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lunes, mayo 06, 2013

Independentismo "en positiu" y catalanidad "en negativo"

No se entiende muy bien que el nacionalismo ponga tanto el acento de que el "proceso" (vamos, el intento de independizarse) sea "en positiu", como un acto de pura positividad, frente a los que apelan a la unidad (que según ellos solo apelarían a argumentos "negativos"), cuando la base misma del nacionalismo es el "Fet Diferencial", esto es, un hecho que se define precisamente como negación del otro, es decir, es la definición propia en base a lo que nos diferencia del otro, donde obviamente se necesita a ese otro para compararnos y poder decir qué es aquello que nos hace ser "auténticamente nosotros mismos".

Vamos, por poner un ejemplo, que comamos "paella" no es hecho diferencial, y por lo tanto no es algo definitorio de catalanidad, no por que no la comamos (la comemos mucho más habitualmente que no los panellets), sino porque se come en toda España, y en cambio sí lo es que comamos "panellets", porque es "diferencial". O sea, que si en España no comiesen paella, ésta sería muestra de catalanidad...

Es mirando a España y como negación suya, como nos definimos...

jueves, febrero 28, 2013

¿No defender la independencia es ser "nacionalista español"?

El nacionalismo catalán intenta confundir con la idea de que cualquiera que defienda un Estado en concreto es nacionalista. Es más, la única forma entonces de no ser nacionalista sería defender la supresión de ese Estado (España) y la creación de otro nuevo (Catalunya). Entonces claro, quien esto defiende es nacionalista, pero de ese futuro Estado (aunque para ellos no es futuro sino presente, porque el Estado pre-existe, aunque "administrativamente" no lo sea, en lo que ellos llaman "Nación"). Luego, en la práctica, no ser nacionalista es imposible. Todo el mundo es nacionalista.

El argumento es absurdo. Según ese argumento si somos Europeos es porque hay un nacionalismo europeo y si somos barceloneses es porque hay un nacionalismo barcelonés. Pero es evidente que se puede defender la Unión Europea y no ser un "nacionalista". Es más, la UE es justo la puesta en práctica del ideal habermasiano de que puede existir un estado libre de nacionalismo. La defensa entonces de que Europa sea más Estado (yo personalmente defiendo que la actual Europa como Estado Confederal pase a ser un Estado Federal) no implica, como lo haría en la lógica perversa del nacionalismo, que yo sea "antiespañol" y nacionalista europeo...pero esto es algo que ellos son incapaces de comprender (en realidad son muy capaces, el problema del nacionalismo no es falta de inteligencia, sino que en ellos predomina lo "sentimental", como ellos mismos defienden). 

¿Y entonces qué es ser nacionalista? El nacionalismo liga a esa visión de un territorio, una concepción homogénea e identitaria de cultura/lengua/voluntad/etc... Entendámonos, Franco no era nacionalista español por defender el Estado español (eso también lo hacían los republicanos que combatía) sino por defender que ser español es tener UNA lengua y UNA identidad concreta y que España se define por ella, dejando el resto de identidades/lenguas como algo marginal, anecdótico y coyuntural. Lo mismo pasa con el nacionalismo catalán, en eso radica su nacionalismo, en que pretende que Catalunya tiene una "voluntat", una "identitat", una "llengua pròpia"...y que Catalunya se define por ello.

viernes, noviembre 02, 2012

"Catalanizar" es bueno.

Sorprende que la polémica solo explote cuando Wert habla de "españolizar" (“españolizar a los alumnos catalanes y que se sientan tan orgullosos de ser españoles como de ser catalanes, y que tengan la capacidad de tener una vivencia equilibrada de esas dos identidades porque las dos les enriquecen y las dos les fortalecen”) y ningún medio se haga eco de cuando se ha hablado desde la Generalitat de "catalanizar". Recientemente, por ejemplo la Consellera Rigau:

La consellera ha afirmat que “l’escola pública fon diferents grups ètnics en un sol poble”, un fet que “quan ho puguem mirar en certa distància quedarem admirats i orgullosos de la feina feta”. L’exemple més evident segons Rigau és “com varem catalanitzar el sistema educatiu”. La consellera ha afegit que “si Catalunya és com és, sent una nació sense estat, i manté la seva llengua cultura i idiosincràsia és gràcies al fet que sempre ha cregut en l’escola i de generació en generació ens hem traspassat allò que és implícit en l’educació que és traspassar la tradició i generar la història”. En aquest punt ha assegurat: “la nostra fortalesa són les persones”.

