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lunes, junio 18, 2012

Convergència, PSC y un tal sr. Millet.


CONVERGÈNCIA.... 
El caso de las donaciones millonarias pone bajo sospecha a Convergència 
La investigación judicial sobre el expolio del Palau de la Música de Barcelona, una de las instituciones emblemáticas de la cultura catalana, ha sembrado serias dudas sobre la financiación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Los últimos informes policiales revelan que Ferrovial pudo no ser la única empresa que, presuntamente, pagó comisiones a la formación nacionalista a cambio de la adjudicación de obra pública. Otras firmas de la construcción (ACS, FCC), pero también concesionarias de autopistas (Abertis), farmacéuticas (Grupo Ferrer) y suministradoras de aguas (Cespa, Sorea) hicieron donaciones a una fundación afín al partido de Artur Mas, la Trias Fargas, que en buena medida nutrieron las arcas de CDC. En 2003, y después de 23 años de Gobiernos de Jordi Pujol, el tripartito de izquierdas se hizo con el poder en la Generalitat. Pero la supuesta travesía en el desierto de CDC no fue tal; al menos, en el plano económico. La merma de poder político no desanimó a los donantes. Es más, las aportaciones a la fundación “se incrementaron en un 400%” en ese periodo, entre 2002 y 2008, según el informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal de la Comisaría General de Policía Judicial. La Trias Fargas —rebautizada Catdem tras el escándalo del Palau, en julio de 2009— es una “plataforma de pensamiento político” que “difunde ideas” y “fomenta el debate para promover el catalanismo y la democracia”, recoge su web La Trias Fargas es, supuestamente, el principal vector de financiación de CDC. Pero el dinero aterriza en el partido por muchas otras vías. La investigación sobre el saqueo del Palau perpetrado por su expresidente Fèlix Millet y su mano derecha, Jordi Montull —cifrado provisionalmente en 35 millones—, ha revelado la existencia de empresas que juegan un papel clave en la trama. Tres de ellas (New Letter, Letter Graphic y la matriz de ambas, Mail Rent) son, al mismo tiempo, proveedoras del Palau y de la formación nacionalista. La investigación ha acreditado que esas empresas fueron usadas como “instrumento” para hacer llegar el dinero de Ferrovial a CDC. En ese juego a tres bandas, Millet y Montull hicieron de intermediarios a cambio de una comisión. Las empresas cobraron un millón del Palau por trabajos que, según los indicios hallados, no ejecutaron. Pero es que, además, esas empresas (dedicadas al buzoneo y el marketing electoral) facturaron 804.563 euros a CDC por trabajos “genéricos” hasta 2009, según un informe del administrador concursal de esas sociedades, que también ha arrojado luz al caso. Lo curioso es que esas mismas empresas devolvieron a la formación de Mas parte del dinero que habían ingresado: 775.000 euros. “No ganábamos, pero tampoco perdíamos. Hicimos donaciones a Convergència como inversión de futuro, para fidelizar al cliente”, justificó el administrador de Mail Rent en su declaración como imputado. Entre otras irregularidades, el informe denuncia que la empresa entregó 1,3 millones en efectivo a un destinatario “desconocido”, ya que no hay rastro documental de la operación. La policía sospecha que ese dinero acabase, una vez más, en CDC. Las empresas que cobran del partido parecen empeñadas en devolverle parte de lo ganado. Es el caso de Hispart, otra proveedora que “paga una cuota de afiliación o similar”, según la policía. Se ignora, además, el destino de 18 de los 35 millones expoliados, ya que fueron retirados en cheques al portador por Millet y Montull.

