un Estado Federal) no implica, como lo haría en la lógica perversa del nacionalismo, que yo sea "antiespañol" y nacionalista europeo...pero esto es algo que ellos son incapaces de comprender (en realidad son muy capaces, el problema del nacionalismo no es falta de inteligencia, sino que en ellos predomina lo "sentimental", como ellos mismos defienden). 

¿Y entonces qué es ser nacionalista? El nacionalismo liga a esa visión de un territorio, una concepción homogénea e identitaria de cultura/lengua/voluntad/etc... Entendámonos, Franco no era nacionalista español por defender el Estado español (eso también lo hacían los republicanos que combatía) sino por defender que ser español es tener UNA lengua y UNA identidad concreta y que España se define por ella, dejando el resto de identidades/lenguas como algo marginal, anecdótico y coyuntural. Lo mismo pasa con el nacionalismo catalán, en eso radica su nacionalismo, en que pretende que Catalunya tiene una "voluntat", una "identitat", una "llengua pròpia"...y que Catalunya se define por ello.

jueves, noviembre 22, 2012

La Confusión entre democracia y sufragio; Por qué un referéndum puede no ser democrático.

Se está difundiendo la simplista y peligrosa idea de que la democracia consiste secamente en que “el pueblo vote”, si algo está aprobado por un referéndum ya es automáticamente “democrático”. Por otro lado demasiadas veces se objeta frente a esto que solo hay democracia si se aceptan las normas y leyes dadas, lo cuál, así expresado, tampoco es riguroso.

Una propuesta no es democrática por el mero hecho de haber sido aprobada por una mayoría mediante sufragio. Ideas votadas por una mayoría pueden ser radicalmente antidemocráticas. Lo serían por ejemplo aquellas que, en un país con mayoría blanca, fuesen discriminatorias contra una minoría negra. Lo son aquellas que discriminan a los homosexuales (en algunos países “democráticos” se llega incluso a castigar la homosexualidad con la pena de muerte). Lo son aquellas, como las repúblicas islámicas, que construyen el Estado, lo común, pensando en solo una parte de la ciudadanía. Lo fue, por poner un ejemplo claro reconocido por todos, la Alemania nazi, legitimada “en las urnas”.

Y es que se parte de un mal entendido y es que se ha confundido democracia con lo que solo es una de sus herramientas que es el sufragio, esto es, la decisión de la mayoría. Una decisión mayoritaria puede no ser más que una “dictadura de mayorías” que como el mismo nombre indica poco tiene de democrático.

La democracia no es eso, no es dictadura de las mayorías, sino el gobierno del pueblo, de TODO el pueblo, de forma que a la hora de crear el marco en que se mueve, las instituciones donde la “democracia” se ha de realizar se ha de pensar en todos, basado en el mínimo común y no en unos máximos de algunos no compartido, por más que sea mayoritario.

Es por ello que la democracia tiene unos requisitos para cumplirse, de los cuales el sufragio es solo uno, y no el más importante, pues es simplemente instrumental, es un medio y no un fin en sí mismo. Y una decisión, para ser democrática necesita:

- El ámbito de decisión, el lugar en que se producen las leyes, ha de ser COMPARTIDO, el marco democrático no puede construirse por mayorías y despreciando a las minorías. 

- Es fundamental el respeto a la LIBERTAD INDIVIDUAL. Una mayoría no puede decidir lo que solo a uno incumbe, lo que se puede someter a votación es lo común, nunca lo individual. 

- Una propuesta para ser democrática no puede atentar contra la IGUALDAD DE DERECHO Y TRATO. Esto es, si son DISCRIMINATORIAS y distingue al ciudadano en razón de lengua, cultura, raza, sexo... no son democráticas. 

- IGUALDAD PARTICIPATIVA No hay democracia si no todos los ciudadanos no están en igual disposición de defender sus puntos de vista y si todos los argumentos no tienen la misma posibilidad de ser escuchados públicamente. 

- DERECHO A LA INFORMACIÓN Y A LA VERACIDAD El ciudadano tiene derecho a saber lo que vota y a no ser manipulado. No es democrático un proceso cuando surge de la manipulación o cuando esconde informaciones relevantes y no se informa claramente de las consecuencias de su elección. 

- Toda propuesta ha de ser INTEGRADORA no es democrática ninguna idea que esté pensada solo para un colectivo y que no busque acoger las diferentes formas de ser de la ciudadanía.

lunes, abril 02, 2012

¿"Derecho a Decidir" quiere decir "más Libertad"?

