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viernes, junio 11, 2010

La "construcció nacional" de la Sociovergència y sus cloacas.

Lo que llaman Sociovergència (PSC+CiU) ya existe, ha existido siempre, como se decía con el Barça, son siempre los mismos que se van pasando el porrón. Unas veces estará en manos de unos, otras en la de otros, pero siempre estará en sus manos. Lo decía hace un par de semanas:

La corrupción política en Catalunya es un caso quizá único en el mundo. Los casos de corrupción son "transversales", es decir, las mismas tramas afectan tanto al partido de gobierno como al de la oposición. Tan transversales como el famoso "Editorial conjunto" o como la unanimidad de la "societat civil" catalana. No es casualidad, es el funcionamiento feudal de la sociedad catalana que se mantiene a través de los siglos cambiando las caras y menos los apellidos.

No es sólo el "caso Pretoria" el que involucra tanto a CiU como a PSC, como si se tratase de un sólo partido, también el "caso Palau". En realidad, ambos casos no son más que ramificaciones de un único caso. Todo ello no quiere decir que haya una unanimidad de intereses, todo lo contrario, como en toda gran familia, en su intimidad hay unas luchas de poder y desacuerdos terribles, que incluso pueden llegar a amenazar su estabilidad, pero al final, la ropa sucia se lava en casa. Es lo que pasó con el asunto del "tres por ciento" o con las amenazas de Colominas o Pujol de "tirar de la manta". Ahora, el que se está viendo especialmente con el culo al aire en el caso Millet es el también enredado en el caso Pretoria, Antoni Castells. Dos procesos, por cierto, que se descubren, a pesar de todos los indicios, desde "Madrit".

Resumen de La Voz de Barcelona:

El texto especifica que Millet y Montull hicieron valer ‘de manera especial e intensa, la posición que sus cargos les otorgaban’, así como su posición dentro de la sociedad civil y política catalana, para llegar a los altos responsables del Gobierno autonómico y conseguir la permuta de la calificación entre dos terrenos necesaria para construir el hotel, que finalmente se paralizó.

Castells firmó el convenio de permuta


La operación se remite a finales de 2003, cuando Millet y Montull firmaron una escritura con el Institut de Germans de les Escoles Cristianes por la que la Fundación recibía la propiedad de las fincas adyacentes al Palacio a cambio de realizar obras de restauración en la escuela La Salle Condal de Barcelona. Las fincas del instituto religioso tenían una calificación urbanística que no permitía llevar a cabo el proyecto hotelero, ya que, según el Plan General Metropolitano, eran equipamiento educativo, por lo que era necesaria una recalificación.

Según la querella, Millet y Montull contactaron con Antoni Castells, consejero de Economía y Finanzas, que firmó en marzo de 2006 un convenio administrativo entre la Consejería y la Fundación Orfeón Catalán-Palacio de la Música, en el que se aceptaba una permuta de calificaciones a través de la que los terrenos anexos al Palacio adquirían la condición de uso residencial, mientras que una finca propiedad de la Generalidad situada en las calles Ciudad y Fernando pasaba a calificación de equipamiento.

Según la Fiscalía, antes de la firma del convenio no se realizó el informe jurídico previo y preceptivo por la Asesoría Jurídica de la Consejería para valorar la utilidad de la operación de transferencia de calificaciones. Tampoco consta que se realizara algún informe técnico del departamento autonómico en el que se hiciera referencia a la valoración de la posible pérdida patrimonial que implicaba la permuta. Además, dejaba a cargo de la entidad el establecer la cuantificación de la compensación que recibiría la Generalidad por la pérdida de patrimonio en la permuta.

