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lunes, marzo 27, 2017

La forma de voto a la que no hacen ascos los dictadores

Sí, tenemos muy asimilado que la dictadura es lo contrario al voto. Sin embargo, prácticamente todos los dictadores han hecho uso del voto alguna vez a lo largo de las trayectorias, y sí, la fórmula siempre ha sido la misma: El Referéndum, justificado como la forma de expresar la "voluntad popular". En realidad, obviamente, lo que se expresa con ello no era ninguna voluntad popular, sino su propia voluntad, la de ellos mismos, basándose en una de las propiedades que tiene el referéndum: La de reducir la pluralidad a uniformidad, reducir lo que es una voluntad múltiple (real) a una voluntad única idealizada anulando y despreciando al que piensa diferente.

El referéndum, al contrario que las elecciones parlamentarias que dan como resultado un parlamento plural, donde son visualizadas las diferencias, lo que hace, salvo cuando es simplemente para algo en lo que existe una mayoría muy clara, a través del voto a un SÍ o un NO es desterrar y dar la categoría de la irrelevancia a lo que puede ser el pensamiento de la mitad de una población. 

En la transición española se pudo plantear un referéndum en el que se diese a elegir entre una España completamente centralizada o la independencia de comunidades llamadas "históricas" y desarticulación de España. Es decir, dar a elegir entre los extremos, entre un SÍ o un NO. Es claro que hubiese ganado el SÍ a España...que hubiese sido centralizada. La opción sin embargo no fue la de plantear ese referéndum, sino la de buscar el punto medio entre ambas opciones haciendo un país entre todos y para todos, y no solo para el que ganase ese referéndum. Sí, fue el pacto de la Constitución al que ahora muchos son desleales.

miércoles, febrero 18, 2015

Los castellano-parlantes en la Catalunya independiente: ¿Cooficialidad?

El nacionalismo necesita el voto del castellano-parlante para ganar la independencia. Sólo es por eso que los hay que se andan muy con cuidado de decir según que cosas (especialmente en según que sitios). De ahí que se diga que el castellano será "cooficial". Pero viendo el programa que el .CAT de TV3 dedicó a los proyectos de Constitución catalana, queda bien claro en qué quedará esa cooficialidad: Mero trámite para constituir un país monolingüe, donde el castellanoparlante será considerado un extranjero.

Una de las Constituciones de hecho, ya, ni siquiera considera la cooficialidad del castellano:

"Per nosaltres el català és llengua oficial amb l'aranès al Vall d'Aran, que això quedi ben clar, i si hem de triar una 2a llengua oficial que sigui una d'ESTRANGERA que ens permeti anar pel món coneixent un altre idioma. I lògicament el castellà estarà protegit o no estarà protegit interinament o definitivament. Però bàsicament el català i al Vall d'Aran l'aranès i si hi ha d'haver una llengua oficial, que sigui una llengua internacional"

Los representantes del segundo proyecto casi han de pedir perdón por la cooficialidad del castellano, pero dejan claro que es mero trámite que no significa nada:

"Declarem català llengua oficial, castellà cooficial... que a efectes pràctics, estarem d'acord, que no afegeix ni treu res, és més per deixar clar que el català és la llengua pròpia a Catalunya"

El castellano estará ausente de las instituciones
aunque "se permitirá" su uso a los ciudadanos.

Para el juez metido a político Santiago Vidal: 

El català oficial "...per què és l'única llengua pròpia del territori. Per tant, un estat ha de tenir la seva llengua. I el castellà no és la nostra llengua pròpia, no és la nostra llengua natural"

"Que un estat tingui una sola llengua oficial, després hi ha la cooficial, en el cas de Catalunya el castellà, comporta conseqüències molt importants que per nosaltres són essencials, com és que totes les administracions públiques, totes, des de l'Ajuntament, les intermitges, seran vagueries, seran consells comarcals, fins a la superior, l'Estat, totes les administracions públiques treballin per defecte, sistemàticament NOMÉS en català. Canviaran al castellà alguna actuació concreta quan un ciutadà castellanoparlant se li respecti i per tant se l'autoritzi a fer-ho. I l'escola només en català"