Al grito de "Dret a Decidir" los políticos nacionalistas intentan atraer a unas mayorías a unas tesis nacionalistas a las que la mayoría es bastante indiferente.
Se dice que los catalanes debemos decidir por nosotros mismos, y que no deben ser otros los que decidan por nosotros.

En realidad se confunde aquí la "Libertad", que es el derecho a decidir que tiene una persona por sí misma, con la "Soberanía política" que es la forma en que se organizan grupos de personas en orden a elegir sus Instituciones.

Las personas no somos más libres, ni podemos decidir más, porque una unidad más pequeña sea la que "decida". Si fuese así...¿por qué quedarnos con la unidad "Catalunya"?  ¿Por qué los leridanos no pueden "decidir por sí mismos" en lugar de lo que "se decide en Barcelona"? ¿Serían más libres los ciudadanos de un "Barcelonés" independiente que de una Catalunya independiente? ¿No sucede muchas veces justo lo contrario que precisamente el caciquismo es más fácil en unidades más reducidas y la democracia y los valores universales donde se pueden precisamente defender no es en ámbitos más amplios, España, Europa? 

¿De verdad alguien se cree que los ciudadanos seríamos más libres bajo la casta que -a pesar de los frenos de la Constitución o la Justicia española- impone la rotulación en un idioma, la inmersión lingüística o el esencialismo identitario? ¿Qué límite o contrapeso tendrían sus ansias uniformistas sin esa pertenencia a España cuando los máximos responsables lingüísticos de la Generalitat son capaces de afirmar que sin el freno de la Constitución la "Lengua castellana" en la escuela debería ser una optativa?

Pero aún hay más, incluso en decisiones que directamente tomen las mayorías, no está claro que éstas necesariamente aporten más libertad a los ciudadanos. Muchas veces hay mayorías que precisamente lo que votan son las reducciones de libertades de minorías. Muchos países árabes, por ejemplo, con sufragio democrático, prohíben la homosexualidad, persiguen la libertad religiosa o discriminan a la mujer.
La Historia demuestra que son posibles democracias totalitarias y que la Libertad solo está garantizada con la libertad misma.

Que haya más margen de decisión y más libertad no depende de dónde se sitúan las instituciones (Europa, España, Catalunya, Barcelona..) sino de los márgenes de Libertad individual que esas instituciones permitan. Y unas instituciones catalanas pueden ser ultra-intervencionistas, como desgraciadamente muchas veces está demostrando una Generalitat que todavía no es independiente. En ese caso decidimos menos, somos menos libres.

La realidad es que según en que aspecto, perteneciendo a España podemos decidir más, incluso políticamente. El nacionalista catalán habla como si los catalanes no decidiésemos mas que sobre las normas que salen de la Generalitat, lo cual es falso. Los catalanes somos probablemente los españoles que más peso tenemos en la dirección y decisiones en España. No solo a través del voto, pero incluso en el voto, somos la segunda autonomía con más peso, muy por encima de las demás, incluida la Comunidad de Madrid.

El nacionalista, cierto, siempre quiere decidir más. Pero quiere decidir él. O que las decisiones que se tomen sean las suyas. La Libertad le importa menos.




viernes, noviembre 04, 2011

Democracia y referéndums.

Hay quien puede creer que es el summum de la democracia hacer un referéndum de independencia en este país en que se cree que si en algo hay urnas de por medio, ya por ello es democrático (aunque las urnas estén puestas para excluir). Pero no lo es tanto si pensamos que, según últimas encuestas de la propia Generalitat, solo el 25,5% de la ciudadanía catalana se considera independentista, mientras que el 33% es federalista y el 31,8% autonomista.

¿Por qué entonces se ha de hacer un referédum de independencia y no, por ejemplo, uno federalista?

Quien decide qué se pregunta y cómo se pregunta tiene tanto o más poder que los que meten la papeleta en la urna.

jueves, junio 02, 2011

La democracia somos TODOS.

La democracia somos TODOS, también aquellos que no están en la plaza, también los que, por desacuerdos en algún punto ya se han desvinculado de esta lucha e incluso también los que nunca confiaron en ella  (en mi opinión, más que por mala fe, como victimas del engaño mediático).

La democracia somos TODOS, y ha de incluir a todos. Por ello no se puede asambleariamente decidir por todos, porque eso acaba por desvirtuar la realidad. Igual de poco representativos somos 30 personas en una asamblea que 30 en el comité federal de un partido. Hemos de pensar en la sociedad entera, y eso exige que los acuerdos solo puedan aprobarse por UNANIMIDAD. Es ingenuo pensar que algo que ni en la plaza tiene unanimidad, al ser trasladado a la sociedad, va a tener una aprobación ni siquiera mayoritaria.