Enlace: Premsa.Gencat

...esperaremos un día a que lo correcto en la escuela sea simplemente...educar. 

jueves, junio 21, 2012

España es un invento, Catalunya es una realidad (inventada).

Es muy curiosa la mítica del nacionalismo catalanista...

...según ellos, "España" no existe, es simplemente un "invento".

...y sin embargo "Catalunya" existe y es una Nación sencillamente porque se tiene conciencia de serlo. Vamos, que en este caso ser invento -de algunos- es lo que da la legitimidad para ser realidad.

miércoles, marzo 02, 2011

El pan nuestro de cada día; España nos odia...

El nacionalismo en Catalunya, en el fondo, ha tenido un éxito demasiado limitado. Es por ello, para convertir a más indiferentes y escépticos a esa semi-religión que es  que se ha acudido a ciertas artimañas populistas para ir comprando afinidades. Una, por ejemplo, es la de en lugar de promocionar el nacionalismo por su parte identitaria hacerlo por el "interés", en especial el interés económico, que el bolsillo a todos pica, incluso al charnego. Otra, acudiendo al instinto más tribal (tampoco necesariamente identitario) y que intentaría convencernos que España nos odia: que no es la hispanofobia del nacionalismo la que genera rechazo en algunos españoles, sino que son los españoles los que nos odian y ese odio justifica que reaccionemos haciéndonos nacionalistas... Esto es lo que hace el victimismo. Así, el argumento no sería que el independentista no quiere ser español, sino que es el español el que no quiere al...catalán, claro (ya no al independentista). En demostrar ese supuesto generalizado odio de España a Catalunya (qué bien van las generalizaciones) es donde se gastan hoy día los mayores esfuerzos del nacionalista. más recalcitrante. 

Pues bien, un funesto y vergonzoso articulito de un reaccionario señor en un diario de más bien poca difusión ha sido suficiente para demostrar que España nos odia, todos los medios de la caverna nacionalista se han hecho abundante eco de ello, y el artículo ha pasado ser firmado por el "señor" Santiago Mata a ser firmado directamente por España. Contrasta con el silencio con que estos medios reciben otras noticias más cercanas, como la de la práctica discriminatoria a niños castellanoparlantes que hacen ciertas escuelas. Eso no es noticia ni como "Catalunya castellanofóbica" y ni siquiera como "caso grave, pero aislado". No es noticia y punto.

Lo mismo sucedía con lo que explicaba el otro día, la España "catalanofóbica" que se empeña en traducir "Pa negre" como "Pan negro", eso, aunque en realidad, como dije, la traducción sea de la productora y distribuidora de la película (y no de los medios españoles) y aunque la versión más vista en la pérfida España sea la original en catalán subtitulada.


Lo gracioso del caso es cómo en nuestras tertulias y webs se aprovechaba para decir que los españoles lo politizan todo... increíble, porque la "politización" empezó en la misma Gala de los Goya, con la recepción de uno de los premios por la productora, Isona Passola, "no solo han votado una buena película, han votado por la diversidad, ha sido un placer rodar pa negre, en catalán, en nuestra lengua y vosotros lo habéis entendido y lo habéis votado, siempre vais por delante compañeros del cine". (Eso, por no decir que empezó antes cuando la misma Passola iba declarando cosas como: "Els Goya són complicat perquè hi ha molts 'lobbys' i molts interessos, i realment guanyar premis representa que les pel·lícules tornen a fer molts diners a sales, i nosaltres estem lluny d'aquests interessos. Però clar, ells aniran a la seva i nosaltres doncs, si els catalans voten en pes poden fer molt, però allà també té molts fans, la pel·lícula.").