Carod-Rovira, por su parte, quiso dejar claro el puesto del castellano en la futura Catalunya:

"A Catalunya se'n parlen 282 de llengües"

E igualmente para Toni Aira, que sólo hay una lengua del país:

"La llengua del país, el català, oficial. Cooficial l'espanyol"

...si todo esto es así, ahora, con la necesidad del voto que tienen para sumar la independencia...¿qué no será cuando no haya el apoyo de un Estado Español detrás de la situación de los castellanoparlantes en Catalunya?

http://www.ccma.cat/tv3/alacarta/-CAT/Santi-Vidal-victima-o-heroi-05022015/video/5461211/

Tema "lengua" a partir del minuto 52:43

jueves, abril 29, 2010

¿Desafección? ¿Qué Desafección?

Se supone -eso nos repiten machaconamente en nuestros medios de comunicación, en aquellos que llaman “del país”- que “Catalunya” está al borde de la sublevación por el asunto de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut

Se supone que tal asunto ha creado una “desafección” nunca vista de “Catalunya” por el trato recibido por parte de “España”.

Se supone que el independentismo ha crecido, a partir de esa “desafección” tan cacareada por nuestros políticos, hasta límites insospechados.

La oportunidad de demostrar dicha “desafección”, esa pasión levantisca, estaba servida. Una nueva oleada de consultas independentistas se preparó para el 25A.

Se suponía que en esta "consulta", a todos esos nuevos independentistas creados por la "desafección" se les habría de sumar, a parte de los independentistas que ya lo eran, los de toda la vida, una Catalunya en masa encolerizada por ese trato recibido de “España”, un aviso, aunque fuese de farol, de que o aceptan nuestro Estatut sin tocar una coma, o mejor nos vamos, Adèu Espanya…!!!

Se suponía..., claro... La realidad no es la que a ellos (políticos, periodistas, alta burguesía, establishment en general...) les gustaría. Sus avisos no son alertas, prevención ante lo que puede pasar por un "pueblo de a pie"
desafeccionado y descontrolado... Todo lo contrario, buscan crear la tensión, buscan que su idea de "Catalunya" se imponga por encima de la Catalunya real. La desafección sólo existe en aquellos que siempre la tuvieron, aquellos que incansablemente crean agravios para justificar su separatismo o sus intereses ocultos.

Los resultados de la consulta, una vez más, son contundentes. De desafección, nada de nada, de movilización revolucionaria, menos. Un 20% de participación y a la espera de que la consulta se haga en las grandes ciudades, Barcelona y su entorno, donde la cosa puede ser ya de órdago. (Sólo hay que ver que en la ciudad con más habitantes en que se ha celebrado hasta hoy, Lleida con 114 mil, la participación es del 8%).

Pero no importa, ellos seguirán con su cantinela. Porque hablar de que existe la "desafección" ya es hacer que exista en cierta manera.



Enlaces:
La Vanguardia
Decidim.cat (datos de todos los municipios)

viernes, enero 08, 2010

Montilla el estratosférico.


Montilla ha negado hoy la acusación que ayer le hacía Alfonso Guerra de que los políticos catalanes están un poco en la "estratosfera" (al pronunciarse de forma preventiva sobre una sentencia -del Estatut- que no existe).

Según Montilla, no están en la estratosfera, sino defendiendo
"lo que votó el pueblo". Debe referirse a la Constitución. Pues, que yo sepa en el Estatut votado, no hay ningún artículo que diga que el Tribunal Constitucional carecerá de validez sobre el propio Estatut, y en cambio, en la Constitución votada también por los catalanes, sí se aceptó explícitamente que toda nueva ley (y el Estatut lo es, Ley orgánica) no podía entrar en contradicción con la propia Constitución. Y que para dictaminar tal cosa es competente el Tribunal Constitucional.

Eso es lo que votamos los catalanes, y lo que han de defender nuestros señores estratosféricos.

