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lunes, diciembre 17, 2012

El Mesías y la cohesión social (La Vida de Brian)

En este momento en Catalunya, con voces mesiánicas y manifestaciones multitudinarias, cuando la disidencia está peor vista (el "yo no" del vídeo) y el significado del término diferencia (somos diferentes frente a lo "español", pero aquí todos idénticos) se prostituye y se convierte en coartada para fomentar la uniformidad ( el "¡todos somos diferentes!") es más pertinente que nunca el siguiente vídeo de la genial película La Vida de Brian, película que debería ser temario obligatorio en todas las escuelas.

BRIAN: ¡No tenéis por qué seguirme!¡No tenéis por qué seguir a NADIE! ¡Tenéis que pensar por vuestra cuenta! ¡Cada uno es un INDIVIDUO!
MULTITUD: ¡Sí, cada uno es un individuo!
BRIAN: ¡TODOS sois diferentes!
MULTITUD: ¡Sí, todos somos diferentes!
VOZ ENTRE LA MULTITUD: Yo no.

miércoles, marzo 16, 2011

La libertad es lo que genera la diversidad.

Pensar que la diversidad es buena en sí, es un gran error, la diversidad es más divertida, si se quiere, y así para quien estudia los animales, cuanto más especies haya mejor (y descubrir una más es de lo máximo a lo que se puede aspirar), para quien estudia las plantas, igual, para quien estudia el comportamiento humano, el comportamiento de una tribu contra más diverso y extravagante mejor (aunque vivir en dicha tribu sea para el aborigen un infierno) y para quien estudia las enfermedades lo más divertido es que haya muchas y a poder ser, con los síntomas más insólitos posibles. Descubrir una nueva enfermedad o un paliativo para alguna extraña, es profesionalmente lo más, aunque humanamente lo más sea desear que no existan enfermedades o que ya tengan cura.

La existencia de millones de virus, también da más "diversidad" y hace de su estudio una ocupación apasionante, pero no es algo necesariamente bueno.

Lo que es verdaderamente bueno no es la diversidad, sino la libertad y es la libertad lo que genera la diversidad social. Si podemos llegar a ser diferentes es porque en un momento dado pudimos elegir y elegimos de forma distinta, si no podemos elegir, si solo hay una opción, la diversidad es imposible.
Intentar acabar con la libertad, como hace la estrategia homogeneizadora de la inmersión obligatoria, con la excusa de la "diversidad" es falso; la falta de libertad no genera diversidad, e improcedente; lo que es deseable es la libertad, la diversidad no es ni buena ni mala, es un "efecto secundario" de la libertad.

viernes, abril 24, 2009

¿Por qué no te normalizas, Juan Marsé?

Cuando un catalán tiene un éxito, nacional o internacional, TV3 suele darle todo el bombo y platillo que se supone es merecido, y más si cabe. Es la autocomplacencia típica del nacionalismo, que tampoco es ajena a las televisiones estatales.

Por ello destaca más que en el Telenotícies de anoche la entrega del más importante premio de literatura en lengua castellana a un catalán (el primero) no ha ocupado más que unos 20 segundos y en un discreto plano al fondo -han colado por delante las más variadas e intrascendentes noticias- Incluso escritores de más que dudosa calidad (eso sí, molt nostrats) le han pasado por delante, con la ocasión de que vendían sus bazofias mediàticas en las Ramblas en este triste Sant Jordi.

Por supuesto además, se han ahorrado mencionar la más llamativa de las frases que Marsé, ese escritor catalán que según parece no pertenece a su cultura, ha pronunciado en su discurso.;

Marsé se definía como "un escritor catalán que escribe en castellano, algo que algunos consideran una anomalía"

Y para arreglar esa anomalía se inventó la "normalització", que no trata de recuperar los derechos de los catalano-parlantes, tan cruelmente robados por el franquismo (a lo que Marsé también ha referido). Sino que de lo que trata es de instaurar la "normalidad" del monolingüísmo, esta vez catalán, claro

Sobre esta "anormalidad" que nuestros mandatarios han de "normalitzar" ha continuado Marsé:

"La dualidad cultural y lingüística de Cataluña, que tanto preocupa, y que en mi opinión, nos enriquece a todos, yo la he vivido desde que tengo uso de razón, en la calle, en mi propia casa. Puede que comporte un equívoco, un cierto desgarro cultural, pero es una terca y persistente realidad"