La  posterior "gira" por los medios sirve para más de lo mismo, lo que comenta, ya desde un primer momento (por ejemplo en Ànima de TV3, recién llegada de Madrid), a parte de lo "emocionante" del momento, es las circunstancias de la catalanidad del film, la normalidad o no y su obsesión con la relación Cataluña-Espanya. Ni habla de aspectos cinematográficos de la película. Hasta el punto que el colaborador del programa Jofre Font le pregunta: "¿es un premi politic o es un premi cinematogràfic?". Passola titubea.... Acaba pasando, aplicado a lo catalán, lo mismo que le ha pasado a Maragall en la misma Gala, donde afirmaba que le han premiado la película por pena...a lo que se le replicó que lo que habían premiado no era a él sino a una gran película, dejándolo, sin voluntad de ello, en evidencia. Y es que (a parte de adjudicarse el premio a él en lugar de al documental) no estaba más que afirmando que el documental no era merecedor del premio....

Cuando a Passola (directora del Cataluña-Espanya) se le pregunta por sus próximos objetivos se ve claro qué nulas inquietudes cinematográfico-artísticas tiene, qué poco productora de cine es, y cuánto de mecenas identitaria (sin desmerecer ese mecenazgo). No le interesa la creación, la expresión, la inspiración, el cine... en conclusión, no tiene como ambición colaborar en una gran obra artística, lo que dice es que por lo que lucha es por la cultura catalana y por ello, sin saber qué hará, solo tiene claro que será otro tipo de cine, lo que quiere es contribuir a la "cultura colectiva", y que será en catalán.


Pa negre por Antonio Robles
‘Pa Negre’ costó cuatro millones de euros, financiados en un 82% con fondos públicos
Isona Passola a Ànima

miércoles, enero 12, 2011

Quien no es nacionalista como yo, es que es un españolista.


Si para el nacionalista catalán, aquel que es menos nacionalista que él (aún siéndolo) ya es "españolista" ¿cómo no han de serlo aquellos que no son nacionalistas o, peor, que somos anti-nacionalistas? El nacionalismo no consiente que puedan existir no-nacionalistas, toda oposición ha de ser por fuerza un nacionalismo de signo contrario. Pero si el nacionalista de signo contrario le parece algo tan perverso ¿por qué él mismo no deja de ser nacionalista?

NOTA: La imagen es una modificación sobre otra tópica que corre por internet y que precisamente intenta transmitir que quien acusa a otros de "nacionalistas" es porque es un nacionalista español.

martes, mayo 11, 2010

El Nacionalismo, cosa de élites.

Muy curioso lo que Antonio Franco (ex-director de El Periódico), afirma en un artículo sobre las consultas independentistas. Lo triste es que su supeditación al PSC le haya llevado en la práctica a colaborar más que activamente en la consolidación de esa dualidad de un pueblo que mayoritariamente no es nacionalista por un lado, y unos medios de comunicación que, sosteniendo al poder político, transmiten un visión de Catalunya completamente diferente, como si se tratase de un ente uniforme de gran "sensibilidad nacional".

Lo cierto es que la realidad lo desmiente día a día . Y lo hacen no sólo estas consultas, que tiran por los suelos esa creación mediática de la desafecció, sino comparando la participación de la población en las elecciones generales, con la que se da en las autonómicas o incluso la que se dio en el referéndum para la aprobación del Estatut.

Pero no debe ocultar tal cosa el relativo éxito del trabajo de estos medios de comunicación al servicio de las oligarquías catalanistas. El nacionalismo (y con él el independentismo) crece día a día, y a una velocidad exponencial, gracias a la comunicación de esta cosmovisión nacionalista (de la que participaba Antonio Franco desde El Periódico, por más que allí se busque el "encaje" en España, se hace acatando servilmente las premisas nacionalistas. Y aceptadas sus premisas, las conclusiones sólo pueden ser diferidas). Ello es lógico, al final la población se hace una idea de lo que sea el país, a partir de lo que se le dice, constantemente, en los medios.

"Los partidarios de la independencia ponen mucho interés en que sepamos que están muy satisfechos por los resultados de las tres oleadas consecutivas de consultas. Pero la realidad es que, después de la participación de un 41,09% en Arenys de Munt, no han dejado de recibir noticias desalentadoras para su proyecto. Seleccionaron con inteligencia esta localidad para convertirla en un estímulo para la participación de las demás, pero luego, al encarar el conjunto de la Catalunya real, cada vez son menos los que se acercan a las urnas, a pesar de la propaganda y a pesar de que, cosa llamativa, el tratamiento mediático, incluso por parte de los medios públicos, sea propio de una consulta trascendente.