Referéndum Constitución Española - Participación en Catalunya: 67,9% Sí: 90,4%

Referéndum Estatut 2006 - Participación en Catalunya: 48,8% Sí: 73,2%

Constitución Española. Artículo 161 Punto 1.
El Tribunal Constitucional tiene jurisdicción en todo el territorio español y es competente para conocer:
a) Del recurso de inconstitucionalidad contra leyes y disposiciones normativas con fuerza de ley. La declaración de inconstitucionalidad de una norma jurídica con rango de ley, interpretada por la jurisprudencia, afectará a ésta, si bien la sentencia o sentencias recaídas no perderán el valor de cosa juzgada.
b) Del recurso de amparo por violación de los derechos y libertades referidos en el artículo 53.2, de esta Constitución, en los casos y formas que la ley establezca.
c) De los conflictos de competencia entre el Estado y las Comunidades Autónomas o de los de éstas entre sí.
d) De las demás materias que le atribuyan la Constitución o las leyes orgánicas.


miércoles, diciembre 23, 2009

La desafección que se torna independentismo

El Periódico (ya tan descaradamente vocero del PSC-PSOE que ni siquiera tuvieron complejos de nombrar como director al hermano del Conseller Nadal) ha publicado una encuesta en la que el independentismo roza la mayoría, con un 39%.

La encuesta vendría a dar toda la razón al President Montilla con su tesis de la presunta "desafecció" de Catalunya por la no aceptación (preventiva) del Tribunal Constitucional del Estatut tal como está, sin corregir una coma. Parece más una amenaza por parte de los gestadores de la "Editorial de la Dignidad de Catalunya" como amenaza era esa misma editorial, que no otra cosa. Parecen decir, o se acepta el Estatut o los catalanes nos volvemos independentistas (en otro momento me detendré a relatar
por qué crece verdaderamente el independentismo).

Para dar más peso a la cuestión, el diario redunda en ello en su Editorial (otra) titulada, -qué genios- 'La desafección no es ningún invento'
"La desafección entre Catalunya y el resto de España, de la que han alertado algunos políticos, como Montilla, no es un invento para presionar con el objetivo de conseguir ciertas aspiraciones. La encuesta que publicamos hoy sobre las relaciones entre Catalunya y el resto de España confirma la disparidad de opiniones y el alejamiento progresivo."

Luego la "prueba" se da en el artículo, ofreciendo las "diferencias" porcentuales entre lo que piensan los catalanes y lo que piensan los "españoles" (tras una previa resta de los primeros). Parece que ahora se enteren de que existe una cosa en Catalunya llamada "nacionalismo catalán" que es inexistente en España. O que ello es culpa del Tribunal Constitucional.

El caso es que se subrayan las diferencias...olvidando las semejanzas. El sábado pasado dentro de la misma campaña de lo que esto es sólo un nuevo episodio, el President Montilla ya había afirmado que que decir que Catalunya es una nación es una "realidad" y no un "deseo constitucional". Desgraciadamente una realidad de la que al parecer, y a pesar de las cansinas campañas y empeños de políticos y medios catalanes,
no se han enterado aún cerca de la mitad de los catalanes. Que son los que piensan que Catalunya NO es una nación según la misma encuesta. Nada menos.

Yo, soy de los que piensan que lo de menos en este Estatut es si se acepta o no que diga que es una "Nación" o que es una bicicleta con ruedas cuadradas. Sin embargo, me parece muy grave todo este empeño en que el Estatut, que habría de ser un Estatut para todos, diga algo que sólo piensa la mitad de los catalanes.
¿Qué necesidad había de poner algo tan controvertido, algo que nos divide a los catalanes en dos mitades?

(la encuesta se ha realizado sobre 500 ciudadanos catalanes inmediatamente después de los referendos independentistas del 13D)

Fuente: El Periódico.
Relacionadas: Una "Editorial" de los 400 de Millet.
Catalunya: Un sólo altavoz para distintas voces.
Por la Dignidad de Catalunya los medios catalanes deberían defender la Constitución.

lunes, diciembre 07, 2009

Una "Editorial" de los 400 de Millet.

La famosa "Editorial" de los 12 diarios catalanes, buscaba con su "unanimidad" causar el efecto de que representaba a toda Catalunya (por eso se permitía el lujo de dictar qué era la "dignidad de Catalunya". Pero realmente lo que representa es a nuestra oligarquía dirigente y ello se ha puesto pronto de relieve.