(...)Fiscalía pedirá que Castells sea citado a declarar como testigo, además de representantes del gobierno municipal de Barcelona ya que, según la Fiscalía, el convenio no era suficiente para conseguir el objetivo de Millet y Montull, y así ‘obtener el beneficio económico que buscaban los querellantes’, por lo que buscaron entonces un convenio a tres bandas, firmado en octubre de 2006 entre Castells, el entonces primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Casas, y Millet para modificar el Plan General Metropolitano y así hacer efectiva la recalificación.
Según e-noticies:
El Ayuntamiento de Barcelona cerró los ojos
El consistorio únicamente reclamó después de estallar el caso
El Ayuntamiento de Barcelona reaccionó y planteó reclamaciones al Palau de la Música en agosto de 2009, después de que ya había estallado el caso Millet, a pesar de que representantes municipales habían participado en el proceso de recalificación urbanística de la zona del Palau, como mínimo desde el 24 de octubre de 2006.
(...)Añade que Millet y Montull, "a través de contactos directos e indirectos con aquellos [funcionarios y autoridades municipales], consiguieron que finalmente, debido a esta presión (...), el día 10 de abril de 2008 la comisión de urbanismo, infraestructuras y vivienda del Ayuntamiento de Barcelona acordase la aprobación inicial de aquella modificación en los términos de la propuesta que interesaba a los querellados [Fèlix Millet y Jordi Montull]".

La situación se mantuvo hasta que estalló el escándalo, y después, el 13 de agosto de 2009, el gerente de urbanismo del Ayuntamiento ya planteó reclamaciones a la nueva presidenta de la Fundación Orfeò Català-Palau de la Música.

Por otra parte, la fiscalía citará como testigos a Antoni Castells, Ramon García-Bragado, Ramon Massaguer, Carles Martí y Xavier Trias, en este último caso, para que explique si los imputados intentaron contactar con él durante todo este proceso.
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miércoles, marzo 03, 2010

La desafección y la ley electoral.

El nacionalismo tiene una necesidad continua de crear conceptos para justificar artificios que no son próximos a la realidad de las personas, pero que son necesarios para que su debilidad intelectual no quede en evidencia. Lo es el mismo término de “Nación” en el sentido que tiene para el nacionalismo, lo es el concepto de “identidad nacional”, de “normalització”, de “lengua propia”, de “integració al pais”, lo era el de “català emprenyat” y desde la misma factoría de este último, lo es el de “desafecció”.

Inventado como forma de chantajear a “España” (“o hacéis lo que decimos o aumentará la desafecció”) y tan poco consistente con la realidad como lo fue el invento, hoy olvidado en un rincón, del “català emprenyat” enseguida fue necesario reconvertirlo para una situación de extrema urgencia.

Cuando estalla el “Caso Palau” el interés del establishment fue desvincularse como fuese de una historia que evidenciaba el funcionamiento oligárquico que se esconde bajo la senyera. Lo primero fue una campaña para hacer creer que se trataba de un vulgar caso de “choriceo” sin implicaciones políticas. La empresa parecía imposible, pero nada es imposible si controlas los medios que informan sobre ello. Al final nos vendieron eso, para nada valía la pena recordar que entre los patronos del Palau estaban la flor y nata de nuestros dirigentes, ni las relaciones de Millet, ni recordar el G-16, ni la financiación de la fundación de Convergència, ni el pago de las deudas de Àngel Colom al ingresar en CiU, ni cómo fueron ignorados, por parte del Parlament, los avisos de la sindicatura de cuentas de las irregularidades ...

El caso es que en plena operación disimulo del affaire Millet estalla el “Caso Pretoria”. Las detenciones de altos cargos de CiU junto a otros del PSC en un mismo caso, con un preludio profético de Pujol el día anterior amenazando con “tirar de la manta” y con aquello de que si hablase "tots faríem una mica de ferum" eran ya demasiado. Pero enseguida encontraron respuesta. Hablaron de desafecció de la ciudadanía con la política, montaron el cortafuegos del "no todos somos iguales" y salieron con lo de que no nos preocupásemos, que ya tenían la solución. Y esta era una regeneración política que se iba a demostrar por vía de la "llei electoral".