  ....y PSC

El fiscal pide 10 años para Millet y 4 para la cúpula de Urbanismo de Barcelona
El caso de las presuntas irregularidades en la tramitación de un hotel de lujo junto al Palau de la Música va a llegar a juicio antes que el saqueo de la entidad perpetrado por Fèlix Millet y Jordi Montull, que asciende a 35 millones de euros. La fiscalía ha pedido duras penas de prisión (diez años y dos meses) para Millet y quien fue su mano derecha por apropiación indebida y falsedad documental. En esa misma causa —una de las derivadas de la investigación sobre el expolio del Palau— el fiscal también acusa a la antigua cúpula socialista de Urbanismo en el Ayuntamiento de Barcelona. Los máximos responsables de Urbanismo en el Consistorio durante la etapa del alcalde socialista Jordi Hereu sucumbieron al poder de influencia de Millet y le facilitaron la tramitación del fallido hotel del Palau, un proyecto que jamás vio la luz por la decidida oposición de los vecinos, que llevaron el caso a los tribunales. García Bragado y Massaguer “ocultaron” que la operación beneficiaba a un particular —el hotelero Manuel Valderrama— para no desvirtuar la apariencia de interés público que tenía el proyecto, según la fiscalía. El caso tiene su origen en 2003, cuando Millet y Montull lograron para el Palau la titularidad de unas fincas cercanas al recinto. El objetivo era, supuestamente, construir un hotel para dar mayor proyección al auditorio modernista. En realidad, buscaban “un importante beneficio personal”. Pero tenían un problema: la calificación urbanística de la zona no permitía, en el casco antiguo de Barcelona, el uso hotelero. De modo que intentaron a toda costa cambiar esa circunstancia. Los saqueadores confesos de la institución musical aprovecharon “las relaciones personales” con los responsables de la Generalitat y del Ayuntamiento “para conseguir que colaboraran en la realización de aquella operación urbanística, firmando convenios, haciendo informes, agilizando trámites, dando información interesada o dictando resoluciones varias”.

¿cómo nos han de extrañar cosas como estas? :
PSC y CiU usaron a los Mossos para tapar el escándalo del Palau

jueves, octubre 08, 2009

¿Por qué lo llaman "sociedad civil" cuando quieren decir "oligarquías catalanas"?.

En el resto del mundo, la sociedad civil refiere a la ciudadanía. A la "gente de la calle" y sus relaciones, a la persona que ésto lee, a su familia y a su comunidad de vecinos. En Catalunya, no. Aquí el "fet diferencial" alcanza también a esto. Aquí uno ha visto durante años que cuando se referían a la "sociedad civil", los medios de comunicación y políticos, nos estaban hablando de unas gentes con las que uno no se suele cruzar por la calle.

Ahora con el "caso Palau" aún se hace más repetitivamente. Se destaca el peligro que el caso supone porque puede contaminar a toda la "sociedad civil", o las relaciones entre la política y la "sociedad civil", que no deberíamos confundir al señor Millet con el resto de la "sociedad civil", pues es un caso más o menos aislado, o incluso que todo esto es un ataque contra la "sociedad civil".

Porque aquí, Fèlix Millet es uno de los máximos representantes de la "sociedad civil". Yo no sé si el lector es hijo del Presidente de algún banquero, si solía veranear con la "familia Maragall", si el President Jordi Pujol se solía pasar por casa o si come cada verano con Artur Mas. No lo sé. Pero para mí, eso no es muy representativo de la normalidad entre la ciudadanía catalana.

Lo que se llama aquí "sociedad civil", no es sino lo que en otros lugares se conoce como "oligarquías". Esto es, unas élites de poder, que por encima del poder político, que en teoría es elegido democráticamente, mueven resortes, quitan y ponen al gusto. Son gentes, "familias", que están ahora y estaban antes. Son unos 400, "y siempre somos los mismos" como dijo el propio Millet. Y sólo hay que ver su procedencia cultural y social. (que curiosamente coincide con la que conforma el Parlament, y que es muy diferente a la que conforma "la calle").

Así uno no se extraña, que cuando los medios hablan de la "sociedad civil" se de por hecho, que toda la catalana tiene un sentimiento fuertemente nacionalista, cuando sólo un 16% de la población no se considera español. O que sólo refiriéndose a la lengua catalana se hable de "nostra llengua" cuando un 43% considera que su
lengua propia es el castellano.