(...) Revela que el independentismo es sobre todo patrimonio de la Catalunya menos industrial, menos tecnológica y menos cosmopolita. O, para expresarlo de otra manera, dicho sea con todos los respetos hacia los valores de las pequeñas localidades, de la Catalunya más alejada de la imagen moderna, dinámica y urbana que intenta proyectar internacionalmente nuestro país. Enlazando dos elementos ya mencionados, podríamos decir que, mientras nuestro secesionismo es bastante rural, en las ciudades únicamente es predominante entre el sector de los comunicadores que se expresan desde los grandes y medianos medios de prensa, radio, televisión e internet, es decir, entre los profesionales que configuran la llamada opinión publicada."

Antonio Franco


La Catalunya de la consulta independentista

miércoles, marzo 17, 2010

La verdadera revolución no es la que deja las cosas tal como estaban.


El nacionalismo catalán no puede ser "facha". Eso es un dogma y peligroso. Se ha creido que como la dictadura franquista se basaba en un profundo nacionalismo español, cualquier respuesta a dicho nacionalismo es democrática y anti-totalitaria. Y como lo más contrario al nacionalismo español pudiera parecer que son los nacionalismo periféricos, éstos son "liberadores". Pero nada más absurdo. Lo que refuta al nacionalismo español es el anti-nacionalismo del no-nacionalista y no otro nacionalismo, que no deja de ser el mismo perro con distinto collar.

Albert Camus desconfiaba de las llamadas "revoluciones", pues como bien dice la etimología de la palabra, una "revolución" es un giro de 360º, y en dicho giro (al contrario del giro de 180º) de lo que se corre es el riesgo de dejar las cosas tal y como estaban.

Por ello es inconsistente la postura de aquel nacionalista que defiende siempre como legítima cualquier "discriminación positiva" amparada en abusos pasados. Lo malo es que es la postura generalizada en nuestra sociedad, en la que vemos que cualquier denuncia de una "pasada de la raya" por parte del nacionalismo acaba de forma automática en la criminalización de quien la hace y por supuesto en la calificación auomática de "españolista". De ello se deriva a su vez, la tesis dogmática de que no existen no-nacionalistas, de que los que se llaman así mismos así son nacionalistas españoles disfrazados (se supone que por algún motivo, acomplejados).

El resultado de esta posición es una espiral, donde los "más nacionalistas" van empujando a los que lo son más moderadamente en una caida en vacío donde o se aceptan sus tesis o es que se es españolista y donde cualquier abuso, por discriminatorio que sea, siempre estará justificado.


miércoles, noviembre 11, 2009

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya (I).

La importancia de los casos de corrupción en Catalunya va mucho más allá de unos casos "particulares" de choriceo como los que se pueden dar en cualquier otro lugar (como pretenden hacernos creer desde el establishment político-mediático). A través de ellos se desvela el funcionamiento "diferencial" de Catalunya respecto a otras comunidades. Lo que queda al desnudo es la connivencia de toda la esfera de poder en Catalunya, la existencia de esa oligarquía de las "400 personas" que más allá de disputas de familia (en los resquicios de las cuales se evidencia la realidad) tienen unos grandes acuerdos de fondo, un gran fin común, que pasa por el control y construcción de la "Nació catalana" a su imagen y semejanza.

Qué la élite dirigente catalana se parece bien poco a la sociedad en la que se halla tampoco necesitaba de esas nuevas evidencias. Basta con preguntar la opinión de algún vecino, primo, o del panadero de la esquina, sobre los
temas nacional-identitarios que se discuten tan axiomáticamente entre nuestros políticos y periodistas, para que uno pueda creer que se trata de gentes pertenecientes a un país diferente del de sus representantes. Lo mismo se puede decir si miramos los apellidos de la gente que se sienta en el Parlament, donde los más comunes en Catalunya resultan ser los excepcionales. O igualmente si hablamos de la lengua propia de estos parlamentarios, que resulta ser el castellano en un 7% (y eso que hay que contar a Diputats de Ciutadans y el PP) frente al 53% de catalanes que tenemos el castellano como lengua materna.