Catalunya es la única comunidad autónoma que no tiene una ley electoral propia, esto es, que se rige aún por la ley española. El nacionalismo de la diferencia (aquel que hace que para reformar la distribución provincial se busque un nombre propio del medievo, "Vegueria", todo sea por no parecer españoles) tiene estas cosas.

Pero en fin, la "ley electoral" iba a solucionar lo de la "desafección política" y por arte de magia desaparecerían los problemas de la corrupción con ello. No se sabe muy bien por qué. Porque implícitamente, al relacionar ley electoral y corrupción, se está afirmando que la corrupción proviene del "nepotismo" (les traiciona el subconsciente) si no, si la corrupción política no está generalizada, no se ve por qué cambiando la proporcionalidad del voto, ha de disminuir la corrupción. Pero si existe el nepotismo, cosa evidente y que lleva a esta asociación tácita, entonces sólo se puede disminuir si es a través de las listas abiertas. Pero tal alternativa quedó descartada por todos desde un principio.

La cuestión es que, ni siquiera esa reforma de la ley electoral que seguía dejando todo el poder a los aparatos de los partidos, y ninguno a los ciudadanos, se va a llevar a cabo. No hay acuerdo y el proyecto de reforma se abandona. Era algo que muchos ya sabíamos, volver a sacar el tema de la ley electoral no era más que una excusa para tapar los casos de corrupción, para justificar que se estaba haciendo algo al respecto. ¿Qué se estaba haciendo? Nada, hoy lo vemos.

Y a todo esto. ¿cuáles son las consecuencias? ¿quién habla hoy de lo que motivó sacar a relucir la reforma de la ley electoral? ¿qué vamos a hacer respecto a la corrupción, señores políticos?. Hoy callan.

lunes, diciembre 07, 2009

Una "Editorial" de los 400 de Millet.

La famosa "Editorial" de los 12 diarios catalanes, buscaba con su "unanimidad" causar el efecto de que representaba a toda Catalunya (por eso se permitía el lujo de dictar qué era la "dignidad de Catalunya". Pero realmente lo que representa es a nuestra oligarquía dirigente y ello se ha puesto pronto de relieve.

La Editorial no era algo ajeno al mundo político sino que fue impulsada desde el PSC, por Joaquim Nadal, conseller de Obras Públicas de la Generalitat y por el director de El Periódico, Rafael Nadal, que, ¡oh casualidad!, es hermano del primero. Todo queda en familia...

Incluso el mismo diario "El Periódico" negaba de forma patética, que la iniciativa fuese de las familias que nos gobiernan, en algo les traiciona el subconsciente;

"En contra de lo que han expresado algunos medios de comunicación que rechazan la iniciativa catalana, no se han sumado a esta solo los «400 de Millet», en referencia a un teórico grupo reducido de personas que controlan las principales instituciones del país."

Y como prueba de ello se decía que "numerosas asociaciones" se sumaron al "Editorial"...pero claro...teniendo en cuenta quién monopoliza la "sociedad civil", sumando cargos y más cargos, pues tampoco es de extrañar ( Millet por ejemplo tenía 60 cargos, la mujer de Montilla 15, según denunciaba Felip Puig que resultó había llegado a ostentar hasta 41 cargos)

Tan desde altas instancias venía la iniciativa que mientras en el Gobierno de Madrid estuvieron informados como mínimo un día antes, los demás diarios recibieron el escrito al que se sumaron, a última hora, tanto que en el Diari de Terrassa se tuvo que publicar con un día de diferencia, pues el texto llegó cuando la edición estaba cerrada.

viernes, noviembre 13, 2009

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya. (II)

Señalábamos el otro día como la corrupción en Catalunya tiene unas características "diferenciales" impensables en ningún otro lugar democrático del mundo. Ya decíamos que era impensable que uno y el mismo caso de corrupción envolviese en España a altos cargos tanto del PP como del PSOE. (como sucede aquí con CiU y PSC).