Hay que entender, ante todo, que lo que se hace al pedir democracia real, es un acto constitutivo y por lo tanto no partidario en ninguna opción concreta que no sea aquella que una a todo el pueblo en su diversidad ideológica, del mismo modo que lo es una Constitución, en la cuál no se pueden indicar, por ejemplo, que ha de gobernar un partido concreto o se ha de tomar como base su ideología, aunque sea el mayoritario, pues la Constitución ha de incluir a todas los ideas. La democracia ha de ser siempre inclusiva.

miércoles, marzo 16, 2011

La libertad es lo que genera la diversidad.

Pensar que la diversidad es buena en sí, es un gran error, la diversidad es más divertida, si se quiere, y así para quien estudia los animales, cuanto más especies haya mejor (y descubrir una más es de lo máximo a lo que se puede aspirar), para quien estudia las plantas, igual, para quien estudia el comportamiento humano, el comportamiento de una tribu contra más diverso y extravagante mejor (aunque vivir en dicha tribu sea para el aborigen un infierno) y para quien estudia las enfermedades lo más divertido es que haya muchas y a poder ser, con los síntomas más insólitos posibles. Descubrir una nueva enfermedad o un paliativo para alguna extraña, es profesionalmente lo más, aunque humanamente lo más sea desear que no existan enfermedades o que ya tengan cura.

La existencia de millones de virus, también da más "diversidad" y hace de su estudio una ocupación apasionante, pero no es algo necesariamente bueno.

Lo que es verdaderamente bueno no es la diversidad, sino la libertad y es la libertad lo que genera la diversidad social. Si podemos llegar a ser diferentes es porque en un momento dado pudimos elegir y elegimos de forma distinta, si no podemos elegir, si solo hay una opción, la diversidad es imposible.
Intentar acabar con la libertad, como hace la estrategia homogeneizadora de la inmersión obligatoria, con la excusa de la "diversidad" es falso; la falta de libertad no genera diversidad, e improcedente; lo que es deseable es la libertad, la diversidad no es ni buena ni mala, es un "efecto secundario" de la libertad.

miércoles, marzo 17, 2010

La verdadera revolución no es la que deja las cosas tal como estaban.


El nacionalismo catalán no puede ser "facha". Eso es un dogma y peligroso. Se ha creido que como la dictadura franquista se basaba en un profundo nacionalismo español, cualquier respuesta a dicho nacionalismo es democrática y anti-totalitaria. Y como lo más contrario al nacionalismo español pudiera parecer que son los nacionalismo periféricos, éstos son "liberadores". Pero nada más absurdo. Lo que refuta al nacionalismo español es el anti-nacionalismo del no-nacionalista y no otro nacionalismo, que no deja de ser el mismo perro con distinto collar.

Albert Camus desconfiaba de las llamadas "revoluciones", pues como bien dice la etimología de la palabra, una "revolución" es un giro de 360º, y en dicho giro (al contrario del giro de 180º) de lo que se corre es el riesgo de dejar las cosas tal y como estaban.

Por ello es inconsistente la postura de aquel nacionalista que defiende siempre como legítima cualquier "discriminación positiva" amparada en abusos pasados. Lo malo es que es la postura generalizada en nuestra sociedad, en la que vemos que cualquier denuncia de una "pasada de la raya" por parte del nacionalismo acaba de forma automática en la criminalización de quien la hace y por supuesto en la calificación auomática de "españolista". De ello se deriva a su vez, la tesis dogmática de que no existen no-nacionalistas, de que los que se llaman así mismos así son nacionalistas españoles disfrazados (se supone que por algún motivo, acomplejados).

El resultado de esta posición es una espiral, donde los "más nacionalistas" van empujando a los que lo son más moderadamente en una caida en vacío donde o se aceptan sus tesis o es que se es españolista y donde cualquier abuso, por discriminatorio que sea, siempre estará justificado.


viernes, febrero 19, 2010

Catalunya, una Nación a medias.

por Ignacio Sotelo.