La Editorial no era algo ajeno al mundo político sino que fue impulsada desde el PSC, por Joaquim Nadal, conseller de Obras Públicas de la Generalitat y por el director de El Periódico, Rafael Nadal, que, ¡oh casualidad!, es hermano del primero. Todo queda en familia...

Incluso el mismo diario "El Periódico" negaba de forma patética, que la iniciativa fuese de las familias que nos gobiernan, en algo les traiciona el subconsciente;

"En contra de lo que han expresado algunos medios de comunicación que rechazan la iniciativa catalana, no se han sumado a esta solo los «400 de Millet», en referencia a un teórico grupo reducido de personas que controlan las principales instituciones del país."

Y como prueba de ello se decía que "numerosas asociaciones" se sumaron al "Editorial"...pero claro...teniendo en cuenta quién monopoliza la "sociedad civil", sumando cargos y más cargos, pues tampoco es de extrañar ( Millet por ejemplo tenía 60 cargos, la mujer de Montilla 15, según denunciaba Felip Puig que resultó había llegado a ostentar hasta 41 cargos)

Tan desde altas instancias venía la iniciativa que mientras en el Gobierno de Madrid estuvieron informados como mínimo un día antes, los demás diarios recibieron el escrito al que se sumaron, a última hora, tanto que en el Diari de Terrassa se tuvo que publicar con un día de diferencia, pues el texto llegó cuando la edición estaba cerrada.

jueves, noviembre 26, 2009

Por la Dignidad de Catalunya los medios catalanes deberían defender la Constitución.

Si alguien tenía dudas de que los diarios editados en Catalunya (y emisoras de radio) están supeditados a la oligarquía catalana ya queda bien claro con la famosa Editorial de hoy.

Es más de lo mismo, aunque su efecto sea multiplicador. Hablan en nombre de Catalunya y defienden su dignidad (nada menos) pero lo que representan es sólo el pensamiento de una parte de catalanes.

Lo preocupante es el cariz antidemocrático del texto. Se postulan como intérpretes de la voluntad de los catalanes. El que democráticamente el Estatut fuese aprobado no supone que los que lo aprobaron estén en contra de que el Estatut sea revisado por el Constitucional, eso es una interpretación. No supone que el Estatut pase a tener supremacía sobre la Constitución, sino al contrario, el propio Estatut ha de estar formulado de forma que, como queríamos los catalanes, se ajuste a la Constitución (y así lo dice el propio texto). Si no es así, también una mayoría de catalanes (un 90% frente al 73% del Estatut) democráticamente indicamos como debería resolverse el conflicto, y es anulando aquellos artículos que sean inconstitucionales.

Los catalanes no todos somos juristas, y por ello no se nos puede culpar si votamos ciertos parágrafos anti-constitucionales. Eso es responsabilidad de los juristas y políticos que redactaron tal chapuza. Interpretar que nuestro voto al Estatut "desmiente" al voto que dimos a la Constitución es tergiversar los hechos.

El voto al Estatut no era un voto contra la Constitución. Y la "Dignidad de Catalunya" está al menos tan representada en ella (con un 68% de la participación) como lo está en el Estatut, en el que la mayoría de catalanes ni siquiera fue a votar, y eso a pesar de todo el circo mediático que montaron estos medios tan uniformemente defensores de una idea, no compartida por todos, de Catalunya.

viernes, noviembre 06, 2009

¿La "Voluntad Nacional" o la "Voluntad de nuestros políticos".?

Un pequeño resumen que sirve para desmentir el argumento sobre la "voluntad nacional" como enfrentada al Tribunal Constitucional en el asunto del Estatut se encuentra en "Cambiar el reglamento y echar al árbitro" de Félix Ovejero (El País - 03 de noviembre de 2009) del que extraigo un pequeño extracto;
···

(...)No se discute lo que pueda decir el Tribunal Constitucional, sino su legitimidad para decirlo. En Cataluña sucede cada día. Sin ir más lejos, la pasada Diada, Ernest Benach, presidente del Parlament, sostuvo que
"el TC no puede cambiar lo dicho en un referéndum". Una más de las diversas declaraciones que contraponen "la voluntad nacional de Cataluña", por utilizar la colosal expresión de Joan Saura, a la interpretación que de la Constitución pudiera hacer el máximo tribunal.