El caso se da, porque el poder en Catalunya lo ostenta una casta (y la prueba está en que la lengua propia de los parlamentarios es el catalán en un 93% mientras entre la sociedad los es sólo de un 47%). Por ello es normal que posturas que no tienen unanimidad entre la sociedad (el 44% dice que Catalunya no es una Nación o la mayoría de la población considera que la educación tendría que ser en las dos lenguas frente a la inmersión), no sólo sean unánimes en el Parlament sino que la discrepancia está completamente criminalizada. Esa criminalización se traspasa a la sociedad a través de unos medios que son mera cadena de trasmisión de ese paradigma.

Por ello, al contrario de lo que pasa en las democracias "normales" los partidos políticos no se fiscalizan los unos a los otros en casos de corrupción, y ésta sólo se utiliza una vez descubierta (desde Madrid, o desde algún proceso judicial independiente, pero nunca desde el propio sistema). Y aún así, ese "uso" (en las "peleas de familia") es comprometedor, y se ha de andar con pies de plomo...En las democracias del mundo se dan casos de corrupción en que uno de los encausados puede amenazar con "tirar de la manta". La amenaza, por supuesto, siempre va contra gente de su propio partido (que les dan de lado una vez descubierto el pastel). Pero aquí no, aquí, caso único en el mundo, como todos en el fondo forman parte de un mismo partido, las amenazas van contra el resto de partidos. Así Agustí Colomines, el Presidente de la Fundación Trias Fargas (de Convergència) tras destaparse la financiación por parte de Millet, declara: "Si nos van presionando, al final lo contaremos todo. Extenderemos las sospechas por todas partes y meteremos el sistema en crisis y esto será Italia". Por supuesto, en seguida sale Artur Mas por TV3 a matizar "seguramente el señor Colomines tenía sus razones para decir lo que dijo, pero se pasó un poco de frenada." Y a continuación Colomines se desdice afirmando que "no amenazó a nadie". Las aguas del Oasis vuelven a su calma.

Al descubrirse que Àngel Colom recibió 72.000€ al pasarse a CiU para pagar las deudas de su Partit per la Independència, Colom declaraba; "Hay gente en Catalunya que quiere poner fin al catalanismo, gente interesada en ensuciar a todo el mundo, sea la burguesía, sean mecenas, sean dirigentes o luchadores del catalanismo. (...)Si los socialistas quieren, porque de ahí viene el ataque, matarme políticamente, que hagan cola." y se refirió al PSC como "esos que están pringando a gente para sacarse la mierda que llevan en su propio zapato". Pero al día siguiente (y tras una conversación entre Oriol Pujol e Iceta) Convergència desautoriza esas declaraciones de Colom, eso sí, sin tomar ninguna medida contra él y declarándolo "victima" del caso. Vuelve la calma al Oasis.

Pero eso no era nada. El mismísimo Jordi Pujol se descuelga con la amenaza, al resto de partidos de tirar de la manta; "si entramos aquí nos haremos mucho daño, porque yo tendré una respuesta fácil. Yo también le podría decir: 'estos dieron tanto a tanto, este dió tanto a tanto..'(...) todos haríamos un poco de hedor". "No entremos, pero, ei! si hace falta entrar, entraremos, yo me parece que no tengo que entrar, pero si tengo que entrar personalmente, entraré". Posteriormente matizaría que "se expresó mal" (aunque bien claro que fue), tras lo que Artur Mas apostilla "Creo que se equivocó al decirlo así". Volvía la calma al Oasis.Pero todo esto viene de lejos ¿no nos suena ya? ¿recuerdan como se desarrolló el caso del 3 per cent? Exactamente siguiendo el mismo esquema. Aquí los diferentes partidos políticos se comportan entre ellos de la misma forma en que lo hacen en un único partido internamente. Las rencillas que salen a la luz, siempre tapadas con un posterior "aquí no pasa nada" son idénticas a las que vemos, por ejemplo, en la lucha de pode dentro del PP entre Rajoy, Gallardón y Aguirre.