O sea que, considerando como "sociedad civil" aquello que no es más que oligarquía, unos centros de poder económico-social, lo que desaparece en el silencio es precisamente la "sociedad civil" real, aquella que ni come, ni se va de vacaciones con los presidentes. Para Touraine, la "sociedad civil" distinguida frente a la política, era el requisito previo para la democracia. Pero si el poder político y la "sociedad civil" pertenecen en realidad a un sólo y reducido núcleo de personas, la democracia real se diluye. Porque sólo algunos tienen acceso continuo a los medios de comunicación y en realidad, en las elecciones, lo que estamos es eligiendo cual de estas opciones precocinadas (en el Liceo, el Orfeó, La Caixa...) nos parece más aceptable.

Y aún peor, si por ejemplo, dentro de estas oligarquías poderosas y de espaldas a la diversidad social, hay un consenso de fondo de ciertos temas, como por ejemplo un proyecto de construcción "nacional" que implica la puesta en marcha de una "inmersió" y el arrinconamiento del castellano al ámbito familiar (lo que conlleva, a su vez, la consideración de la "llengua" como tema intocable, y la criminalización de aquel que lo ponga en cuestión publicamente). Si éste consenso existe entre las diversas tendencia entre las que se reparten el poder, la democracia real se nos diluye.



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lunes, septiembre 28, 2009

La Cataluña Feudal


El escándalo del Palau deja en evidencia la precariedad de nuestros mecanismos de control institucional, la falta de supervisión de las cuentas públicas a pesar de las numerosas instituciones existentes para fiscalizarlas, la poca asunción de responsabilidades cuando se pone de manifiesto el incumplimiento de nuestra función, y un sistema de élites feudal.

¿Hubiera sido posible no detectar el gran fraude si Fèlix Millet no formara parte del Partenón social catalán, de la Cataluña feudal que hereda cargos, prebendas y respetabilidad pública?, ¿si Millet no fuera puro Gotha local?

En libro L'oasi català, Andreu Farràs y Pere Cullell hablaban de las
cien familias que se reparten el poder. Una idea compartida por el propio Fèlix Millet Tusell, que les decía a los autores: "Somos unos cuatrocientos y siempre somos los mismos", citando como lugares de encuentro el Orfeó Català, el Círculo del Liceo, la tribuna del FC Barcelona y La Caixa.

Los mismos desde el colegio (antes Virtèlia o Jesuitas), pasando por el club deportivo, el lugar de veraneo y el consejo de administración.

Millet había simultaneado sus cargos en el Palau con su presencia en una quincena de fundaciones culturales, empresariales y deportivas. Fue Josep Lluís Núñez, necesitado de pedigrí, quien le pidió que se incorporara a la junta para llevar adelante la Fundación del FC Barcelona y allí continuó Millet con Joan Gaspart a pesar de haberse presentado en la candidatura de Bassat. ¿Quién no iba a aprovechar el centro negocios y contactos que representa la entrada a tribuna?

¿Por qué acudió Núñez a Millet? Por su pata negra catalanista. A Fèlix Millet Maristany, padre del Millet ahora en apuros, el Generalísimo le llamaba el catalán cuando era el presidente del Banco Popular durante el franquismo. Como presidente del Orfeó, Millet Maristany protagonizó algunas de las páginas más significativas de la reivindicación catalanista durante la dictadura. Els fets del Palau tuvieron como consecuencia el consejo de guerra a Jordi Pujol. Fèlix Millet tiene dos hermanos: Joan, que fue consejero de Banca Catalana con Jordi Pujol, y Xavier, candidato de CiU en 1979 a la alcaldía de Barcelona en las primeras elecciones municipales, cuando Pujol lo colocó como candidato salomónico entre Ramon Trias Fargas y Miquel Roca.

(...)

Una democracia y una economía sólidas sólo pueden basarse en la meritocracia, en las élites que lo son por el mérito, la inteligencia, la capacidad y el esfuerzo. Lo demás es feudalismo.

Artículo de ESTHER VERA para El País 24/09/2009

Artículo completo.
El País 24/09/2009