Pero la explicación de cómo es posible tal situación queda mucho más a las claras cuando uno conoce el funcionamiento de esta oligarquía disfrazada de democracia en que los catalanes vivimos.

Mientras que, en el resto del Estado, cuando surge una situación de corrupción en un partido político (muchas veces propiciada por el partido contrario), la oposición se frota las manos, y junto a la prensa intentar excarvar y sacar a la luz lo máximo de ella, aquí el partido oponente tapa y disimula las vergüenzas del vecino. En el resto del Estado cada partido tiene sus (más o menos lícitas) fuentes de financiación completamente ocultas, y sería muy celebrado por el rival conseguir desvelar y denunciar cuales son, aquí resulta que todo eso es compartido y conocido por todos. Las mismas familias los alimentan a todos, el caso Millet ya fue paradigmático, involucraba tanto al PSC como a CiU o incluso al PP (de la época Piqué, cuando pactaban con CiU) queda explicada así la pasividad del PP ante el nacionalismo, por más que tengan que hacer vacíos gestos para mantener a su electorado.

Lo del Caso Pretoria es una evidencia más. Una red organizada por los más altos cargos de CiU, en la que están igual de involucrados diferentes cargos del PSC (y el caso de Bartomeu Muñoz es un ejemplo, quizá no tan conocido como Alavedra o Prenafeta, pero no es un "cualquiera" en el PSC, recordemos que era el vicepresidente de la Diputación de Barcelona -desde que la presidía Corbacho- o que fue colocado como alcalde por Manuela de Madre, o era cercano y gran amigo de Carme Chacón).

¿Es imaginable siquiera un caso de corrupción a nivel español, que involucrase juntos a altos cargos del PP y del PSOE?

(continuará...)

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lunes, octubre 26, 2009

Los catalanes de mentira.

Es posible que sea muy desagradable que te consideren como perteneciente a algo de lo que tú piensas que no formas parte. Es el problema del independentista, que no "sintiéndose" español así lo considera la ley. Aunque ser español básicamente sea un derecho, la nacionalidad de un país al que no perteneces "se pide", y una vez obtenida pasas a ser ciudadano y a tener derechos como tal, y no mero "turista" o "extranjero" o incluso "sin papeles". (¡Qué no pocos esfuerzos hacen algunos para llegar a ser considerados "españoles"!). Pero allá cada cual, para gustos colores.

Pero yo le aseguro a cualquier independentista que es mucho peor lo contrario, no ser reconocido como formando parte de aquello a lo que perteneces de hecho (y de ley). Eso se llama discriminación. Y aquí, las políticas identitarias y nacionalistas han conseguido que sea algo cada vez más común. Ya más de una vez he tenido que oír, directa o indirectamente, aquello de que "tú no eres catalán". A veces en su versión más suave (es un decir) de "tu no eres un verdadero catalán". Bien triste es nacer y vivir toda una vida en Catalunya, de padres catalanes, para total ser sólo un "catalán de mentira".

jueves, octubre 08, 2009

¿Por qué lo llaman "sociedad civil" cuando quieren decir "oligarquías catalanas"?.

En el resto del mundo, la sociedad civil refiere a la ciudadanía. A la "gente de la calle" y sus relaciones, a la persona que ésto lee, a su familia y a su comunidad de vecinos. En Catalunya, no. Aquí el "fet diferencial" alcanza también a esto. Aquí uno ha visto durante años que cuando se referían a la "sociedad civil", los medios de comunicación y políticos, nos estaban hablando de unas gentes con las que uno no se suele cruzar por la calle.

Ahora con el "caso Palau" aún se hace más repetitivamente. Se destaca el peligro que el caso supone porque puede contaminar a toda la "sociedad civil", o las relaciones entre la política y la "sociedad civil", que no deberíamos confundir al señor Millet con el resto de la "sociedad civil", pues es un caso más o menos aislado, o incluso que todo esto es un ataque contra la "sociedad civil".

Porque aquí, Fèlix Millet es uno de los máximos representantes de la "sociedad civil". Yo no sé si el lector es hijo del Presidente de algún banquero, si solía veranear con la "familia Maragall", si el President Jordi Pujol se solía pasar por casa o si come cada verano con Artur Mas. No lo sé. Pero para mí, eso no es muy representativo de la normalidad entre la ciudadanía catalana.

