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lunes, mayo 06, 2013

Independentismo "en positiu" y catalanidad "en negativo"

No se entiende muy bien que el nacionalismo ponga tanto el acento de que el "proceso" (vamos, el intento de independizarse) sea "en positiu", como un acto de pura positividad, frente a los que apelan a la unidad (que según ellos solo apelarían a argumentos "negativos"), cuando la base misma del nacionalismo es el "Fet Diferencial", esto es, un hecho que se define precisamente como negación del otro, es decir, es la definición propia en base a lo que nos diferencia del otro, donde obviamente se necesita a ese otro para compararnos y poder decir qué es aquello que nos hace ser "auténticamente nosotros mismos".

Vamos, por poner un ejemplo, que comamos "paella" no es hecho diferencial, y por lo tanto no es algo definitorio de catalanidad, no por que no la comamos (la comemos mucho más habitualmente que no los panellets), sino porque se come en toda España, y en cambio sí lo es que comamos "panellets", porque es "diferencial". O sea, que si en España no comiesen paella, ésta sería muestra de catalanidad...

Es mirando a España y como negación suya, como nos definimos...

lunes, octubre 26, 2009

Los catalanes de mentira.

Es posible que sea muy desagradable que te consideren como perteneciente a algo de lo que tú piensas que no formas parte. Es el problema del independentista, que no "sintiéndose" español así lo considera la ley. Aunque ser español básicamente sea un derecho, la nacionalidad de un país al que no perteneces "se pide", y una vez obtenida pasas a ser ciudadano y a tener derechos como tal, y no mero "turista" o "extranjero" o incluso "sin papeles". (¡Qué no pocos esfuerzos hacen algunos para llegar a ser considerados "españoles"!). Pero allá cada cual, para gustos colores.

Pero yo le aseguro a cualquier independentista que es mucho peor lo contrario, no ser reconocido como formando parte de aquello a lo que perteneces de hecho (y de ley). Eso se llama discriminación. Y aquí, las políticas identitarias y nacionalistas han conseguido que sea algo cada vez más común. Ya más de una vez he tenido que oír, directa o indirectamente, aquello de que "tú no eres catalán". A veces en su versión más suave (es un decir) de "tu no eres un verdadero catalán". Bien triste es nacer y vivir toda una vida en Catalunya, de padres catalanes, para total ser sólo un "catalán de mentira".

jueves, octubre 08, 2009

¿Por qué lo llaman "sociedad civil" cuando quieren decir "oligarquías catalanas"?.

En el resto del mundo, la sociedad civil refiere a la ciudadanía. A la "gente de la calle" y sus relaciones, a la persona que ésto lee, a su familia y a su comunidad de vecinos. En Catalunya, no. Aquí el "fet diferencial" alcanza también a esto. Aquí uno ha visto durante años que cuando se referían a la "sociedad civil", los medios de comunicación y políticos, nos estaban hablando de unas gentes con las que uno no se suele cruzar por la calle.

Ahora con el "caso Palau" aún se hace más repetitivamente. Se destaca el peligro que el caso supone porque puede contaminar a toda la "sociedad civil", o las relaciones entre la política y la "sociedad civil", que no deberíamos confundir al señor Millet con el resto de la "sociedad civil", pues es un caso más o menos aislado, o incluso que todo esto es un ataque contra la "sociedad civil".

Porque aquí, Fèlix Millet es uno de los máximos representantes de la "sociedad civil". Yo no sé si el lector es hijo del Presidente de algún banquero, si solía veranear con la "familia Maragall", si el President Jordi Pujol se solía pasar por casa o si come cada verano con Artur Mas. No lo sé. Pero para mí, eso no es muy representativo de la normalidad entre la ciudadanía catalana.