Y sobre esa obsesión del nacionalismo (aplicable por supuesto, a todo nacionalismo, el de la "españolidad" o al de la "catalanidad") sobre la "pureza" monolingüe, ha añadido;

"muchas cosas que se dicen o escriben, en el idioma que sea y por muy auténtico que éste se presuma, deberían merecer más atención o consideración que la misma lengua en la que se expresan"

Y acerca de esa manía del nacionalismo, homogenizadora, de dictarnos cómo debemos ser, lo que podemos llamar "integrismo cultural";

"Hay desacuerdo entre lo que soy y lo que podría haber sido pero nunca he querido representar a nadie más que a mí mismo"

No ha sido suficiente la delicadeza, amigo Marsé, con que preparaste tu discurso, esa humildad que te hace decir las cosas intentando levantar la mínima polvareda, no ha sido suficiente para que los medios de comunicación de tu querida ciudad te prestasen atención, el mensaje -que es lo que importa, sí, antes que la lengua en que se dice- era demasiado subversivo, la lengua tampoco demasiado querida. Tanto que debe Barcelona a tus libros.

Jerusalem, Jerusalem, que matas a tus profetas y apedreas a quienes te son enviados.

miércoles, diciembre 24, 2008

¿Esto es la multiculturalidad?; "La integración de todos en una cultura única".

Lo más grave del reciente “Pacte per a la Immigració” es sin duda que posterga las difíciles circunstancias de las personas recién llegadas, las que en peor situación están y las que con más problemas se encuentran en nuestra sociedad, para sumarles uno más, por el bien del ideal patriótico homogenizador de algunos.

La consellera de Acció Social i Ciutadania, Carme Capdevila ha declarado que la lengua de acogida "no puede ser otra" que el catalán. Qué le importa a ella si el inmigrante vive en un barrio donde todo el mundo se expresa básicamente en castellano, qué le importa si va a necesitar esta lengua para “integrarse”. “Integrarse” realmente, allá donde la gente se integra, en su barrio, en su pueblo, y no en la “Catalunya ficticia" de los políticos. Que se ponga este recién llegado primero a estudiar la “llengua d'integració” a la Patria, y las dificultades reales de integración, el cacao mental de la persona, la que ríe, llora y sufre, su sentimiento de impotencia, todo eso...¡pues no haber venido!

La conformación de un equipo de “inspectores de catalanidad” que al parecer es la fórmula escogida, donde lo que se le valora a alguien es si lleva bien calada la barretina, donde lo valorado son méritos culturales y no cívicos, va a poner a Catalunya a la cabeza del conservadurismo reaccionario de Europa.

Carme Capdevila asegura para justificarse que la gente "quiere vivir en una sociedad diversa, no en una diversidad de sociedades". Frase que oculta un trasfondo de aborrecimiento a la diversidad (la auténtica, la que es libremente escogida y no la anecdótica del beber té y comer couscous en festejos mediáticos) cuando no directamente una mal disimulada xenofobia. Y eso se pone bien a las claras con otra de sus frases, según la consellera lo que nos propone el pacto es "la integración de todos en una cultura única". Esa es la tolerancia cultural de nuestros dirigentes, ese el verdadero amor a la diversidad cultural, eso es lo que cree el nacionalismo en la multiculturalidad. No quiero ni pensar lo que hubiese temblado la tierra (y con razón) si a alguien de Madrid se le hubiese escuchado una frase parecida.

lunes, diciembre 22, 2008

La anulación de la diversidad (revisited)

Al respecto del nuevo "Pacte per a la Immigració" creo muy pertinente volver a colgar algo que ya dejé escrito en otra ocasión, visto desde esa perspectiva, queda confirmada y al desnudo su total veracidad;

Si nacionalismo de verdad defendiese las diferencias no procuraría, como hace, aplastar sus propias diferencias interiores.

Lo que busca el nacionalismo es homogenizar su sociedad, impedir la pluralidad y las diferencias. Permitir sólo las diferencias homologadas. Diferencias siempre respecto al exterior, del que se intenta impermeabilizar.

Para el nacionalismo la diferencia dentro de la propia sociedad, o Nación, está proscrita.