Lo que se llama aquí "sociedad civil", no es sino lo que en otros lugares se conoce como "oligarquías". Esto es, unas élites de poder, que por encima del poder político, que en teoría es elegido democráticamente, mueven resortes, quitan y ponen al gusto. Son gentes, "familias", que están ahora y estaban antes. Son unos 400, "y siempre somos los mismos" como dijo el propio Millet. Y sólo hay que ver su procedencia cultural y social. (que curiosamente coincide con la que conforma el Parlament, y que es muy diferente a la que conforma "la calle").

Así uno no se extraña, que cuando los medios hablan de la "sociedad civil" se de por hecho, que toda la catalana tiene un sentimiento fuertemente nacionalista, cuando sólo un 16% de la población no se considera español. O que sólo refiriéndose a la lengua catalana se hable de "nostra llengua" cuando un 43% considera que su
lengua propia es el castellano.

O sea que, considerando como "sociedad civil" aquello que no es más que oligarquía, unos centros de poder económico-social, lo que desaparece en el silencio es precisamente la "sociedad civil" real, aquella que ni come, ni se va de vacaciones con los presidentes. Para Touraine, la "sociedad civil" distinguida frente a la política, era el requisito previo para la democracia. Pero si el poder político y la "sociedad civil" pertenecen en realidad a un sólo y reducido núcleo de personas, la democracia real se diluye. Porque sólo algunos tienen acceso continuo a los medios de comunicación y en realidad, en las elecciones, lo que estamos es eligiendo cual de estas opciones precocinadas (en el Liceo, el Orfeó, La Caixa...) nos parece más aceptable.

Y aún peor, si por ejemplo, dentro de estas oligarquías poderosas y de espaldas a la diversidad social, hay un consenso de fondo de ciertos temas, como por ejemplo un proyecto de construcción "nacional" que implica la puesta en marcha de una "inmersió" y el arrinconamiento del castellano al ámbito familiar (lo que conlleva, a su vez, la consideración de la "llengua" como tema intocable, y la criminalización de aquel que lo ponga en cuestión publicamente). Si éste consenso existe entre las diversas tendencia entre las que se reparten el poder, la democracia real se nos diluye.



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martes, septiembre 01, 2009

Preguntas al nacionalismo periférico.

Tengo una pregunta (en tres) para el nacionalismo periférico ;

¿Por qué no soportáis que puedan existir no-nacionalistas? ¿por qué tanta rabia? ¿por qué los nacionalistas periféricos odiáis más a los no-nacionalistas que a los nacionalistas españoles?

Tengo mis propias ideas de por qué es así. El no-nacionalismo deja al pensamiento nacionalista desnudo, mostrando todas sus flaquezas y contradicciones, sin defensa posible. Y es que, como suele decir Félix Ovejero el nacionalismo, intelectualmente, no tiene "media hostia".

La única salida que le queda, típica y tópica, es negar que exista el no-nacionalismo, afirmando que quien dice serlo no es más que un "españolista disfrazado" Pero este argumento es claramente falaz, primero porque entre el no-nacionalismo puedan encontrarse casos de "nacionalistas" disfrazados no niega que no se pueda ser no-nacionalista, y no niega que el resto de no-nacionalistas no lo seamos, sólo nos dice que esa persona en concreto es un "españolista disimulando serlo" (y otra cuestión sería preguntarnos por qué pasa esto, por qué los nacionalistas periféricos gritan al mundo que lo son, y los españolistas -exceptuando a los directamente fascistas- tienen esa necesidad de "ocultarse").

Pero además es que, ni aún encontrando algún matiz concreto que pueda resultar "nacionalista" a nuestro parecer en ciertas teorías no-nacionalistas, tampoco niega la posibilidad lógica de poder ser no-nacionalista, simplemente se dice que en esa cosa en concreto no se está siendo coherente, y que se ha de cambiar ese aspecto pues no es sostenible.


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(Se trata de las tres partes del artículo:
"Anti-Nacionalismo y No-Nacionalismo en la era PostNacional.")