Dejo para más adelante la exposición de las relaciones entre los "400" que decía Millet, el cómo unas familias ya poderosas antes de la llegada del franquismo, y que mantienen su poder durante este, se reparten entre el espectro político catalán durante la transición, para seguir monopolizando el destino de Catalunya (ahora ya con un control más absoluto y un freno desde Madrid mucho más ligero).


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miércoles, noviembre 11, 2009

El "fet diferencial" de la corrupción en Catalunya (I).

La importancia de los casos de corrupción en Catalunya va mucho más allá de unos casos "particulares" de choriceo como los que se pueden dar en cualquier otro lugar (como pretenden hacernos creer desde el establishment político-mediático). A través de ellos se desvela el funcionamiento "diferencial" de Catalunya respecto a otras comunidades. Lo que queda al desnudo es la connivencia de toda la esfera de poder en Catalunya, la existencia de esa oligarquía de las "400 personas" que más allá de disputas de familia (en los resquicios de las cuales se evidencia la realidad) tienen unos grandes acuerdos de fondo, un gran fin común, que pasa por el control y construcción de la "Nació catalana" a su imagen y semejanza.

Qué la élite dirigente catalana se parece bien poco a la sociedad en la que se halla tampoco necesitaba de esas nuevas evidencias. Basta con preguntar la opinión de algún vecino, primo, o del panadero de la esquina, sobre los
temas nacional-identitarios que se discuten tan axiomáticamente entre nuestros políticos y periodistas, para que uno pueda creer que se trata de gentes pertenecientes a un país diferente del de sus representantes. Lo mismo se puede decir si miramos los apellidos de la gente que se sienta en el Parlament, donde los más comunes en Catalunya resultan ser los excepcionales. O igualmente si hablamos de la lengua propia de estos parlamentarios, que resulta ser el castellano en un 7% (y eso que hay que contar a Diputats de Ciutadans y el PP) frente al 53% de catalanes que tenemos el castellano como lengua materna.

Pero la explicación de cómo es posible tal situación queda mucho más a las claras cuando uno conoce el funcionamiento de esta oligarquía disfrazada de democracia en que los catalanes vivimos.

Mientras que, en el resto del Estado, cuando surge una situación de corrupción en un partido político (muchas veces propiciada por el partido contrario), la oposición se frota las manos, y junto a la prensa intentar excarvar y sacar a la luz lo máximo de ella, aquí el partido oponente tapa y disimula las vergüenzas del vecino. En el resto del Estado cada partido tiene sus (más o menos lícitas) fuentes de financiación completamente ocultas, y sería muy celebrado por el rival conseguir desvelar y denunciar cuales son, aquí resulta que todo eso es compartido y conocido por todos. Las mismas familias los alimentan a todos, el caso Millet ya fue paradigmático, involucraba tanto al PSC como a CiU o incluso al PP (de la época Piqué, cuando pactaban con CiU) queda explicada así la pasividad del PP ante el nacionalismo, por más que tengan que hacer vacíos gestos para mantener a su electorado.

Lo del Caso Pretoria es una evidencia más. Una red organizada por los más altos cargos de CiU, en la que están igual de involucrados diferentes cargos del PSC (y el caso de Bartomeu Muñoz es un ejemplo, quizá no tan conocido como Alavedra o Prenafeta, pero no es un "cualquiera" en el PSC, recordemos que era el vicepresidente de la Diputación de Barcelona -desde que la presidía Corbacho- o que fue colocado como alcalde por Manuela de Madre, o era cercano y gran amigo de Carme Chacón).

¿Es imaginable siquiera un caso de corrupción a nivel español, que involucrase juntos a altos cargos del PP y del PSOE?

(continuará...)

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martes, octubre 20, 2009

Reagrupament, Ciutadans y el establishment de Catalunya.

Asisto asombrado a la cantidad de páginas y horas de televisión y radio dedicadas al nuevo proyecto político independentista Reagrupament de Joan Carretero. Informaciones, seguimiento, entrevistas. Está muy bien, considero que el votante debe estar al tanto de las alternativas.