Lo que se llama aquí "sociedad civil", no es sino lo que en otros lugares se conoce como "oligarquías". Esto es, unas élites de poder, que por encima del poder político, que en teoría es elegido democráticamente, mueven resortes, quitan y ponen al gusto. Son gentes, "familias", que están ahora y estaban antes. Son unos 400, "y siempre somos los mismos" como dijo el propio Millet. Y sólo hay que ver su procedencia cultural y social. (que curiosamente coincide con la que conforma el Parlament, y que es muy diferente a la que conforma "la calle").

Así uno no se extraña, que cuando los medios hablan de la "sociedad civil" se de por hecho, que toda la catalana tiene un sentimiento fuertemente nacionalista, cuando sólo un 16% de la población no se considera español. O que sólo refiriéndose a la lengua catalana se hable de "nostra llengua" cuando un 43% considera que su
lengua propia es el castellano.

O sea que, considerando como "sociedad civil" aquello que no es más que oligarquía, unos centros de poder económico-social, lo que desaparece en el silencio es precisamente la "sociedad civil" real, aquella que ni come, ni se va de vacaciones con los presidentes. Para Touraine, la "sociedad civil" distinguida frente a la política, era el requisito previo para la democracia. Pero si el poder político y la "sociedad civil" pertenecen en realidad a un sólo y reducido núcleo de personas, la democracia real se diluye. Porque sólo algunos tienen acceso continuo a los medios de comunicación y en realidad, en las elecciones, lo que estamos es eligiendo cual de estas opciones precocinadas (en el Liceo, el Orfeó, La Caixa...) nos parece más aceptable.

Y aún peor, si por ejemplo, dentro de estas oligarquías poderosas y de espaldas a la diversidad social, hay un consenso de fondo de ciertos temas, como por ejemplo un proyecto de construcción "nacional" que implica la puesta en marcha de una "inmersió" y el arrinconamiento del castellano al ámbito familiar (lo que conlleva, a su vez, la consideración de la "llengua" como tema intocable, y la criminalización de aquel que lo ponga en cuestión publicamente). Si éste consenso existe entre las diversas tendencia entre las que se reparten el poder, la democracia real se nos diluye.



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viernes, septiembre 18, 2009

Silbidos en castellano durante la sacrosanta Diada.

En la diada de este año, nuestros políticos se llevaron una inesperada sorpresa.La Catalunya oculta, la innombrable, la de los vampiros no-muertos, se les apareció, como en una pesadilla y en el lugar menos deseado; en la ofrenda floral a Rafael Casanova de la Diada.

Este año los políticos no fueron silbados por "poco patriotas", sino al contrario, estos minoritarios silbidos fueron apagados por aquellos que protestaban ante unos políticos que se dedican básicamente a la construcción de una "Nació" y olvidan los intereses reales de la ciudadanía. Pan, escuela y siete llaves al sepulcro de Casanova.

Estos catalanes ninguneados, indecencia de las indecencias, no sólo gritaban cosas tan terribles como "¡Más trabajo y menos Estatut!" en claro castellano sino que incluso silbaron al himno...y es que, parece que se las trae bien floja la "sacrosanta" catalanitat. Aunque ellos sean para el poder, meros espectros etéreos, sus problemas son muy reales y no los imaginarios del nacionalismo.

Duran i Lleida, asombrado y blanco como después de ver un fantasma, declaraba "Este año los abucheos son más en castellano que en catalán"

Carod-Rovira, a parte de que afirmó que "se moría de vergüenza". (¿no se moría de vergüenza cuando los que silbaban, como suele ser tradicional, eran los independentistas?), se quejó también de "la imagen deplorable que estamos dando como país." "Nosotros hagámonoslo mirar.". Y desde luego, haceróslo mirar.

Pero lo más increíble, para sorpresa de propios y extraños es lo que dijo a continuación:

"En ningún país del mundo, el día de su fiesta nacional, cuando se siente el himno nacional del país, la gente grita, abronca, silba, insulta, etc. No pasa en ningún lugar del mundo"

De una cosa nos hemos enterado; Carod debió seguir la Final de la Copa del Rey, Barça-Athletic de Bilbao a través de TVE.