¿Es éste nuestro caso? Empecemos por la "voluntad nacional de Cataluña". Un poco de historia, que no empiece hace 10 minutos, nos remite, antes que a otra cosa, a la
"voluntad de los políticos catalanes". La idea de un nuevo Estatuto es cosa suya. De siempre. Por sus pactos de aquella hora o por lo que fuera, Pujol ya reclamaba su reforma en el instante siguiente a la aprobación del anterior. Cada vez que se acercaban las elecciones. Luego se olvidaba. Era su manera de mantener la tensión política, la letanía del victimismo y de la reclamación permanente insatisfecha, la identidad misma del nacionalismo. Naturalmente, no iba en serio. Como tampoco iba en serio Mas en octubre del 2002, cuando, sobre el horizonte de las autonómicas del año siguiente, volvió a repetir la misma cantinela, esta vez bajo la decoración de un "nuevo" Estatuto. Apenas un par de semanas antes, en el Parlament, ante una propuesta de Carod de reforma del Estatut, Pujol había silbado, alegando que en ese momento era "inviable" y "crearía frustraciones". Por supuesto, volvió a repetir, la próxima legislatura ya sería otra cosa.

Para desnudar sus intenciones, y a sabiendas de que el PP y CiU no iban a complicarse mutuamente la vida, PSC, ERC e IC recordaron a Pujol y a Mas que no hacía falta esperar a las elecciones. Maragall insistía en que con el PSOE en Madrid las cosas serían bien diferentes, que entonces sí se podría "cumplir el proyecto catalán y el de todos y cada uno de los pueblos de España, comenzando por el vasco". Muy bonito pero, con las perspectivas electorales de aquellas horas, simple fantasía. A sabiendas. Y es que todos estaban convencidos de que el PP ganaría y, sobre ese trasfondo, el nuevo Estatuto no era más que un entretenimiento electoral. CiU pedía el cielo, el mismo de siempre; eso sí, para después de las elecciones. También como siempre. Y los otros, lo mismo, pero antes, para dejar a cada cual en su sitio, y porque, a qué engañarse, no daban un duro por Zapatero. Acabadas las elecciones, las cosas volverían a donde estaban.

Nadie creía entonces que el juguete iba a durar mucho más. Porque, a pesar de vivir en el eco de su propia voz, ni los más trastornados ignoraban que tampoco esta vez la vida de verdad se rozaba con sus entretenimientos. Ramoneda lo escribía en aquellos días:
"Los catalanes están mucho más preocupados por el trabajo, por las pensiones, por la seguridad, por la inmigración, por la vivienda, por la carestía de la vida, por la sanidad y, en determinados momentos, por el terrorismo (...). Sin embargo, el principal debate que entretiene a la clase política catalana es la reforma del Estatuto (...). Se entiende por parte de la coalición nacionalista gobernante (...). Tampoco es extraño que Esquerra juegue esta carta (...). Es, sin embargo, difícil de comprender que entre al trapo el PSC. ¿A estas alturas todavía, de verdad, creen que necesitan competir en nacionalismo con Convergència i Unió?". En resumen, voluntad de la clase política.

La temperatura de
"la voluntad nacional" la tomaba una investigación realizada por diversas universidades: entre las autonomías investigadas tan sólo los andaluces se sentían más satisfechos con su nivel de autonomía. A comienzos de 2003, según el CIS, tener un mayor grado de autogobierno sólo preocupaba al 3,9% de los catalanes. Resultados que no se vieron desmentidos tres años más tarde, cuando, después de una campaña de propaganda sostenida y atosigante, lo que se presentaba como la respuesta a las demandas del pueblo catalán recibió el refrendo, sobre el total del censo, del 35% de los ciudadanos, con una participación de menos de la mitad de los ciudadanos, una cifra inferior a la de las elecciones en plena guerra en Afganistán. Por situarnos.