Sin embargo me ha hecho recordar el surgimiento de Ciutadans. El silencio absoluto.
Me ha hecho recordar a Mònica Terribas, el día de su entrada en el Parlament intentando fingir falsamente sorpresa, por algo que todas las encuestas indicaban (aunque silenciaban) y la Terribas conocía perfectamente. Llegaba al Parlament un partido que en teoría no existía.

Algunos inocentes (o no tanto), nos dijeron a posteriori, que el motivo era que Ciutadans, antes de las elecciones, no era un partido con "representación" parlamentaria. Tampoco lo es
Reagrupament. Y después de serlo, de llegar a tener representación, el cambio fue de un silencio absoluto, a unos ligeros y escasos susurros, casi siempre para difamar. Alguien debería comparar el minutaje de Ciutadans o los diputats del Grupo Mixto (ex-Ciutadans), que tienen representación parlamentaria, con el minutaje en los distintos medios, de Reagrupament, que no lo tienen. Y eso hoy.

Me ha hecho pensar, que puesto que Reagrupament también conviene poco al establishment partitocrático, y sin embargo están continuamente presentes en los medios, debe haber otra diferencia, algo más profundo, algo que hacía mucho más peligroso al movimiento Ciutadans (desgraciadamente, hoy casi desactivado) que a este movimiento Independentista. Pero la respuesta ya la sabemos. El establishment al que molestaba Ciutadans es mucho más poderoso. No está en el Parlament (o sólo en parte) aunque lo dirige, sino en
"los círculos del Liceo y del Ecuestre, el consejo asesor de la Caixa, la junta del G-16 o la tribuna del Barça". .

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jueves, octubre 08, 2009

¿Por qué lo llaman "sociedad civil" cuando quieren decir "oligarquías catalanas"?.

En el resto del mundo, la sociedad civil refiere a la ciudadanía. A la "gente de la calle" y sus relaciones, a la persona que ésto lee, a su familia y a su comunidad de vecinos. En Catalunya, no. Aquí el "fet diferencial" alcanza también a esto. Aquí uno ha visto durante años que cuando se referían a la "sociedad civil", los medios de comunicación y políticos, nos estaban hablando de unas gentes con las que uno no se suele cruzar por la calle.

Ahora con el "caso Palau" aún se hace más repetitivamente. Se destaca el peligro que el caso supone porque puede contaminar a toda la "sociedad civil", o las relaciones entre la política y la "sociedad civil", que no deberíamos confundir al señor Millet con el resto de la "sociedad civil", pues es un caso más o menos aislado, o incluso que todo esto es un ataque contra la "sociedad civil".

Porque aquí, Fèlix Millet es uno de los máximos representantes de la "sociedad civil". Yo no sé si el lector es hijo del Presidente de algún banquero, si solía veranear con la "familia Maragall", si el President Jordi Pujol se solía pasar por casa o si come cada verano con Artur Mas. No lo sé. Pero para mí, eso no es muy representativo de la normalidad entre la ciudadanía catalana.

Lo que se llama aquí "sociedad civil", no es sino lo que en otros lugares se conoce como "oligarquías". Esto es, unas élites de poder, que por encima del poder político, que en teoría es elegido democráticamente, mueven resortes, quitan y ponen al gusto. Son gentes, "familias", que están ahora y estaban antes. Son unos 400, "y siempre somos los mismos" como dijo el propio Millet. Y sólo hay que ver su procedencia cultural y social. (que curiosamente coincide con la que conforma el Parlament, y que es muy diferente a la que conforma "la calle").

Así uno no se extraña, que cuando los medios hablan de la "sociedad civil" se de por hecho, que toda la catalana tiene un sentimiento fuertemente nacionalista, cuando sólo un 16% de la población no se considera español. O que sólo refiriéndose a la lengua catalana se hable de "nostra llengua" cuando un 43% considera que su
lengua propia es el castellano.