Se han dado muchos significados a la palabra nación, pero si se la identifica con la posesión de una lengua, la Cataluña bilingüe sólo es una nación a medias. De ahí deriva la presión para que se ‘normalice’ el catalán

(…)


Lo más grave y peliagudo es que el término de
“nación catalana” no constituye tan sólo un problema de encaje jurídico-constitucional -un derecho vivo ha de encontrar siempre la forma de adaptarse a la realidad, y no a la inversa-, sino que la idea herderiana de nación, basada en la posesión de una lengua propia, a la que se remiten los catalanes desde el siglo XIX, no se ajusta a la realidad. Si la nación se identifica por la posesión de una lengua, la Cataluña bilingüe es una nación a medias, al compartir territorio con otra nación, que tiene como lengua materna otra lengua, aunque conozca y se desenvuelva también en catalán.

La idea herderiana de nación se basa en que cada pueblo tiene una lengua propia que expresa su forma de ser. Medida con este criterio Cataluña, más que una nación,
es el afán de llegar a ser una nación -en construir la nación consiste el empeño básico del catalanismo- que lo conseguiría el día en que toda la población tenga el catalán como primera lengua materna, y no sólo vehicular, a la que se añaden las otras lenguas de uso, el castellano y el inglés.

La cuestión de la lengua es así la cuestión central del nacionalismo catalán en la que no puede admitir retrocesos. Todos los habitantes de Cataluña tienen el deber de dominarlo, la Administración comunica con el público sólo en catalán y la enseñanza desde el jardín de infancia hasta la universidad se hace en catalán.
Cataluña será una nación plena cuando tenga una sola lengua con la que se identifiquen todos sus habitantes, aunque se mantengan otras lenguas de uso y comunicación.

Pero por alta que haya sido la presión lingüística bajo el manto de la normalización, y ha ido en aumento, los resultados son bien mediocres. Cataluña sigue dividida en dos comunidades lingüísticas, la castellano y la catalanoparlante.

Si se toma en serio a Herder, Cataluña no sería una nación, sino dos. Si es cierto que hasta ahora conviven pacíficamente, la existencia de dos “naciones” plantea cada vez más problemas a dos minorías, que lo son todavía, pero que crecen con rapidez. La una pretende que se respete el castellano como lengua oficial, sobre todo en la Administración y la enseñanza; pero nada tendría consecuencias más catastróficas que se bifurcase la enseñanza en escuelas catalanas y castellanas para que los padres pudieran elegir. La otra se enfurece cada vez más porque, pese a más de 30 años de “normalización lingüística”, en ciertos ámbitos, como son la prensa y el libro -se venden tres en castellano por cada uno en catalán- el castellano sigue siendo la lengua dominante.

Más grave aún, una buena parte de la población inmigrante, pese a residir largos decenios en Cataluña y dominar el catalán sigue identificándose como aragonesa, gallega, extremeña o andaluza.

Fuente: El término más complejo del Estatut, en El País


miércoles, febrero 03, 2010

Catalunya, una provincia de España.

Siempre me ha llamado la atención cómo en foros, blogs y discusiones en general, el nacionalista sugiere como prueba concluyente de que "Catalunya es una Nació" algunas de las acepciones ofrecidas por la Real Academia de la Lengua. Dejando de lado lo burdo de la defensa (¿sabrán diferenciar entre lo que son las definiciones de "uso habitual" que ofrece la RAE de las que ofrece cualquier estudioso de las ciencias políticas?) las contradicciones a las que se llega entonces son más bien risibles.

Así dicen;

Nación:(Del lat. natĭo, -ōnis).

3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.

Lo mismo les sirve para "País":

País:(Del fr. pays).

1. m. Nación, región, provincia o territorio.

Claro, tampoco caen en que, con tales definiciones, un País o una Nación es casi cualquier cosa, pongamos Burgos o Extremadura.

El caso es que, con los mismos criterios, se podría decir de Catalunya que es una "provincia" (de hecho así ha sido denominada históricamente, y cuando digo "históricamente" hablo de mucho antes del 1714):

Provincia:(Del lat. provincĭa).

1. f. Cada una de las grandes divisiones de un territorio o Estado, sujeta por lo común a una autoridad administrativa.

Viene todo esto acuento porque precisamente Artur Mas se nos ha destapado diciendo que "No aceptaremos nunca que Cataluña sea sólo una provincia". Pues bien, según la RAE, señor Mas, Catalunya es una "provincia".

viernes, noviembre 06, 2009

¿La "Voluntad Nacional" o la "Voluntad de nuestros políticos".?