O sea que, considerando como "sociedad civil" aquello que no es más que oligarquía, unos centros de poder económico-social, lo que desaparece en el silencio es precisamente la "sociedad civil" real, aquella que ni come, ni se va de vacaciones con los presidentes. Para Touraine, la "sociedad civil" distinguida frente a la política, era el requisito previo para la democracia. Pero si el poder político y la "sociedad civil" pertenecen en realidad a un sólo y reducido núcleo de personas, la democracia real se diluye. Porque sólo algunos tienen acceso continuo a los medios de comunicación y en realidad, en las elecciones, lo que estamos es eligiendo cual de estas opciones precocinadas (en el Liceo, el Orfeó, La Caixa...) nos parece más aceptable.

Y aún peor, si por ejemplo, dentro de estas oligarquías poderosas y de espaldas a la diversidad social, hay un consenso de fondo de ciertos temas, como por ejemplo un proyecto de construcción "nacional" que implica la puesta en marcha de una "inmersió" y el arrinconamiento del castellano al ámbito familiar (lo que conlleva, a su vez, la consideración de la "llengua" como tema intocable, y la criminalización de aquel que lo ponga en cuestión publicamente). Si éste consenso existe entre las diversas tendencia entre las que se reparten el poder, la democracia real se nos diluye.



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lunes, septiembre 28, 2009

La Cataluña Feudal


El escándalo del Palau deja en evidencia la precariedad de nuestros mecanismos de control institucional, la falta de supervisión de las cuentas públicas a pesar de las numerosas instituciones existentes para fiscalizarlas, la poca asunción de responsabilidades cuando se pone de manifiesto el incumplimiento de nuestra función, y un sistema de élites feudal.

¿Hubiera sido posible no detectar el gran fraude si Fèlix Millet no formara parte del Partenón social catalán, de la Cataluña feudal que hereda cargos, prebendas y respetabilidad pública?, ¿si Millet no fuera puro Gotha local?

En libro L'oasi català, Andreu Farràs y Pere Cullell hablaban de las
cien familias que se reparten el poder. Una idea compartida por el propio Fèlix Millet Tusell, que les decía a los autores: "Somos unos cuatrocientos y siempre somos los mismos", citando como lugares de encuentro el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa.

Los mismos desde el colegio (antes Virtèlia o Jesuitas), pasando por el club deportivo, el lugar de veraneo y el consejo de administración.

Millet había simultaneado sus cargos en el Palau con su presencia en una quincena de fundaciones culturales, empresariales y deportivas. Fue Josep Lluís Núñez, necesitado de pedigrí, quien le pidió que se incorporara a la junta para llevar adelante la Fundación del FC Barcelona y allí continuó Millet con Joan Gaspart a pesar de haberse presentado en la candidatura de Bassat. ¿Quién no iba a aprovechar el centro negocios y contactos que representa la entrada a tribuna?

¿Por qué acudió Núñez a Millet? Por su pata negra catalanista. A Fèlix Millet Maristany, padre del Millet ahora en apuros, el Generalísimo le llamaba el catalán cuando era el presidente del Banco Popular durante el franquismo. Como presidente del Orfeó, Millet Maristany protagonizó algunas de las páginas más significativas de la reivindicación catalanista durante la dictadura. Els fets del Palau tuvieron como consecuencia el consejo de guerra a Jordi Pujol. Fèlix Millet tiene dos hermanos: Joan, que fue consejero de Banca Catalana con Jordi Pujol, y Xavier, candidato de CiU en 1979 a la alcaldía de Barcelona en las primeras elecciones municipales, cuando Pujol lo colocó como candidato salomónico entre Ramon Trias Fargas y Miquel Roca.

(...)

Una democracia y una economía sólidas sólo pueden basarse en la meritocracia, en las élites que lo son por el mérito, la inteligencia, la capacidad y el esfuerzo. Lo demás es feudalismo.

Artículo de ESTHER VERA para El País 24/09/2009

Artículo completo.
El País 24/09/2009