Un pequeño resumen que sirve para desmentir el argumento sobre la "voluntad nacional" como enfrentada al Tribunal Constitucional en el asunto del Estatut se encuentra en "Cambiar el reglamento y echar al árbitro" de Félix Ovejero (El País - 03 de noviembre de 2009) del que extraigo un pequeño extracto;
···

(...)No se discute lo que pueda decir el Tribunal Constitucional, sino su legitimidad para decirlo. En Cataluña sucede cada día. Sin ir más lejos, la pasada Diada, Ernest Benach, presidente del Parlament, sostuvo que
"el TC no puede cambiar lo dicho en un referéndum". Una más de las diversas declaraciones que contraponen "la voluntad nacional de Cataluña", por utilizar la colosal expresión de Joan Saura, a la interpretación que de la Constitución pudiera hacer el máximo tribunal.

¿Es éste nuestro caso? Empecemos por la "voluntad nacional de Cataluña". Un poco de historia, que no empiece hace 10 minutos, nos remite, antes que a otra cosa, a la
"voluntad de los políticos catalanes". La idea de un nuevo Estatuto es cosa suya. De siempre. Por sus pactos de aquella hora o por lo que fuera, Pujol ya reclamaba su reforma en el instante siguiente a la aprobación del anterior. Cada vez que se acercaban las elecciones. Luego se olvidaba. Era su manera de mantener la tensión política, la letanía del victimismo y de la reclamación permanente insatisfecha, la identidad misma del nacionalismo. Naturalmente, no iba en serio. Como tampoco iba en serio Mas en octubre del 2002, cuando, sobre el horizonte de las autonómicas del año siguiente, volvió a repetir la misma cantinela, esta vez bajo la decoración de un "nuevo" Estatuto. Apenas un par de semanas antes, en el Parlament, ante una propuesta de Carod de reforma del Estatut, Pujol había silbado, alegando que en ese momento era "inviable" y "crearía frustraciones". Por supuesto, volvió a repetir, la próxima legislatura ya sería otra cosa.

Para desnudar sus intenciones, y a sabiendas de que el PP y CiU no iban a complicarse mutuamente la vida, PSC, ERC e IC recordaron a Pujol y a Mas que no hacía falta esperar a las elecciones. Maragall insistía en que con el PSOE en Madrid las cosas serían bien diferentes, que entonces sí se podría "cumplir el proyecto catalán y el de todos y cada uno de los pueblos de España, comenzando por el vasco". Muy bonito pero, con las perspectivas electorales de aquellas horas, simple fantasía. A sabiendas. Y es que todos estaban convencidos de que el PP ganaría y, sobre ese trasfondo, el nuevo Estatuto no era más que un entretenimiento electoral. CiU pedía el cielo, el mismo de siempre; eso sí, para después de las elecciones. También como siempre. Y los otros, lo mismo, pero antes, para dejar a cada cual en su sitio, y porque, a qué engañarse, no daban un duro por Zapatero. Acabadas las elecciones, las cosas volverían a donde estaban.

Nadie creía entonces que el juguete iba a durar mucho más. Porque, a pesar de vivir en el eco de su propia voz, ni los más trastornados ignoraban que tampoco esta vez la vida de verdad se rozaba con sus entretenimientos. Ramoneda lo escribía en aquellos días:
"Los catalanes están mucho más preocupados por el trabajo, por las pensiones, por la seguridad, por la inmigración, por la vivienda, por la carestía de la vida, por la sanidad y, en determinados momentos, por el terrorismo (...). Sin embargo, el principal debate que entretiene a la clase política catalana es la reforma del Estatuto (...). Se entiende por parte de la coalición nacionalista gobernante (...). Tampoco es extraño que Esquerra juegue esta carta (...). Es, sin embargo, difícil de comprender que entre al trapo el PSC. ¿A estas alturas todavía, de verdad, creen que necesitan competir en nacionalismo con Convergència i Unió?". En resumen, voluntad de la clase política.

La temperatura de
"la voluntad nacional" la tomaba una investigación realizada por diversas universidades: entre las autonomías investigadas tan sólo los andaluces se sentían más satisfechos con su nivel de autonomía. A comienzos de 2003, según el CIS, tener un mayor grado de autogobierno sólo preocupaba al 3,9% de los catalanes. Resultados que no se vieron desmentidos tres años más tarde, cuando, después de una campaña de propaganda sostenida y atosigante, lo que se presentaba como la respuesta a las demandas del pueblo catalán recibió el refrendo, sobre el total del censo, del 35% de los ciudadanos, con una participación de menos de la mitad de los ciudadanos, una cifra inferior a la de las elecciones en plena guerra en Afganistán. Por situarnos.